jueves, 24 de diciembre de 2015

LO BELLO Y LO TRISTE, DE YASUNARI KAWABATA.

La novela "Lo bello y lo triste" aborda una situación dramática que se sale un poco del costumbrismo: la acción gira en torno a un novelista de éxito que desea volver a ver a la amante adolescente a la que abandonó hace muchos años, sobre cuya historia personal escribió su más famosa obra, y que ahora es una pintora de cierta fama; el encuentro no parece hacer revivir la pasada pasión, pero se entromete una bella y un tanto desquiciada joven, la amante lesbiana de la mujer abandonada, que pretende algo así como vengarla. Todo un poco raro, pero como la historia sucede entre artistas y además en Japón, uno sigue la acción muy interesado y puede incluso perderse en la narrativa calma y minuciosa que contrasta con esas pasiones explosivas que los japoneses, aparentemente, ocultan siempre bajo su rígida pero rica ceremoniosidad. Una lectura posible es de tipo misógino: las mujeres solas, sin hombre, son unas neuróticas peligrosas; otra lectura por el estilo es que los varones pueden ir de aventuras, pero no deben volver sobre ellas pasada cierta época, porque a la madurez lo que corresponde es la vida familiar sana; otra es que los japoneses son un poco raros (pero todos los artistas han de serlo forzosamente: los artistas japoneses serían más raros aún). Quienes han leído "Lo bello y lo triste" parecen encontrar la trama intrigante, la atmósfera descriptiva muy delicada y la moraleja de la historia (que, por supuesto, no tiene por qué tenerla) más bien desconcertante. A unos gusta, y a otros no.

Francisco Martín.

lunes, 21 de diciembre de 2015

AMAR TANTA BELLEZA. Encuentro con Herminia Luque

El pasado 3 de diciembre, en el marco del III Ciclo de Encuentros con Autor en las Bibliotecas Municipales, disfrutamos de una interesante conversación con Herminia Luque.

El nuevo libro de esta autora, “Amar tanta belleza” es una lectura muy recomendable, entre otras virtudes por divertida,  que transcurre entre las ocurrencias de María Cépalo y los dimes y diretes de sus otros protagonistas: “¡Quién piensa en berzas cuando viene el amor y sus dulces flautas!”
Herminia Luque nos ofrece un fresco relato de unos protagonistas y una época desconocida para muchos de nosotros. Una ambientación muy cuidada, un lenguaje admirablemente contextualizado, unos monólogos fluidos, una  escritura fresca y desenvuelta. Alguien dijo en el encuentro algo que resume el acierto de esta novela: “La narración no da la mínima sensación de impostura”, una deriva muy factible para quien se expone a una aventura tan arriesgada como es simular un contexto espacio temporal tan diferente al actual
Herminia Luque no es una “juntadora de letras del tres al cuarto”, como ella misma define a uno de sus personajes, pues ha emprendido apuestas diferentes en su trayectoria literaria: crítica de arte, ensayista, ... pero esa variedad también la encontramos en sus novelas. Nada tiene que ver, por ejemplo “Bitácora del Poseidón” con “Amar tanta belleza”, la una es eminentemente interiorista, y la otra histórica y biográfica. Y además lo hace con mucha literatura, Ya que te sorprendes a ti mismo cuando llevas más de treinta minutos leyendo un monólogo, atrapado en la lectura, sin levantar los ojos.

Como profesora de Literatura e Historia, la autora combina ambas materias con una profesionalidad decidida y convincente, y la mejor muestra de ello lo encontramos en la estructura de la novela, que ha edificado sobre supuestos documentos históricos (correos electrónicos, cartas, testamentos...), a través de los cuales hábilmente hace discurrir el relato.
En referencia especial hay que subrayar a las protagonistas de la historia, María Zayas y Ana Caro, voces femeninas, escritoras rescatadas de un injusto olvido, hasta el punto de creer que lo que representan no se ha inventado hasta el siglo XX. También introduce en la trama a  otros personajes de la época, como los impresores Juan de la Cuesta y Pedro de Madrigal; y María Quiñones, sucesora de ambos en el oficio y  otra mujer recuperada. Y Juan Fernández El Labrador, famoso pintor barroco de naturalezas muertas, y otros muchos personajes a los que da pie para rastrear en ellos.
           Por último, señalar el acierto del título, recogido de un verso de la propia María Zayas  «Así gasta, llorando  / su bien perdido tiempo  / que amar tanta belleza  /  gloria es, que no tormento».   En definitiva una novela valiosa, extraordinariamente construida y magníficamente documentada, que despierta el interés por profundizar en los personajes y en su época.
                                                                Pepe de la Torre

domingo, 13 de diciembre de 2015

ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO, DE SIDNEY LUMET.

Andy y Hank Hanson son dos hermanos con vidas muy diferentes. Andy (Philip Seymour Hoffman) ocupa un puesto directivo en una inmobiliaria. A pesar de su aparente vida acomodada, esconde varios secretos que, si no lo remedia, pronto acabarán saliendo a la luz: se queda con el dinero destinado a la Seguridad Social de las nóminas de los trabajadores y es adicto a la heroína. Vive junto a Gina, una mujer florero con la que comparte una vida sexual cada vez más decadente. A pesar de todo, Andy mantiene la compostura y espera resolver sus problemas ejecutando un plan junto a su hermano. Hank posee un carácter mucho más retraído, quizá porque sus circunstancias vitales son más duras, si cabe. El hermano menor ha pasado por un proceso de divorcio y como consecuencia del mismo, ha de destinar buena parte de su escueto salario a pagar la pensión alimenticia de su hija. Su ex esposa le recuerda cada vez que lo ve que es un fracasado y él tiene asumida dicha condición. Por eso, cuando Andy le propone una solución que supone quebrantar la ley, no se lo piensa demasiado: quien no tiene mucho que perder, no arriesga mucho.

El plan de Andy es tan sencillo como insólito: consiste en atracar la joyería de sus padres, en la que ambos trabajaron hace años. En teoría se trata de un proyecto perfecto: cuentan con que en la tienda se encuentre una mujer casi anciana, empleada por los padres, que no opondrá la más mínima resistencia. Pero, como dice el refrán, el diablo está en los detalles. Todo sale mal desde el principio, porque dejar el atraco en manos de Hank es una mala decisión, sobre todo si este dedice subcontratarlo

En cualquier caso, tan importante como la poderosa narrativa que imprime Sidney Lumet a este filme son las reflexiones que conlleva. Porque al final las decisiones vitales que tomemos pueden llevarnos al desastre o salvarnos. Claro que también está el factor suerte. Una suerte que los hermanos Hanson se atreven a tentar de una manera totalmente irresponsable. Hank se verá perdido desde el principio, desesperado e intentando huir de la realidad. Andy, a pesar de todos los desastrosos contratiempos que se van acumulando a su plan, cree tenerlo todo bajo control, seguramente por la influencia nefasta de su adicción a la heroína. Antes que el diablo sepa que has muerto nos dice que el mal cotidiano puede irrumpir en el momento menos pensado en la vida de gente inocente, como la madre de los protagonistas, y reclutar para sus filas a los débiles de espíritu, incapaces de decir no a la tentación. Sobre todo en una sociedad como la estadounidense, en la que es tan sencillo hacerse con armas de fuego. Lo cierto es que a los pobres hermanos Hanson no se les concede ni media hora en el paraíso.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee

           

La autora Harper Lee nos traslada al estado de Alabama, a un pueblo imaginario “Maycomb”, durante la gran depresión americana. La historia tiene como narradora a Scout Finch una niña huérfana de seis años que vive con su padre Atticus, un respetable abogado, su hermano Jem y el ama de llaves Calpurnia.
La novela tiene como hilo conductor un hecho real ocurrido en 1936, la violación de una chica blanca a manos de un hombre negro y sirve para contar desde la perspectiva de una niña la historia de su infancia (que la autora delimita en un periodo de 3 años) y que tiene un marcado carácter biográfico.
El relato se inicia en el transcurso de un verano con las “aventuras” de Scout, Jem y su recién conocido vecino, otro niño de su edad Dill, haciéndonos vivir sus sentimientos, sus fantasias,  su visión sobre sus familiares, vecinos o compañeros de clase. La fascinación y el miedo que produce a los niños su vecino Boo Radley, que no ha salido de su casa en años y sobre el que existe un silencio tácito entre los vecinos (al parecer debido a algún tipo de enfermedad mental) enciende la imaginación de los niños. La narración nos muestra la visión de una niña inteligente y sensible.
La educación y los conocimientos que le transmite su padre Aticus muy superiores a los de los otros niños y que incluso su profesora le recrimina por entenderlo inadecuado para una niña de su edad, nos descubre la sociedad llena de prejuicios en la que vive. Solo con su amigo Dill con el que tiene una gran complicidad (se refiere a su amigo de la infancia Truman Capote) deja correr libremente sus fantasías y se puede mostrar como realmente es.
A lo largo de esos años va descubriendo el racismo de sus vecinos contra los ciudadanos afroamericanos, prejuicios de todo tipo, la diferencia de clases sociales, la crudeza de la vida. La inocencia que va quedando atrás, va dando paso a la adolescencia. Su hermano Jem será el artífice de este paso.
Su padre Atticus será quien represente los más altos valores del individuo, la honestidad la integridad la valentía. Decide actuar como abogado defensor de un ciudadano negro Tom Robinson, acusado de violar a una mujer blanca por lo que debe enfrentarse a los insultos y la incomprensión de sus vecinos blancos, los niños sufrirán también ese acoso.
Atticus, llega incluso a defender con su vida al condenado, que iba a ser linchado por los vecinos antes de la celebración del juicio. Scout y Jem a acuden en ayuda de su padre y consiguen dispersarlos.
Aunque queda casi demostrada su inocencia, Tom es condenado pero deja en evidencia a la víctima, lo que provoca la venganza del padre de esta, Ewell. Tom condenado y desesperado intenta huir, recibe un disparo y muere.
El desenlace provoca tanto en Jem como en Scout la perdida de fe en la justicia que tanto les había inculcado su padre.
Jem y Scout son atacados por Ewell, que sorprendentemente son defendidos por Boo Radley. (al que finalmente llegan a conocer y a comprender)
Ewell muere en el incidente y no queda claro cuál de los dos ha sido sí Jem o Boo. La honestidad de Atticus le lleva incluso a culpabilizar a su hijo y que fuese sometido a juicio.
La mediación del sheriff, hace a Atticus reflexionar, llegan a la conclusión de que lo correcto sería aceptar la muerte accidental de Ewell.
La novela aborda un tema muy delicado para la época. El racismo y los prejuicios en contra de los ciudadanos afroamericanos, que estaba muy extendido en el sur de EEUU. Aunque trata también otros como la destrucción de la inocencia, la amistad.
Una economía rural dominada por blancos que ejercía el dominio político y social sobre los ciudadanos negros, privados de todos los derechos y con un sistema judicial sin garantías.
El trasfondo autobiográfico queda patente, ya que su padre también abogado defendió a dos hombres negros, y la figura de Dill, amigo de los niños, de una gran imaginación coincide con la vida real de Truman Capote. Al igual que en la novela un ama de llaves negra( en la novela Calpurnia) acudía diariamente al hogar de los Lee.
Pese a que la madre de Lee murió cuando ella tenia 25 años, padecía una enfermedad que la volvía mental y emocionalmente ausente lo que pudo inspirar el personaje de Boo. Tenía un hermano llamado Ewin quien como Jem era 4 años mayor que ella.
Nacida en 1926 Harper Lee creció en la localidad sureña de Monroeville, Alabama donde entablo una estrecha amistad con su vecino de los veranos Truman Capote.
En la universidad escribió en distintas revistas y periódicos, publicando relatos sobre injusticia social, un tema raramente mencionado en los campus de la época.
Más tarde se trasladó a Nueva York donde comenzó a escribir ensayos y pequeños relatos sobre la gente de Monroeville, su pueblo natal. Allí ejerció periodismo y junto a Truman Capote se recorre el territorio donde se iba a desarrollar la novela, tomando anotaciones que posteriormente también servirían a Capote para su obra.
En principio una primera versión de la novela es rechazada por el editor, por considerarla poco comercial, lo que la hace modificarla (aunque ella diría que se trataba de otra novela diferente).
Finalmente Lee empleó dos años y medio en escribir matar a un ruiseñor su única novela, el libro se publico en 1961 consiguiendo el premio Pulitzer. Se comentó que la obra había sido escrita por Capote, lo que este no desmintió. Quizás fue eso lo que acabó con la amistad entre ambos escritores.
Está considerada como un clásico de la literatura americana del siglo XX. Desde el primer momento tiene un gran éxito y en 1962 es llevada al cine por Robert Mulligan consiguiendo varios Óscar.
Lee disfrutó de una gran popularidad en los años posteriores a la publicación de la novela, declara sentirse abrumada por tantas entrevistas y premios, no soporta el éxito, se retira, y no vuelve a escribir.
En 2015 se publica la secuela de matar a un ruiseñor con el titulo de “Ve y pon un centinela”, que según parece se trataría de la recuperación de la primera versión que no llego a publicar.
María José Bernal Enjuto

sábado, 7 de noviembre de 2015

MATAR A UN RUISEÑOR

MATAR A UN RUISEÑOR
Como veo que han pasado los días y nadie se ha decidido a insertar un comentario sobre el gran Atticus lo hago yo, aunque sea un poco a destiempo, la reunión del club fue el 23 de octubre.
Matar a un ruiseñor, estamos ante una novela considerada un clásico moderno. Como todo clásico trasciende lo puramente local y temporal para tocar cuestiones, valores y prejuicios de siempre. Por unanimidad, con algún matiz, ha gustado a todos, lo que no es muy bueno para el debate pero si para la obra.
Argumento, para quienes todavía no hayan leído la novela, la acción transcurre en el profundo sur  de Estados Unidos, concretamente en la ciudad de Maycomb, capital del condado del mismo nombre (Alabama).Corren los años de la Gran Depresión. Allí vive Atticus, viudo con dos hijos, un chico Jem, 12 años y una chica, Scout, 8 años. La niña es la narradora de la novela, gran acierto pues mezcla la curiosidad infantil con la inocencia propias de su edad; refrendada, por el inicio en los valores y los conflictos de los adultos a los cuales ella no llega, por el personaje de su hermano. Pero el gran personaje de la novela es sin duda Atticus. Él ejerce en esta ciudad como abogado. Es de los primeros que  tienen que ganarse la vida al margen de la plantación familiar y, gracias a tener estudios, lo hace con una profesión que le da una relevancia social privilegiada. Cuestión esta de la que él tiene clara conciencia.                                                            


En este ambiente, de pocos de clase social que no tengan que ganarse la vida con el trabajo de sus manos, donde la mayoría de los blancos son campesinos pobres y de una población negra que no cuenta socialmente para nada, es donde transcurre, en cierta forma placentera, la vida de Atticus.
Cuando el juez local le nombra abogado de oficio en la defensa de un  negro, sabedor el juez de que, aunque no gane, es el único capaz de mover un poco la tierra bajo los pies de sus conciudadanos blancos, es cuando se nos muestra la verdadera dimensión del personaje. Atticus sabe que es una causa perdida de antemano; aunque todas las pruebas apuntan a la inocencia del hombre, no hay jurado en la ciudad, donde solo los hombres blancos pueden ser  miembros, que absuelva a un hombre negro acusado de la violación  de una mujer blanca. Él no quería un caso así, es algo que le han endilgado, “tarde o temprano surge un caso así en la carrera de todo abogado”. Pero una vez dentro, pone toda su pericia y empeño en la defensa de este hombre.
Esto es lo que convierte, según el entender de este lector, en grande a Atticus: hace lo que debe hacerse, sin discursos ni alharacas. Ya se sabe, si lo correcto va contra la ignorancia y los prejuicios e intereses, siempre hay un coste. Pero él lo tiene claro, la posición preeminente que ocupa en la sociedad le permite y le exige, según su propia concepción, ser fiel a  este principio, con el que intenta educar a sus hijos: una persona debe hacer lo que está bien porque sabe que es lo que está bien, sin más.


La novela es de una gran complejidad en su aparente sencillez. La autora hace lo que  toda gran obra: nos muestra a los personajes, deja que se vayan construyendo ante nuestros ojos con sus acciones .Esta es la parte que no se puede resumir de los clásicos, solamente podemos apreciarlos y disfrutarlos leyéndolos.
FRANCISCO TORRES DOMÍNGUEZ

MEJOR... IMPOSIBLE, DE JAMES L. BROOKS.

A primera vista, Mejor.. imposible, no parece más que un mero vehículo de lucimiento de Jack Nicholson. Y hay parte de verdad en esta afirmación, porque el papel protagonista parece escrito para él, pero afortunadamente la película de James L. Brooks cuenta con muchos más ingredientes, entre los que destaca un guión excelente, optimista y con abundantes dosis de comedia, pero mucho más complejo de lo que parece a primera vista.

Melvin Udall es un enfermo. Padece un severo transtorno obsesivo-compulsivo, es decir, su mente alberga habitualmente ideas obsesivas que le causan una angustia permanente, por lo que debe realizar actos un tanto insólitos para intentar liberarse de ellas: lavarse las manos con un jabón distinto cada vez, pasear sin pisar las líneas de la acera y, en lo posible, seguir rutinas estrictas en su vida cotidiana. Además Melvin es un ser extramadamente desagradable con el prójimo. Brutalmente sincero, no le importa manifestar públicamente sus pensamientos racistas, xenóbofos, homófobos y machistas. Sus intereses empiezan y terminan en sí mismo, por lo que cualquier alteración en la tranquilidad de sus hábitos, es percibida por él como la peor de la catástrofes. Lo paradójico es que se gana la vida como escritor de género romántico, con gran éxito porque, a decir de sus lectoras, nadie es capaz de captar mejor que él los sentimientos femeninos.

En cierta forma Mejor... imposible funciona como un cuento moral, como una gran conspiración del azar para que el hombre maduro y gruñón aprenda un poco de empatía, que la relación con otros seres humanos (y caninos) no es solo motivo de fastidio, sino una fuente de beneficios mutuos, en las que todos pueden aportar algo. Que en medio de este proceso le asalte el sentimiento amoroso no es más que un estímulo más para que el protagonista realice un examen íntimo de conciencia y se proponga abordar unos revolucionarios cambios en su actitud ante la existencia. Quizá también le ayude el hecho de advertir, una vez que salta las barreras que le separaban de los demás, que él no es el único sufriente, el único ser solitario en el mundo, por mucho que las apariencias le hayan dicho hasta el momento lo contrario.

Por otra parte, hay que apuntar que la trama no se priva de denunciar la situación de la Sanidad en Estados Unidos. Nada menos que dos personajes se ven afectados por aquel sistema, uno de ellos pierde su hogar por no poder pagar la factura del hospital, después de haber recibido una paliza para robarle en su propio domicilio y el seguro médico de la protagonista es insuficiente para cubrir las atenciones médicas que necesita su hijo enfermo de asma crónico.

La de Brooks es una de esas producciones bienintencionadas que nos intentan acercar al mundo de esta clase de enfermos desde una perspectiva amable, aunque la realidad sea mucho más dura. Otro ejemplo famoso y muy reciente es el Sheldon de The Big Bang Theory. Por una parte, la enfermedad se populariza y la gente la acepta mejor, pero por otra la información que llega está edulcorada. El happy end de Mejor... imposible quizá no lo sea tanto si pudiéramos asomarnos al futuro inmediato de la recién constituida pareja.

viernes, 30 de octubre de 2015

Encuentro provincial de clubes de lectura de Málaga con Antonio Soler

(Teatro Cánovas, 28/10/2015)

Tras una breve presentación del autor, por parte de representantes de diferentes  bibliotecas, en la que todas ellas agradecían el encuentro, elogiaban la obra literaria del autor y su ubicación malagueña de los personajes de muchas de sus novelas (El camino de los ingleses, Las bailarinas muertas, y la obra objeto del encuentro, Una historia violenta), le cedieron la palabra al escritor.
Éste, nos contó que su novela  y muchos de sus personajes se basaban en vivencias de su niñez  y el recuerdo de sus padres y vecinos.
Nos habló también (ya iniciado el debate) de que algunas de las incógnitas del libro no las había resuelto por ser la visión de un niño de siete años, que no entendía muchas de las cosas que sucedían a su alrededor.
También hizo referencia a la simbología de que, en la casa más próspera del vecindario, anidaran las ratas en sus entrañas casi igual que en  los corazones de sus moradores, donde la fachada prevalecía sobre el interior.
Al final del debate, nos contó que su nueva novela iba a contar la historia de un anarquista catalán, cuya vida transcurre a principios del siglo pasado, llegando a ser líder de la CNT.
Y sin más, se dio por terminado el encuentro, que nos dejó algunas anécdotas de un club que formó con otros escritores (Garriga Vela entre ellos) y sus reuniones anuales para nombrar un nuevo miembro de dicho club.
Por último, dijo que su novela, a pesar de las situaciones sórdidas en las que se encuentran algunos personajes, es un canto al optimismo, porque ¨ganan los buenos”.
                                                                        Juan Tébar Valenciano
 En Málaga, a 30 de octubre de 2015

sábado, 12 de septiembre de 2015

EL INSÓLITO PEREGRINAJE DE HAROLD FRY.

Hace poco se publicó en nuestro país un ensayo, firmado por Frédéric Gros, titulado Andar, una filosofía. En él se exponen distintas concepciones, algunas casi terapeúticas, de lo que puede suponer para algunos filósofos algo tan cotidiano como dar un paseo. Aunque el asunto de El insólito peregrinaje de Harold Fry no sea tan placentero, sí que puede inscribirse también en el terreno de lo simbólico. El protagonista recibe una carta de una antigua compañera de trabajo en la que le cuenta que está muriendo de cáncer. Harold reacciona en principio como lo haría casi todo el mundo, escribiéndole una carta de condolencias. Pero cuando va caminando hacia el buzón de correos, un extraño impulso se apodera de su ser. De pronto siente que su acción no es suficiente, que debe hacer algo más por ese ser moribundo. Y sigue caminando, hasta que, con la ayuda de una empleada de una gasolinera, surge la idea que estaba bullendo en su cabeza: seguir caminando mil kilómetros hacia el norte, hasta llegar a la clínica donde está ingresada Queenie.

El viaje será improvisado, con lo puesto, un proyecto que debe ser puesto en marcha inmediatamente, sin preparativos de ninguna clase. Gran parte de su motivación se basa en una especie de pensamiento mágico: que mientras esté caminando, Queenie no morirá, esperará su llegada para despedirse de él. Como todo buen peregrinaje, va a servir sobre todo para que Harold se conozca mejor a sí mismo, reflexione sobre los errores de su vida y alcance por momentos esa especie de serenidad que solo puede experimentar quien pasa algún tiempo en soledad. Además, el viaje es una ocasión perfecta para abandonar el asfixiante clima de silencios elocuentes que soporta en su hogar desde hace décadas, a causa de enormes malentendidos en su relación con su mujer e hijo:  

"(...) la sensación de libertad, de adentrarse en lo desconocido, era tan estimulante que no podía dejar de sonreír. Estaba solo en el mundo y nada podía interponerse en su camino ni decirle que cortara el césped."

Por supuesto, es evidente que la peregrinación no va a curar a Queenie, pero es una idea tan firmemente asentada en el caminante, que cuando mantenga casualmente una conversación con un oncólogo, en uno de sus descansos, se dará cuenta de que los milagros no existen cuando hablamos de una enfermedad como el cáncer. No obstante, su determinación permanece incólume, aún cuando su cuerpo y sus zapatos naúticos comiencen a sufrir las consecuencias de tan prolongada caminata. El caso de Harold Fry empieza a hacerse famoso y algunos peregrinos se unen a su causa, aunque, como estamos hablando del mundo moderno, las motivaciones de algunos de ellos son más publicitarias que espirituales. Lo cierto es que la cosa llega a un punto en el que Harold está casi a punto de ser declarado santo por la opinión pública, lo que acentúa la sensación medievalista del relato, aunque con un toque muy de nuestro tiempo, en el que estas historias se ponen de actualidad y se olvidan con una velocidad pasmosa:

"La prensa también siguió recogiendo testimonios sobre la bondad de Harold, el cual no tenía tiempo para leer los diarios (...). Un espiritista de Clitheroe afirmó que el peregrino poseía un aura dorada. Un joven que había estado a punto de tirarse del puente colgante de Clifton hizo un relato conmovedor de cómo Harold lo había disuadido.

- Pero si yo no he estado en Bristol - objetó éste (...)."

Desde un punto de vista meramente literario, El insólito peregrinaje de Harold Fry, es una novela que ha sabido fabricar la fórmula perfecta para llegar al gran público y convertirse en un éxito de ventas. Pero eso no quiere decir que nos encontremos ante una narración de calidad, aunque sí correcta. La estructura del libro está un poco descompensada y adolece de muchos episodios reiterativos, que restan agilidad de un relato que apela de manera continuada a los sentimientos del lector, para que se conmueva con el protagonista al igual que lo hace el gran público cuando la historia de Harold se hace famosa. Bien es cierto que el final sí es acertado, una dosis de dureza y realismo, que contrasta con ese pensamiento mágico que ha sido el alimento del protagonista para lograr culminar su simbólica hazaña.   

lunes, 7 de septiembre de 2015

IDA.

El siglo XX fue muy duro con Polonia. La Segunda Guerra Mundial comenzó con la agresión alemana a su territorio. Lo que no suele recordarse tan habitualmente es que los soviéticos habían pactado con Hitler repartirse el territorio polaco y la invadieron a su vez por el este. Un par de años después, en 1941, Alemania invadió la Unión Soviética y acabó perdiendo la guerra. La URSS liberó Polonia, pero bien pronto sus habitantes constatarían que se enfrentaban más bien a una nueva conquista. Desde el principio se organizó una represión generalizada de los militantes en organizaciones políticas no comunistas, siendo el ejemplo más sangrante la realizada contra muchos de los miembros del ejército clandestino polaco que se había levantado contra los nazis en Varsovia. Aunque hubo elecciones libres (que perdieron los comunistas), pronto éstos se harían con el poder, con la ayuda de su control de la policía secreta y la presencia del Ejército Rojo. Bajo los auspicios de Stalin, se establecería un régimen de corte totalitario, en el que el Estado estaría presente en todos los aspectos de la vida del individuo, desde lo laboral (se intentó que todas las empresas fueran públicas) hasta el tiempo de ocio. 

Ida transcurre en el año 1960, durante el gobierno de Wladyslaw Gomulka, un dirigente comunista que había conseguido cierta independencia respecto al control soviético del país. Bajo su gobierno se liberalizaron algo las costumbres, permitiéndose entre cosas la música jazz y rock, algo que se muestra en la película, aunque siempre con la limitación del respeto a la decencia en las costumbres. A pesar de ello, esto no evitó que la situación económica siguiera siendo desastrosa, con las consiguientes huelgas y la creación de organizaciones independientes, como el sindicato Solidaridad, ya en los años ochenta. Respecto a la situación religiosa, a principios de los años cincuenta, el primado Wyszynski había llegado a un entendimiento con las autoridades comunistas, para permitir que la iglesia católica siguiera desarrollando sus actividades sin sobresaltos. A cambio, debía reconocerse la legitimidad del Estado y recomendarse entre los creyentes la obediencia a las autoridades, un acuerdo que causó escándalo a no pocos cristianos.

En estas circunstancias, la película de Pawlidowski nos presenta a Anna, un personaje inocente, que lleva desde la más tierna infancia ingresada en un convento, donde ha asumido con toda naturalidad su naturaleza de novicia y todo lo que ello implica: obediencia, castidad y humildad. Antes de tomar los hábitos como monja, la superiora le recomienda que visite a su tía, el único familiar vivo que le queda. Conocerla va a suponer para Anna enfrentarse bruscamente a su pasado, que es el pasado de su país: su tía Wanda, que es una dura jueza comunista, le revela que en realidad es judía y que su verdadero nombre es Ida. Siendo niña, durante la ocupación nazi, su familia fue asesinada en circunstancias oscuras, por lo que emprenderá un viaje con Wanda para averiguar la verdad de aquellos hechos. A partir de aquí el film adquiere cierta condición de road movie. Las protagonistas se pasean por una Polonia rural y ciertamente sórdida, llena de personajes autodestructivos que parecen haber abandonado toda esperanza de alcanzar alguna vez ese estado difuso que llamamos felicidad. El comunismo es tan gris, tan en blanco y negro como la fotografía de Ida, un régimen que hacía algunas concesiones secundarias, pero en lo fundamental - economía planificada y represión de la disidencia - se mantenía incólume. El individuo no tiene importancia, si no se inserta en la idea de proletariado que el Estado dice proteger.

Así pues, la protagonista aprende más sobre la vida auténtica en tres días que en toda su vida anterior. Experimenta la vida auténtica, siempre desde la moderación de su condición religiosa y saca sus íntimas conclusiones. Además, es capaz de apreciar y querer a un ser de carácter totalmente opuesto al suyo: su tía Wanda, una mujer que ha tratado de exorcizar el pasado a través de la venganza y que ha acabado convertida en una burócrata alcohólica y absolutamente hastiada de la existencia. Ida es un retrato elegante y a la vez nada complaciente acerca del pasado inmediato de un país que todavía está recuperándose de la profunda cicatriz adquirida en el siglo pasado. 

jueves, 16 de julio de 2015

ALTA FIDELIDAD, DE NICK HORNBY.

Hace unos meses era noticia en Málaga el cierre inminente de Candilejas, la última tienda de discos - obviando los grandes almacenes - que quedaba en la ciudad. Hubo una campaña para salvarla y creo que a día de hoy todavía sobrevive. Todos comprábamos en Discos Candilejas y todos dejamos de comprar un día ya lejano. Lo de los vinilos e incluso los compact discs es un mundo superado para la gran mayoría, pero afortunadamente aún quedan coleccionistas que se resisten a abandonar su afición por el que consideran es el formato más auténtico para escuchar música.

Alta fidelidad transcurre a mediados de los años noventa, en la época inmediatamente anterior a la irrupción de internet en nuestras vidas. Rob Fleming, de treinta y seis años, es el propietario de una tienda de discos que sobrevive como puede a la competencia de las grandes superficies. Su secreto parece ser el esnobismo propio y el de sus dos empleados: pueden ser bordes con los clientes que manifiestan su mal gusto musical, pero muy complacientes con quienes se hacen habituales en la tienda. Los tres son muy aficionados a elaborar listas de álbumes y canciones y para ellos el trabajo es una fuente de placer y eternas discusiones. Pero Fleming tiene otras preocupaciones: acaban de dejarle por enésima vez y esta vez ha sido especialmente doloroso.

En esta tesitura, Rob recuerda sus anteriores fracasos amorosos y entra en una de sus habituales crisis existenciales. Quiere comprenderse a sí mismo, saber por qué su vida amorosa ha sido tan exitosa y frustrante al mismo tiempo, aunque su problema principal sea que no es lo suficientemente autocrítico. Para algunos de los que le rodean, Rob se ha quedado anclado en la adolescencia, en un bucle que incluye su tienda de discos y sus eternos problemas económicos, pero él sabe que no podría encaminar su vida a hacer algo diferente. Al menos es una persona que ha tenido la valentía de organizar su existencia en función de lo que le hace feliz, algo que le distingue de la gran mayoría.

Así pues Alta fidelidad es una novela muy entretenida, sobre todo porque la voz narrativa de Rob está repleta de filosofía cotidiana a la vez que de ironía, algo que está muy presente en la correctísima adaptación cinematográfica de Stephen Frears, protagonizada por un John Cusack que hubiera sido perfecto también para interpretar a Buddy Bradley, el héroe del cómic Odio, de Peter Bagge, con el que mantiene algunos puntos en común. Que la acción se traslade de Londres a Chicago es meramente anecdótico, puesto que la esencia de la novela se mantiene por completo.

¿Qué pensarían Rob Fleming y sus amigos de nuestra época en relación a la música? Seguramente, después de ver como se hunde definitivamente su negocio, despotricarían contra la costumbre de acumular miles de canciones en el ordenador sin escuchar jamás un álbum entero. Este tiempo de piratería y abundancia no es bueno para desarrollar un buen paladar musical, que solo se consigue con el olor del vinilo, con la contemplación de la portada del disco y con varias audiciones. Son placeres prácticamente perdidos. Dejo aquí una lista de cinco discos favoritos, escrita apresuradamente y que prefiero dejar tal y como ha quedado. La mayoría de los álbumes proceden del jurásico:

- Meat is murder, de The Smiths.
- Disintegration, de The Cure.
- Playing the angel, de Depeche Mode.
- Zooropa, de U2.
- Lungs, de Florence and the machine.

miércoles, 8 de julio de 2015

Dientes Blancos. Otra aportación

     Es una serie de historias entrañables, relacionadas con dos familias, Jones e Iqbal, en los que analiza con incierto sentido del humor, ironía y nostalgia la problemática de los emigrantes en Gran Bretaña.
 
      La autora desnuda a sus personajes haciéndolos a veces predecibles y a veces desconcertantes, amparándose en sus orígenes para justificar sus reacciones. La amistad y el espíritu anglosajón (catequizar a todo el mundo) van marcando las actuaciones de los protagonistas.


     Abarca desde una perspectiva cómica la religión, el ecologismo, temas delicados, pero la forma de enfocarlos produce una sonrisa placentera casi continua, que hacen del libro “un pequeño tesoro literario”.
     Juan Tebar

sábado, 27 de junio de 2015

DIENTES BLANCOS, DE ZADIE SMITH.

Desde hace décadas, Londres es un ejemplo de convivencia de muchas culturas, lo cual no siempre es sinónimo de armonía entre todas ellas, ya que a veces viven segregadas en sus propias zonas, que son como una pequeñas muestras de sus propios países. Es el tributo que la ciudad tiene que pagar por haber sido capital de uno de los imperios más extensos de la historia, que abarcaba media África, la India, Australia, Canadá y numerosas islas en todos los mares del mundo.

Si hubiera que definir con una sola palabra a Dientes blancos, podríamos decir que se trata de una novela multiétnica. Sus personajes reflejan la riqueza cultural de la capital británica y los problemas de integración de muchos de sus componentes, cuya existencia oscila entre el respeto de la propia tradición y costumbres religiosas y la asimilación a la metropóli (fenómeno que se da más bien en las generaciones más jóvenes), provocando conflictos entre padres e hijos. Es la visión del mundo de la joven (publicó esta novela con veinticinco años) y observadora Zadie Smith, tal y como lo expresa en una entrevista publicada en El Cultural:

"No es que me guste mezclar razas, sólo intento expresar el mundo tal y cómo lo veo. No sé lo que ocurre en España pero aquí cada vez que coges el autobús o el metro, cada vez que andas por la calle, todo es mezcla. Sólo procuro representar el mundo tal y como se me aparece. No creo estar haciendo nada original. Así es el mundo en la mayoría de los lugares. Para mí es muy extraño leer libros y constatar que todos los personajes son blancos. Por la simple razón de que no conozco muchos sitios así. No sé dónde vive esta gente. En cuanto uno sube a un avión, se da cuenta de que el mundo no tiene nada que ver con este tipo de novelas. No estoy haciendo ningún esfuerzo sino representar el mundo tal y como yo lo veo. Y, honestamente, mi representación es bastante más simple que la realidad. En cuanto uno pregunta a alguien de dónde es, resulta que ninguno de sus abuelos es del mismo país, que la sangre está mezclada desde hace tres siglos. Así es Europa. 

(...)Sólo pretendo mostrar las diferencias que existen entre un individuo y otro. Cuando uno lee una novela nadie piensa “oh, mira, que diferente es este blanco de este otro blanco”. Hay algo en mí que reivindica que la gente negra existe de la misma manera que usted existe o que yo existo.¡Son personas! Lo que intento hacer al escribir es introducir en la novela hombres de otras razas como seres humanos. No como símbolos. No como argumentos. No como parte de un artículo sobre la raza negra. Sólo como personas. Sólo seres humanos que están en el mundo."

Reconociendo el indudable mérito que supone para una escritora tan joven construir una novela tan compleja, sí que hay que señalar que Dientes blancos adolece de algunas deficiencias, la principal de las cuales es su extensión. Se trata de una narración con demasiados personajes, descritos con pinceladas muy precisas y efectivas, pero sin la profundidad suficiente como para empatizar con ellos como lector. Además todos ellos intentan ser graciosos y caricaturescos, en un intento de que la novela no se convierta jamás en un melodrama, sino en una lectura lúdica y divertida. Otro de los problemas es que Smith trata demasiados asuntos, todos ellos de gran calado: la inmigración, el colonialismo, la Segunda Guerra Mundial, las relaciones paterno-filiales, los límites de la investigación científica... y también el islamismo radical, descrito con demasiada tibieza, más como un grupo de gente excéntrica, que como la amenaza que percibimos hoy. Claro que la novela está escrita antes del 11 de septiembre. Es muy posible que si llega a publicarse después, la visión de los islamistas hubiera cambiado. 

En suma, una novela bien escrita, divertida a ratos, multitemática, pero también demasiado ambiciosa, cuya lectura debe realizarse con la mayor continuidad posible, para no perder el hilo de tantas situaciones (incluyendo episodios del pasado) y personajes. Lo mejor: un final donde confluyen todos los protagonistas y reconcilia un poco al lector con el esfuerzo que ha tenido que realizar para llegar hasta ahí, porque aprecia en toda su complejidad la lógica interna de la narración.  

miércoles, 24 de junio de 2015

LA ÚLTIMA ESTACIÓN.

A principios del siglo pasado hacía ya tiempo que León Tolstói era poco menos que el santo patrón de Rusia, el orgullo nacional de aquel país, el escritor más leído y el más conocido fuera de sus fronteras. Además, como los santos auténticos, Tolstói quiso hacer de su existencia un reflejo de sus inquietudes filosóficas, por lo que fundó en su finca de Yásnaia Poliana una especie de paraíso utópico en el que se aplicaban los principios del movimiento tolstoyano, que comprendía la educación y el trabajo digno de los campesinos. Se trató de un movimiento tan popular como efímero, que prácticamente desapareció con la figura de su creador, seguramente porque la Historia, con la Revolución y la instauración del comunismo, lo dejó atrás, como objeto de curiosidad de los historiadores, pero sin apenas trascendencia práctica.

La película de Michael Hoffman, realizada para conmemorar el centenario de la muerte del autor de Guerra y Paz, recoge la crónica de los últimos días del escritor, unas jornadas al parecer muy agitadas, debido al permanente conflicto que mantenía con su mujer (una espléndida Helen Mirrer), que secunda a un Christopher Plummer perfectamente caracterizado como León Tolstói. Dicho conflicto tenía que ver con la cuantiosa herencia de un escritor que había vendido millones de ejemplares de sus obras. Sofía, que llevaba casada cuatro décadas con él, pretendía que la totalidad de los bienes pasaran a ella y a sus hijos. Tolstói tenía una perspectiva diferente, consecuente con sus ideas filosóficas y pretendía que una parte importante de la herencia pasara al pueblo ruso. Para presionar en este último sentido, la presencia permanente de Vladimir Chertkov, editor de la obra de Tolstói y devoto tolstoyano, era un constante insulto para Sofía, que lo veía como una especie de ladrón de lo que le pertenecía por derecho. 

Lo mejor de La última estación es la química entre los dos protagonistas, ese matrimonio cuya relación de amor-odio llena la pantalla, mientras otros personajes como Valentín Bulgakov, el joven secretario personal del escritor, intentan mediar para que la ruptura entre ambos no sea completa. Todo esto derivó en la fuga de un Tolstói ya enfermo, que acabó falleciendo en una estación ferroviaria cercana a Yásnaia Poliana, mientras periodistas de medios de toda Rusia retransmitían a sus periódicos, prácticamente en directo, detalles de la agonía de la gran gloria nacional. Todo este ambiente de pérdida irreparable está perfectamente reflejado en la realización de Hoffman, una película concebida sobre todo para el lucimiento de su elenco protagonista y que acierta en su pretensión de acercar la figura del gran escritor ruso al gran público.

sábado, 23 de mayo de 2015

SURCOS, DE JOSÉ ANTONIO NIEVES CONDE.

Una familia baja de un tren en Atocha. Vienen del campo y quieren establecerse en la gran ciudad en busca de una vida mejor. Estamos en Madrid a principios de los años cincuenta. Hace más de una década que acabó la Guerra Civil, pero todavía son tiempos de hambre y privaciones. España se encuentra aislada internacionalmente y se producen los primeros intentos de emigración interior. El medio rural se encuentra dominado por unos terratenientes que en muchas ocasiones, en complicidad con las autoridades, se dedican al estraperlo, actividad que produce enormes beneficios a unos pocos y condena al hambre a la mayoría. En algunos casos la situación era tan escandalosa que tenía que intervenir el gobierno, como refleja por ejemplo este informe recogido en Valencia (esta ciudad parece tener una antigua tradición en este sentido) en 1940 y citado por Carme Molinero en su ensayo La captación de las masas:

"El Partido ha tenido que tomar la resolución de, bajo las órdenes de esta Jefatura, emprender una campaña contra el estraperlo, que había alcanzado proporciones asombrosas y descaradas en esta provincia. Ello ha dado por resultado el descubrir, por medio de unas brigadillas especiales, que a las órdenes de esta Jefatura y en colaboración con el señor Gobernador Civil funcionan, una serie de negocios sucios en los que intervenían personas perfectamente situadas económica y políticamente, y que muchos de estos casos se encuentran ya tramitados en la Fiscalía de Tasas."

El retrato que ofrece Nieves Conde del Madrid de la época es tan preciso como asombroso. Una ciudad gris y grasienta en la que solo se puede aspirar a una vida digna por dos vías: perteneciendo a las altas instancias del bando de los vencedores o realizando actividades relacionadas con la lucrativa industria del estraperlo. Los protagonistas tienen que alojarse en Lavapiés, en un corralón saturado de familias y decenas de niños que corretean por el patio. Pronto tendrán que intentar adaptarse a la realidad de una ciudad que les ofrece su cara más sórdida. Muchos de los personajes que van a ir encontrándose pertenecen a un submundo criminal dominado por don Roque, un hombre que parece tener participación en todos los negocios sucios de Madrid, aunque siempre sepa cómo no implicarse personalmente en ninguno de ellos. 

Los miembros de la familia que intentan decantarse por trabajos más honrados encuentran un mercado laboral saturado (solo hay que contemplar la escena que se desarrolla en la Oficina de Colocación, qué poco hemos cambiado en algunas cosas..) y un remedio temporal en la venta de tabaco de contrabando, actividad poco recomendable para gente sin experiencia, como don Manuel. Don Manuel es uno de los personajes más interesantes de Surcos. Hasta entonces ha sido el indiscutible cabeza de familia, pero en esta nueva realidad su posición va a verse cuestionada rápidamente: inútil para todo lo que no sean trabajos rurales, su humillación personal comenzará cuando tenga que dedicarse a las labores de hogar y seguirá cuando compruebe que su autoridad ya no sirve de nada frente a una mujer que solo piensa en nuevas fórmulas de ganar dinero y unos hijos que se amanceban ante sus ojos o escapan del hogar.

La gran pregunta que se hace todo espectador de Surcos es la siguiente: ¿cómo consiguió esta joya neorrealista pasar la censura? Bien es cierto que su director había hecho la Guerra Civil y tenía un puesto destacado en Falange, pero también lo es que el retrato que ofrece del Madrid más sórdido podría haber sido firmado sin cambiar ni un plano por el más acérrimo enemigo del Régimen. Pocas esperanzas ofrece el nuevo Estado para combatir la pobreza rural, más que volver al campo, con vergüenza y fracasados, como ellos mismos dicen, y sobrevivir con los escasos frutos de la tierra. Además se trata de una película que no ofrece apenas concesiones y trata a sus personajes de un modo despiadado y cruel, no ahorrando escenas de violencia, que reflejan fielmente el darwinismo social de la gran ciudad en los años cincuenta. Surcos constituye una experiencia inaudita en el desolador panorama cinematográfico español de la época.

viernes, 15 de mayo de 2015

LA SAL DE LA VIDA, DE ANNA GAVALDA.


Anna Gavalda es una de las autoras francesas más vendidas en el resto de Europa. A pesar de que en mi caso solo he tenido ocasión de acercarme a esta novela, intuyo que su éxito se basa en el optimismo de sus historias y sus personajes, retratando un mundo que conoce bien: el de los burgueses que prefieren llevar una vida bohemia, aunque esta actitud sea más una pose que algo demasiado serio.

Imagine usted una situación que a todos nos ha sucedido alguna vez: cuando se asiste a una reunión en la que todos se conocen, se cuentan anécdotas y ríen con complicidad, mientras uno, que no conoce a nadie, siente que su presencia allí es un inmenso error y empieza a pensar en los medios de escabullirse cuanto antes. Pues esto es lo sucede leyendo esta pequeña narración: la autora se dedica a contarnos la estupenda relación que existe entre tres hermanos (y un cuarto al que acuden a visitar) que cometen la travesura de escaparse de una boda y pasar un par de días de completa libertad. Mientras tanto se cuentan historias y anécdotas entre ellos de las que el lector no es partícipe, puesto que si apenas tiene tiempo de asimilar breves esbozos de los personajes y sus circunstancias, difícilmente va a entender sus bromas privadas. Más de una vez se describe una escena llena de carcajadas cómplices a la que el lector asiste, incómodo, como convidado de piedra.

Una de las palabras que más se repitió en la reunión fue sencillez. Sencillez de una narración puede ser un método que sirva para apuntalar una buena historia, pero en ocasiones, como la presente, no hace más que dejar al descubierto sus inmensas carencias. Y es que La sal de la vida no pasa de ser una mera anécdota que no parece tener otra intención que describirnos lo estupendos que son los hermanos protagonistas y lo risible que resulta el resto del mundo. Mucho esnobismo por parte de los personajes, poca empatía por parte del lector y simplicidad vacía por parte de la narración, tal es la experiencia que me ha tocado vivir como lector. Supongo que Anna Gavalda contará con mejores novelas, que expliquen su inmenso éxito de ventas.

sábado, 25 de abril de 2015

ABSOLUCIÓN, DE LUIS LANDERO

Como puede constatarse a través de la lectura de narraciones como Juegos de la edad tardía y Caballeros de fortuna, los personajes de Luis Landero suelen ser seres de un inconformismo pacífico, que no pretenden cambiar el mundo, pero sí poner patas arriba su realidad, en busca de una modesta utopía personal que nunca acaba llegando del todo. Lo peculiar de Lino, el protagonista de Absolución, es su personalidad errática, dominada por un mundo interior tan rico como disperso. El propio autor lo define en pocas palabras en una entrevista que publicó en su día el diario 20 minutos:

"Todos intentamos defendernos de un mundo hostil en la adolescencia o cuando estamos insatisfechos. Mi personaje, igual que nos ocurre a muchos, es de los que tienden a sentirse culpable. Siempre está en conflicto con el mundo y con él. Busca la felicidad."

Así pues, la existencia de Lino está dominada por un constante deseo de huida para terminar volviendo al mismo sitio, sin terminar de conocer jamás cuáles son sus objetivos vitales. De vez en cuando se encuentra con un pequeño oasis de felicidad (después de todo Lino es un joven al que suele sonreir la fortuna, aunque él no sepa interpretar esos guiños) pero su tragedia es que no puede soportar la estabilidad, todo acaba viniéndole grande: el deseo de escapar siempre es más poderoso. Quizá su trastorno sea una invencible ansiedad ante el absurdo del mundo.

Otra definición del mal del personaje - puesto que Lino es el protagonista absoluto de la función - proviene de Gálvez, un comercial del Grupo Pascual (es bastante insólito que en una novela se use el nombre de una conocida marca comercial y además se enumeren las virtudes de sus productos) al que conoce en la última de sus huidas:

"Me refiero a vosotros, los fugitivos, los prófugos, los que van de paso y aprisa por la vida como si la vida fuese un viaje hacia una meta y hubiera que apresurarse a cada instante, sin detenerse nunca. Me admiro, y a la vez os compadezco, por ese modo que tenéis de vivir de prestado, de empezar a desdibujaros y a empalidecer apenas llegáis a un sitio, del visto y no visto, del aquí y del allá, de ese dejar en cada lugar la incertidumbre de vuestra presencia, creando así en los otros la duda, la posibilidad de que la vida tenga mucho de ilusión o de sueño, o de que los fantasmas existan de verdad."

Absolución es una novela muy bien escrita, pero que abusa de su excusa surrealista para justificar los desmanes del personaje y sus peculiares encuentros, por lo que puede que el lector no se encuentre excesivamente cómodo en su lectura, sobre todo por la desubicación de su protagonista y su "vida bastarda e inauténtica". La conclusión a la que podemos llegar con todo ello: "Todos los infortunios del hombre vienen de no saber estarse quieto en un lugar."
Todos intentamos defendernos de un mundo hostil en la adolescencia o cuando estamos insatisfechos. Mi personaje, igual que nos ocurre a muchos, es de los que tienden a sentirse culpable. Siempre está en conflicto con el mundo y con él. Busca la felicidad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1671869/0/entrevista/luis-landero/absolucion/#xtor=AD-15&xts=467263
Todos intentamos defendernos de un mundo hostil en la adolescencia o cuando estamos insatisfechos. Mi personaje, igual que nos ocurre a muchos, es de los que tienden a sentirse culpable. Siempre está en conflicto con el mundo y con él. Busca la felicidad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1671869/0/entrevista/luis-landero/absolucion/#xtor=AD-15&xts=4

lunes, 20 de abril de 2015

I Encuentro Literatura Juvenil. Los Personajes

El pasado viernes  se celebró el encuentro con muchas sorpresas  y aportaciones personales, de las que vamos a dar cuenta a continuación.
En la bienvenida, se dejó constancia de la decoración de la sala, las luminosas y trabajadas ilustraciones de personajes de literatura juvenil realizadas por Lydia.


También se agradeció la presencia a Marcos Reina, que se prestó a apoyar y dinamizar la jornada, y dejar algún testimonio gráfico.




Carmen Vega informó sobre el guión de la tarde, advirtiendo que su desarrollo sería flexible según se sucedieran los acontecimientos.



La primera intervención correspondió al Colectivo Lengua Verde, que fieles a su lema “Si tienes una historia, la convertimos en leyenda”, nos relataron su épica aventura para sacar adelante su proyecto editorial.
Una gran sorpresa de la tarde fue la presencia de Leara Martell, joven lectora, escritora, bloguera,...  En su intervención principalmente nos transmitió su experiencia como booktuber, y su entusiasmo por pertenecer a esa comunidad literaria, con sede virtual en Youtube, en donde cuelgan las grabaciones en las que reseñan sus lecturas, intercambian sus opiniones y sus recomendaciones, y programan sus encuentros.

A continuación, Inmaculada Ruiz, caracterizada como personaje fantástico, escenificó un párrafo de El Señor de los anillos.


Y por último, divididos los asistentes en grupos, se realizó una actividad de libre expresión en murales, donde cada uno reflejó sus impresiones.
Lo esencial fue el ambiente distendido y participativo, la disponibilidad de todos los participantes y su compromiso por la literatura. 

sábado, 21 de marzo de 2015

CALLE MAYOR.

El viernes fue un día especial para el ciclo Literatura y cine que venimos celebrando desde hace ya casi cinco años en la biblioteca Cristóbal Cuevas. Por primera vez nos hemos incorporado a la programación oficial del Festival de Málaga, por lo que la ocasión requería recordar uno de los grandes clásicos de nuestro cine: Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem.

En el páramo cultural que era la España de los años cincuenta, a veces surgían prodigios como Bienvenido Mister Marshall, Surcos o esta Calle Mayor, obras que, a su inmensa calidad cinematográfica unen el mérito de haber esquivado la omnipresente censura de la época, logrando mostrar un retrato fiel de un país triste y grisáceo, muy alejado del modelo oficial del cine franquista.

Nos encontramos en una pequeña ciudad de provincias, donde la vida está regida por la más estricta monotonía. La costumbre de los domingos por la mañana es pasear por la Calle Mayor, después de misa. Casi todo el mundo se conoce, es difícil dar un paso sin pararse a saludar a alguien. El sueño del aburrimiento egendra monstruos. Existe un pequeño grupo de hombres (el Guasa-club, en la obra original de Arniches), que dedican su tiempo a urdir bromas pesadas contra sus semejantes. El objetivo es sencillo: superarse en cada ocasión y echar unas risas. Es mejor no contar con muchos escrúpulos a la hora de planificar las bromas, porque si no perderían su esencia lúdica. En cualquier caso, simular un noviazgo con una mujer ya madura y soltera, que ha perdido la esperanza de vivir una gran historia de amor, suena demasiado cruel.

Pero esa es precisamente la labor que acepta Juan, un empleado de banca que no lleva mucho en la ciudad, para no desmerecer ante sus nuevos amigos. Juan es un hombre medianamente ambicioso: le gustaría hacerse con un buen puesto en la sucursal en la que trabaja y casarse con alguna muchacha de familia bien. Por eso no se comprende como acepta casi sin oponer resistencia emprender una tarea con la que, cuanto menos, se labrará una pésima reputación ante el resto de la ciudad (este es uno de los pocos peros que se le puede poner a un guión por lo demás impecable). Puede decirse que Juan es también una víctima en esta historia, víctima de una inmadurez colosal.

Por su parte, Isabel, vive en un mundo de decencia y devociones, por lo que se trata de la víctima perfecta. Al sentirse protagonista de la historia de amor tantas veces soñada, Isabel se encierra en un mundo de fantasía, en el que es incapaz de percatarse de los indicios que podrían advertilrle de que está siendo víctima de una burla cruel. Se trata de una mujer que se gana al espectador desde su primera aparición: absolutamente decente, simpática, bondadosa y nada fea. Si no ha podido casarse seguramente ha sido por mala suerte o por la situación poco acomodada de su familia (ella nombra a su padre, oficial del bando franquista que tuvo la mala suerte de morir en los primeros días de la Guerra Civil). Todo nos indica que esta historia va a destruir lo único que le quedaba a esta mujer, su ilusión por el futuro, ya que en una  ciudad de provincias, los sentimientos personales no lo son todo, ni siquiera lo más importante. La reputación está por encima. Quien es estiquetado de una determinada manera, difícilmente va a ser capaz de quitarse ese estigma.   

Calle Mayor funciona también como una metáfora de esa España gris a la que he aludido antes, aburrida monótona, sin cultura y absolutamente machista. Es curioso que una película con este tono se base en una obra de teatro tan banal como La señorita de Trevélez, de Carlos Arniches, un mero divertimento teatral con algunas gotas de ingenio, pero que poco tiene que ver con la obra de Bardem más allá de la inspiración argumental. Ni siquiera sus personajes denotan la más mínima profundidad, con ese lenguaje arcaico y presuntamente ingenioso que es norma entre todos ellos. No obstante, es interesante rescatar uno de sus diálogos, en el que uno de los personajes justifica esta cultura de la broma:

"La burla es conveniente siempre; sanea y purifica; castiga al necio, detiene al osado, asusta al ignorante y previene al discreto. Y, sobre todo, cuando, como en esta ocasión, escoge sus víctimas entre la gente ridícula, la burla divierte y corrige."

lunes, 16 de marzo de 2015

"La mujer que buceó en el corazón del mundo". Comentario del coordinador del debate


     "La psicóloga y guionista de cine mexicana Sabina Berman es la autora de una muy entretenida novela que narra en primera persona las andanzas de su personaje protagonista Karen Nieto, una mujer autista con "habilidades especiales". Quizá a partir del éxito cinematográfico de la película "Rain Man" (1988) los autistas con asombrosas capacidades intelectuales comenzaron a llamar la atención. Sin embargo, el autismo es una condición neurológica que se da sobre todo en personas cuya vida es mucho menos activa, una experiencia que para sus cuidadores suele ser terrible en comparación con lo que solemos ver en las andanzas de los personajes elegidos por la mayor parte de los novelistas. A respecto de los autistas hay también una buena historia, mucho más realista, como la película "Mater Amatísima", dirigida por José Salgot en 1980."

       "Pero evidentemente Sabina Berman no está tan interesada en reflejar el drama del autismo, como utilizar este personaje vagamente basado en algunos casos reales para crear situaciones originales y significativas. En tanto que con graves deficiencias para la interactuación social, la protagonista tiene la oportunidad de hallar una existencia diferente, hasta cierto punto semejante a la de los animales, con una gran capacidad contemplativa que dirige a la naturaleza (en su caso, sobre todo al mar y sus silenciosos habitantes) al tiempo que se embarca en un gran proyecto de tipo conservacionista."

       "Un cierto latiguillo filosófico se repite en la historia:el rechazo al mensaje de René Descartes, "pienso, luego existo", que pretende entronizar la conciencia racional humana por encima del mundo de la mera existencia natural, intuitiva e irracional de los demás seres vivos. Karen Nieto cree en la percepción de la armonía de la naturaleza universal de la que forma parte. Un mundo, evidentemente, en el que su carencia de habilidades sociales para crear relaciones afectivas, no supondría penalidad alguna. Que juzgue cada cual si una existencia caracterizada por el desapego y hasta cierto punto indiferencia entre los individuos es un camino a la plenitud. En cualquier caso, la autora dedica bastante espacio a la relación próxima a la afectividad que siente la protagonista cuando su tía, la mujer que la ha criado, educado y protegido, enferma y muere. Una afectividad que recuerda a la de un perro por su amo. ¿Se trata de un amor más completo y puro?"

     Francisco Martín Ruiz

LA MUJER QUE BUCEÓ DENTRO DEL CORAZÓN DEL MUNDO. (Sabina Berman)

LA TRAMA:
     La obra que tenemos entre manos habla de la historia de Karen, una niña que ha pasado los primeros años de su vida viviendo, un tanto abandonada, en el sótano de una casa con un agujero que da al mar. Karen es una fierecilla abandonada y con apariencia salvaje, que ni siquiera sabe hablar cuando su tía Isabelle se instala en esa casa para hacerse cargo de la industria familiar (industria del atún) que acaba de heredar, y descubre con sorpresa y miedo, su existencia. Gracias a la constancia, al empeño y al cariño de Isabelle, la niña empieza a hablar, a conocer y a desarrollar sus habilidades especiales, va por primera vez a la escuela, le diagnostican autismo funcional (¿Asperger?). Pero esto no va a suponer problema para que ingrese en la universidad, donde mostrará sus dificultades para entablar relaciones y percibir el mundo como el resto de la población (humanos estándar) así como también mostrará ideas brillantes que aplicará en la empresa familiar, llegando a convertirse en una empresaria muy especial y de gran éxito, que reivindica los sentidos frente a la razón (Darwin frente a Descartes). Su forma de comportarse y sus puntos de vista chocan con las ideas establecidas (humanos estándar) y esto va a producir situaciones extravagantes, embarazosas, a veces tensas, otras tiernas y muchas cómicas. Buceará entre los peces del mar y los humanos que la rodean para comprender su lugar en el mundo. (Tiene una relación especial con el mar porque los animales marinos son silenciosos, no hablan y porque no inventan cosas que no son. Son lo que son y nada más). Desde su forma especial de contemplar las cosas nos aportará gran ayuda para ver las cosas de manera diferente y de aceptar las diferencias
(Me voy a beber un vaso de agua)
COMENTARIO:
     La mujer que buceó dentro del corazón humano, es una novela escrita en primera persona por la propia protagonista, Karen, con una estructura de desarrollo lineal. En la construcción de los personajes destaca sobre todo el personaje principal, Karen, los demás quedan oscurecidos por la fuerza arrolladora de la protagonista y las circunstancias que relata, a veces simpáticas y otras tremendas en su dimensión. Está
ubicada en el México de los años de 80-90, cuando el conflicto atunero México-Estados Unidos.
     Es una novela que se lee bien, engancha y deseas llegar a ver el final. Tiene momentos de humor, de
asombro y de admiración por la fuerza y lucha de Karen, y otros que nos lleva a la tristeza, la nostalgia, la
indignación y el enfado por las situaciones que nos relata. Con ella conocemos algo sobre el autismo desde un punto de vista, a mi parecer, positivo, nos hace verlo, no desde la idea de discapacidad, sino desde las capacidades especiales, nos enseña a aceptar y valorar las diferencias. Nos habla de la forma de vivir del ser humano, de la falta comprensión e inclusión social por parte de quienes somos diferentes y también nos hace reflexionar y concienciarnos sobre las barreras ambientales y sociales. Karen, en esta especie de diario, reivindica la intuición y los sentidos frente a la razón (personificada para ella en Descartes), reivindica el derecho a ser diferente. Tiene una sensibilidad especial, que no siempre es comprendida por los ¨humanos estándar¨(como ella los define). Nos muestra a una joven dura y frágil al mismo tiempo, muchas veces incomprendida y otras admirada, con unas discapacidades funcionales, pero también con unas capacidades especiales. El tener una discapacidad no quiere decir NO SER capaz de hacer cosas ni de cumplir sueños.

(Me voy a beber un vaso de agua)

     Su autora la mexicana Sabina Berman, estudió Psicología y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es escritora, dramaturga, narradora, ensayista y directora de cine y teatro. Ha sido galardonada cuatro veces con el Premio Nacional de Dramaturgia en México y el Premio Juan Ruiz de Alarcón, así como en dos ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo.


                                                                                      Me voy a beber un vaso de agua)
Felisa Molinero




jueves, 26 de febrero de 2015

Gurugú, sueño y frontera (Crónica triste de un viaje a la otra orilla)

    El monte Gurugú es el punto más elevado del cabo de Tres Forcas, en la costa norte de Marruecos y conforma una península, en la que se halla también la ciudad autónoma  de Melilla,  formando parte a su vez de la Sierra de Nador . El Gurugú domina parte la ciudad de Melilla y fue escenario, a principios del siglo XX de encarnizados combates entre tropas españolas y los rebeldes rifeños de Abd el-Krim. Actualmente es el refugio de muchos inmigrantes venidos de regiones subsaharianas, que aguardan en sus laderas una oportunidad para entrar en Melilla.
El Gurugú se trata de un volcán extinto, que tiene una altitud de unos 890 metros y desde su cumbre, en la que se hallan las ruinas de un par de fuertes españoles, ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad española de Melilla, Nador  y la gran albufera conocida como Mar Chica. En días claros, es posible divisar Argelia, las islas Chafarinas e incluso Sierra Nevada, en la otra orilla del Mediterráneo.
 Pues bien, la poderosa mole del Gurugú es todo un símbolo. De la acogida, como regazo materno, donde llegan numerosos migrantes africanos que se refugian en su bosque, esperando el salto a una vida mejor. Y de exclusión, pues sus faldas están llenas de fronteras; la más significativa y dolosa es la valla que bordea Melilla, que dotada de gran altura, malla antitrepa y concertinas, impide el paso a las personas inmigrantes. La visión de esta valla y la que está construyendo Marruecos, en su lado, conforman eso que dice Olga Rodríguez “ una ortografía para la exclusión”.
Con la idea de acercarnos a este símbolo de acogida y de exclusión y con el propósito de apoyar un observatorio que permita ver mejor lo que ocurre, el viernes 13 salimos de Málaga en dirección a Melilla Silvio Testa, Pedro Blasco, Mª José Martín y yo. Después de visitar a nuestro admirado Don Ramón Buxarrais en la residencia de ancianos, en la que vive, nos dirigimos a la frontera para pasar a Nador. En taxi llegamos pronto, pues solo dista 10 kilómetros. Fuimos directamente   a la Delegación de Migración de la diócesis de Tánger, donde reside el jesuita Esteban Velázquez, que es el responsable. Primeramente nos desglosó las actividades de la Delegación que en resumen son: acompañamiento en el sistema público de salud marroquí (Centro de salud, Centro de Diagnóstico y El Hospital Hassani), servicio de urgencias (24 horas), sensibilización en los lugares accesibles (enfermedades, higiene y  otros) y otras actividades de asistencia social y humanitaria. Seguidamente visitamos las instalaciones, particularmente el centro de formación Baraka. Aprovechamos, obviamente, para hablar del  pequeño proyecto que habíamos pensado y diseñado en Málaga. Se trataba de llevar a cabo   un observatorio de lo que ocurre en la zona para unificar y sistematizar la información de esa zona fronteriza. Es una idea compartida en la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga y otras entidades, como la Universidad   Loyola de Andalucía, asociaciones diversas que trabajan al pie de la frontera, e incluso la propia Unión Europea, que  lleva tiempo hablando de ello.
Nuestra idea no es crear nada nuevo, sino aunar voluntades y empezar algo modesto, de poco a más. Las palabras claves del proyecto son: son poner luz, derechos humanos y compartir. Y es que la información que llega es opaca, fraccionada e interesada (sobre todo la de TV y medios oficiales).
Pero el motivo de nuestro viaje no era solo hablar. Había que conocer de cerca, en lo posible, lo que pudieran dar de sí los dos días de la visita. El día 13, sábado, por la tarde pudimos subir, con Esteban, a una altura suficiente del Gurugú para divisar los campamentos de la zona de los “inmigrantes que van a la valla” y donde casi en su totalidad había varones: el campamento del grupo de Malí, el del grupo de cameruneses, el de los llegados Guinea Conakry, el de los de Costa de Marfil, el de senegaleses y gaboneses y el de nigerianos. Seis campamentos al que se suma otro de varias nacionalidades en Farjana. Pero solo encontramos a 11 jóvenes de color, que habían sobrevivido a la “caza” masiva que habían llevado a cabo la gendarmería y las fuerzas auxiliares marroquíes la primera semana de febrero, arrasando y quemando  los asentamientos. Un hecho denunciado por diversas organizaciones en el terreno, y en buena parte marroquíes, por haber saltado a la torera derechos y libertades que la propia ley marroquí defiende.
Por la noche Esteban subió a la otra zona más próxima a Nador,  donde están los campamentos de los que ”van a los barcos”: el de Bolingo (conformado por un grupo de francófonos y otro de anglófonos), el de Carrier (subdividido en cinco de diferentes nacionalidades), el del Viejo Jueves, el de Vacuia, el de Outia y el de Ali Charif. En estos campamentos hay mujeres y niños. En la zona del “Viejo Jueves” encontró una gran concentración, unas 400 personas, entre un gran movimiento de vehículos policiales. La policía se negó a informar a Esteban, que cuando bajó solo nos dijo que, con  la razzia  de los campamentos, los inmigrantes se habían quedado sin mantas y que eran imprescindibles con el frío. Así que  desde la mañana siguiente se iniciaron contactos para recaudar dinero con el que comprar prontamente las mantas. Yo hablé con la gente de CCP de Antequera que rápidamente dispusieron de 800 euros para enviar a la emergencia.
El domingo, día 15,  asistimos al entierro de tres jóvenes ahogados en el último naufragio de los que, en barca, querían acceder a Melilla. Esteban nos dice que el naufragio ocurrió hace una semana donde podrán haber fallecido ahogados 30 personas, de las que se han recuperado 11 cuerpos, tres de los cuales eran los que íbamos a enterrar.
Eran la una de la tarde y desde la mezquita tres ambulancias llevaban los tres cuerpos en una lenta comitiva, acompañada de numerosos hombres del barrio, hacia el cementerio musulmán. Los cuerpos venían envueltos en sábanas blancas y fueron llevados en camillas hasta los sitios asignados, donde numerosos vecinos y amigos se turnaban para amasar la tierra y ordenar correctamente los cadáveres según el rito musulmán. La imagen del poderoso Gurugú, que estaba ante nuestra vista y el grupo de hombres que procedía al enterramiento en aquel sobrio cementerio, traía a nuestros pensamientos cómo  la exclusión y las fronteras obligan a las personas migrantes a arriesgar más y más. Como el salto a la mar aquella noche de lluvia y grandes olas. No podían retroceder y había que avanzar, aunque las rocas rasgaran la barca. Y así sucedió, sucumbieron en ese gran cementerio en que se está convirtiendo el Mediterráneo.  Ellos ya no podrán engrosar el número de los 11.149 inmigrantes que llegaron a España en el último año y sí el de los 131 muertos o desaparecidos del mismo período.
Eran un sueño roto, y como no veremos dimitir a ningún ministro por una cuestión de pobres, lamimos nuestro dolor abrazados a los familiares y amigos de los fallecidos y en la encendida oración de aquellos sencillos hombres musulmanes del barrio, que lo enterraron.
“Quiero pues sepas, antes de seguir adelante, que estos no pecaron y aunque han ganado méritos en la vida no es suficiente” dice Virgilio a Dante a las puertas del Limbo, porque un laberinto de dificultades castiga a quienes llegan al filo de la frontera. Viven en una densa confusión entre el cielo y el infierno, pues llegados al pie de la valla de Ceuta o Melilla, retroceder es un fracaso y avanzar es un salto una temeridad. Viven efectivamente entre un cielo que no alcanzan y un infierno que les apremia. Son fortaleza y sueño.
Al regreso, mirando en la lejanía el Gurugú, y reviviendo las experiencias de estos días, recordábamos los versos de aquel tango “traían en sus ojos el reflejo de otros cielos”.
       

 Luis Pernía Ibáñez (ASPA)