¿Quién es el doctor Glas?
Averiguarlo puede costar toda una
vida.
Sabemos, eso sí, que nos llega su
estampa desde Estocolmo del XIX a nuestro espacio mental de hoy, mientras
escribe un diario cara a la ventana de una habitación sobre suelo de voces
mudas, anotando en un diario ciertas reflexiones, sin pudor, de hombre
incompleto.
Le preguntamos si se ha enamorado
alguna vez. Dice que sí, lo reflejan las hojas que no piensa leer mañana, ni
las de mañana pasado tal día. De junio a octubre nos relata, entre otras cosas,
la repugnancia que siente por el sexo desde que supo, durante un recreo de
colegio, cómo se fabrican los niños. ¿Acaso asoma a sus palabras cierta
tendencia homosexual?, no lo creemos. Ya nos avisó del asco que sentía de niño cuando
su padre, desnudo, se empeñaba en enseñarlo a nadar. ¿Hetero?, tampoco, aunque
trate de fascinarnos con el sentimental recuerdo de un corto enamoramiento
juvenil una noche de S. Juan que no llegó a nada. Tiene treinta años y aun no
ha dormido con mujer. ¿Se podría catalogar de asexuado? Sentimos ganas de
alertarlo ante este posible descubrimiento. No podemos.
El autor no lo hubiera
consentido, su criatura pertenece al mundo de Freud.
¿Qué puede pasar si un doctor
virgen, inteligente, erudito, solitario, introspectivo, poco escrupuloso, nada
creyente, enfrenta los terribles temas de la humanidad: aborto, eutanasia,
asesinato? ¡De todo!
Un desasosiego progresivo nos fue
sumergiendo en obsesiones varias del protagonista. Glas nos ilustró de su
desprecio a mujeres casadas que engordan y se desentienden de su belleza
primaria cuando consiguen marido e hijos. Pavoneó su orgullo de haber sido el
más listo en los estudios, acabando la carrera muy joven, perdiendo todo
interés en promocionarse más tarde. Nombró a su familia con cierto aire
despectivo. Aseguró aborrecer los nacimientos, considerándolos repugnantes.
Cree sentirse poderoso desde su posición de doctor-Dios.
Pero, ¿a qué juega realmente el
personaje de Söderberg?

La elección de alejamiento nos
empujó a tomar posiciones: Apoyamos la reprimenda al marido abusador de
respetar a su señora durante seis meses bajo empeoramiento de una
"falsa" enfermedad peligrosa. Sin resultado a tan determinante
prohibición, nos pareció estupendo que atacara a su propia salud, enviándole a
un balneario a reponerse de una "simulada" dolencia cardiaca grave.
Glas consigue una tregua que
emplea en relaciones ligeras con tres amigos de ayer, comentar meriendas en los
duelos de su ama de llaves, ver pasear a la mujer, que pide su liberación, con
su apuesto amante.
El diario oculto al siglo XIX,
expuesto al XXI, avanza con acciones de omisión: abortos que pudieron liberar a
mujeres de desgracias posteriores al parto. Reencuentro de ciertas píldoras
rojas de cianuro, creadas para suicidio propio, según llegara alguna enfermedad
denigrante...
Mientras escribe sin sueño, Glas
observa la luna grande en un cielo azul negado a la noche. Pasea temprano por
la ciudad de Estocolmo. Ningún lugar en el mundo le atrae más que esas calles
transitadas por su imagen durante años. Siente, cumplido los treinta en soledad
de mujer, que el goce en pareja le es negado.
¿Qué desea Glas con tanto anhelo?

El autor no acusa, expone una actitud
trastornada en un hombre manipulador de sus razones, según le convengan, sin
culpa.
El asesinato del clérigo
Gregorius nos lo canta Söderberg desde las primeras paginas.
VIDA Y OBRA DEL AUTOR
Söderberg nació en Estocolmo en
una familia de funcionarios, donde creció. Tras un corto periodo de estudio en
la Universidad de Upsala, empezó a trabajar de periodista en provincias,
primero en Kristianstad y más tarde en Estocolmo, donde escribió para el diario
Svenska Dagbladet. Pero regresó pronto a Estocolmo, pues la gran ciudad le
atraía.
Su primer libro, Förvillelser, de
1895, pertenece más bien al género de la literatura de paseante propia del
llamado fin-de-siècle. En él Söderberg describe a los vagabundos desilusionados
y el ánimo decadente. El relato consiste en una serie de descripciones del
Estocolmo de fin de siglo. Ya en la colección de cuentos Historietter, de 1898,
Södeberg encontró su estilo particular: claro, preciso, corto y ligeramente
irónico.
Y con su novela Martin Bircks
ungdom (La juventud de Martin Birck, 1901) se muestra claramente al autor:
describe la infancia, los años de estudio y la vida de un joven funcionario de
Estocolmo de finales de siglo, con claros ecos autobiográficos.
Doktor Glas, novela publicada en
1905, es acaso la obra maestra de Söderberg. Está centrada en la visión en
primer persona de una mujer, en el verano de Estocolmo, y es un relato
inquietante. La novela, en la que el autor exculpa un asesinato bajo ciertas
circunstancias, provocó un escándalo entre el sector conservador. Ataca aquí a
las gentes autoritarias y represivas. La novela ha sido editada dos veces en
España, siempre en versión de Gabriel Ferrater, y no traducida directamente del
original sueco.
Tras su primera novela había sido
ya acusado de corromper las costumbres y el buen gusto y fue aborrecido en los
círculos conservadores. Söderberg había contraído matrimonio en 1899 con Märta
Abenius, con la que tuvo tres hijos: Dora (1899), Tom (1900) y Mikael (1903). A
causa del crecimiento de su familia, lo que ganaba como periodista y escritor
no le llegaban para sostener el estilo de vida burgués y cayó en dificultades
económicas, que se agravaron cuando su matrimonio se disolvió un año más tarde.
Gertrud
Poco después, Söderberg terminó
con un largo romance con Maria von Platen (1871-1959) que había tenido mientras
estaba casado desde 1903. Las vivencias que tuvo con Maria von Platen —mujer
que tuvo luego varios romances con escritores— en este periodo, desembocaron en
el drama Gertrud (1906); ahí narra las vicisitudes de Gertrud, mujer madura,
casada e idealista, cuyas experiencias sentimentales se ven abocadas al
fracaso, como comprueba dolorosamente al separarse de su marido, un conocido
político pragmático, y enamorarse de un joven músico, que está replegado en sí
mismo.
En 1964, Carl Theodor Dreyer rodó
en Dinamarca la película homónima, con la actriz Nina Pens Rode (fue premiada
en 1965, en Venecia).
El juego serio
Acaso también como consecuencia
de sus avatares amorosos, Söderberg escribió su tercera y última novela Den
allvarsamma leken (El juego serio, 1912), una de las más importantes de la
literatura sueca de principios de siglo. Es de nuevo una historia de amor y
fatalidad, narrada concisamente, sin exceso retórico alguno, desde la
perspectiva masculina: Arvid es un periodista que rompe con su familia.
Plantea de nuevo un dilema moral
y vital, situado en Estocolmo. Pero está lena de digresiones, a veces
criticadas pero interesantes, como por ejemplo la narración de sucesos tales
como la guerra entre España y EE UU, el punzante caso Dreyfus, o la guerra
ruso-japonesa. Pues en realidad describe treinta años de vida sueca.1

Luego, escribió sobre temas
religiosos y sociales. Su empeño político se dirigió sobre todo contra el
ascenso del fascismo, que combatió sobre todo en sus artículos en Göteborgs
Handels- och Sjöfartstidning. Fue un verdadero "diario" contra la
ocupación alemana. Murió en Copenhague, en 1941.
A pesar de ser uno de los autores
más significativos de la literatura sueca, en España es todavía un gran
desconocido, y las dos traducciones de sus novelas más importantes
("Doctor Glas" y "El juego serio") no han sido efectuadas
directamente del original sueco, sino de lenguas intermedias como el alemán y
el inglés
.
Me llama especialmente la atención los temas que plantea la novela: feminismo, eutanasia, embrutecimiento familiar e hipocresía religiosa.Temas,algunos de ellos, impensables en la literatura de la mayoría de la Europa de la época.No se como fue la reunión, pero es un libro sobre el que me hubiera
ResponderEliminargustado mucho escuchar los comentarios. Enhorabuena por tu comentario, me alegro de que ya estés en forma. Abrazos.