domingo, 13 de abril de 2014

"NO SÉ QUIÉN ERES", MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE EN LA PROSA Y MARCOS REINA A LOS LÁPICES.

Qué alegría, entrar en la biblioteca para presentar la novela de Miguel Torres Uralde que hemos leído los miembros del club de lectura este mes y encontrar la sala llena de gente, esperando con gran espectación a que comience un acto muy especial: la fusión entre escritura y arte con la excusa, siempre grandiosa, de la literatura. Y poco a poco, la tarde se fue convirtiendo en una lección magistral dictada a dos bandas.

Para mí, la lectura de No sé quién eres, ha supuesto un soplo de aire fresco, un encuentro gozoso con una obra bien escrita a la par que adictiva. La novela, narrada en primera persona por el protagonista, del que nunca llegamos a conocer el nombre, basa su estructura en un triángulo de personajes: el ya nombrado protagonista, una misteriosa mujer y Somoza, un hombre maduro con pasado aventurero. Pero lo más original de su armazón narrativo es que Torres López de Uralde es capaz de moverse por varios géneros: la novela social e intimista, el relato de aventuras, el gótico, el psicológico e incluso añadiéndose un interludio erótico. Pero tal variedad de registros están bien sostenidos por una construcción realmente magnífica, que se nota que ha sido cuidadosamente planificada en (como él mismo nos contó) la cabeza del autor. Gracias a esta planificación, los detalles que sutilmente se nos ofrecen al principio, que parecen fuera de lugar, finalmente encuentran una explicación plenamente satisfactoria en la lógica del relato.

Por lo que respecta a las influencias que se aprecian en el relato, están claras - al menos en la parte aventurera del mismo - las de Joseph Conrad (El corazón de las tinieblas), Edgar Allan Poe (Arthur Gordon Pym), Robert Louis Stevenson (Secuestrado) o Daniel Defoe (Robinson Crusoe). A estas hay que añadirles una no tan conocida - aportada in situ por el autor - , la de Haxtur, un cómic de finales de los años sesenta firmado por el gran Victor de la Fuente en el que, como sucede en No sé quién eres, la separación entre sueño, ilusión y realidad es muy sutil. También he encontrado paralelismos con una obra cinematográfica de Alejandro Amenábar: Abre los ojos, donde también se jugaba con las percepciones, reales o imaginarias, de su protagonista. Además, hay que destacar la técnica de inserción de escenarios del escritor: con unas pocas pinceladas es capaz de trasladar al lector a escenarios tan opuestos como una casa frente al cementerio de San Miguel, un hospital aislado en la montaña o el mismísimo río Amazonas.

Como ha ganado el premio Tristana de novela fantástica, la pregunta al autor era obvia: ¿nos encontramos ante una narración de este género? Las opiniones fueron para todos los gustos (y nos enteramos de que lo mismo sucedió en las deliberaciones del jurado), pero al final es la ambigüedad, el juego entre lo real y lo imaginario lo que destaca en No sé quién eres. En cualquier caso, el autor ha dejado su impronta realista en esta obra, aunque quizá la conclusión más válida podría tener que ver con el título de la más famosa obra de Calderón de la Barca, La vida es sueño.

Pero no solo dedicamos la tarde a la escritura. Las magníficas ilustraciones de Marcos Reina estuvieron presentes durante todo el debate. El dibujante nos ofreció una pequeña disertación sobre su arte y nos presentó su interpretación gráfica de los personajes de la novela de Torres López de Uralde. Éstos tomaron una insospechada carnalidad ante nuestros ojos, como si nos presentaran a unos viejos conocidos con los que nunca nos hubiéramos encontrado cara a cara. Quizá prospere el proyecto de estos dos artistas y veamos (puede que en el plazo de diez años, es posible que en menos tiempo) la plasmación de un pequeño sueño: la traslación de la novela al cómic. Se trataría de una obra muy atractiva, ya que No sé quién eres es una novela muy visual. Los bocetos de lo que podría llegar a ser este proyecto son tan sugerentes como el dibujo de Zoe observando el cementerio a la luz de la luna.

viernes, 4 de abril de 2014

EL OFICIO DEL DIBUJANTE. Exposición de Marcos Reina en la biblioteca. Abril/Mayo 2014




Presentación: Viernes 11 de abril 
a las 6,30 de la tarde


El oficio del dibujante


“Para el artista, dibujar es descubrir. Y no se trata de una frase bonita. Es literalmente cierto”.    Sobre el dibujo. John Berger. Ed.Gustavo Gili, 2011. 


     Las obras que hoy pueden contemplar son el fruto del aprendizaje de su autor en torno al oficio de dibujante. De formación autodidacta, Marcos Reina dibuja de forma compulsiva desde muy pequeño. Si bien su profesión es la de bibliotecario, dice ejercer otro oficio, el de dibujante. La Biblioteca Cristóbal Cuevas le brinda la oportunidad de mostrar algunos ejemplos de su búsqueda de un camino expresivo (no encontrado) que le ha llevado a reflexionar de forma teórica sobre el lenguaje gráfico y sus diferentes vertientes, intentando huir (según sus palabras) de cualquier atisbo de sacralización que tantas veces nos separa del Arte y los artistas. Por el contrario, el autor intenta resaltar el carácter lúdico, emocional y educativo de la práctica artística.
           
     Desde la Prehistoria, el dibujo es un lenguaje más para canalizar ideas, pasiones, conceptos. Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de escoger cualquier medio expresivo para fijar la “huella” de nuestro paso por el mundo. Desde el lenguaje del cómic al diseño digital, todos tenemos esa capacidad de comunicarnos. Conceptos como OBSERVACIÓN, PRÁCTICA e IMAGINACIÓN se desarrollan y mezclan en las charlas que acompañan a esta exposición didáctica.

     

Ejercer un oficio no implica necesariamente la formación académica, pero sí una profunda inmersión en el lenguaje que lo define y las herramientas que utiliza. El programa expositivo presenta un pequeño acercamiento a diversas técnicas, motivos y estilos con la intención de ahondar en los “procesos” más que en los “resultados”. Esa es también la razón por la que se ha “intervenido” en la biblioteca, creando un decorado que intenta reproducir el TALLER de un dibujante, el lugar donde ocurren las cosas importantes, donde se trabaja con la memoria, la mirada y los sentidos. El lugar en el que parafraseando de nuevo a Berger, las líneas de salida y de meta del artista se funden en una sola.

Marcos Reina Segovia

miércoles, 26 de marzo de 2014

CUATRO MESES, TRES SEMANAS Y DOS DÍAS.

A finales de los ochenta en Rumanía, que es cuando transcurre la historia de Cuatro meses, tres semanas y dos días, nadie podía imaginar la próxima caída del dictador Ceaucescu. Mientras tanto, las dos protagonistas viven en una residencia de estudiantes situada en una ciudad tétrica. Y es que la ambientación que otorga Mungiu a su película es uno de sus mayores logros. Ya desde los primeros minutos el espectador se ve atrapado por un entorno opresivo, con unos personajes que se mueven por unas calles frías y pobremente iluminadas. Además, estas jóvenes han de tener cuidado cuando se conversan con alguien desconocido, aunque sea la recepcionista de un hotel, puesto que da la impresión de que todo el mundo es un informador del Estado. Esta recepcionista, sin ir más lejos, se dirige a Otilia con descaro haciéndole todo tipo de preguntas y evaluándola con la mirada. Todo el mundo parece ser desagradable en esta Rumanía desangelada. También en la residencia parece gobernar un régimen particular, repleto de pequeñas corruptelas destinadas a conseguir pequeños lujos, como cigarrillos o productos cosméticos.

Pero es un aborto clandestino el principal asunto de la película. En 1966, Ceaucescu decretó la prohibición de la interrupción del embarazo, puesto que pretendía subir el índice de natalidad en el país. Esto provocó que muchas mujeres tuvieran que recurrir a abortos clandestinos, que solían practicarse sin las mínimas condiciones sanitarias, muriendo durante estos años cientos de miles de ellas. Gabita, la amiga de Otilia, que es quien se ha quedado embarazada, se ha decidido a afrontar su problema cuando ya está de cinco meses. La pobre muchacha asiste a su propio drama con una mirada ausente, de incredulidad. Es su amiga incondicional Otilia la que debe encargarse de organizarlo todo y de que el delicado asunto se resuelva razonablemente bien. Las dos quedan en manos del señor Bebe, un abortista clandestino que no tiene nada de altruista. Cuando penetramos en una triste habitación de hotel con estos tres personajes, la sordidez se vuelve casi insoportable. Y es que el señor Bebe, lejos de compadecerse de las dos muchachas, se aprovecha de su situación de absoluta indefensión. 

Mientras espera a que su amiga expulse el feto, Otilia debe seguir ocupándose de su vida cotidiana, para que nadie sospeche. La escena que transcurre en casa de los padres de su novio es una de las genialidades de esta película repleta de ellas. Mungiu coloca su cámara mirando fijamente a una cena de cumpleaños y el diálogo de los personajes nos resumen lo que significaba vivir en el régimen comunista rumano, mientras la tensión se palpa en el rostro de la muchacha, que solo puede pensar en la soledad de su amiga. Si quieren experimentar un epílogo adecuado para la experiencia inquietante que supone ver esta película, vayan a youtube y busquen el último discurso que pronunció Ceaucescu ante su pueblo, en una plaza abarrotada de gente con banderas rojas, en la que de pronto empiezan a escucharse gritos de protesta. El dictador levanta la mirada asustado y sorprendido ante el hecho inaudito de que alguien se atreva a interrumpirle. Y entonces es su mujer la que reacciona, mandando callar a una multitud cada vez más vociferante, que reacciona aumentando el nivel de su protesta. Tras ellos no es difícil ver a miembros de la policía secreta del régimen que se mueven nerviosos de un lado a otro. Unos días después, el matrimonio Ceaucescu yacía en el suelo en un charco de sangre después de un juicio sumarísimo. 

jueves, 27 de febrero de 2014

NUBOSIDAD VARIABLE, DE CARMEN MARTÍN GAITE

Esta novela está encuadrada dentro del grupo de novelas de la autora que, más que contar una historia, se centran en el análisis sicológico de las protagonistas que repasan sus vidas y se enfrentan al pasado. Estas obras fueron, por orden de aparición:
 Fragmentos de interior (1976), El cuarto de atrás (1978) Nubosidad variable (la novela que nos ocupa, 1992), Lo raro es vivir (1995) e Irse de casa (1998).
Cito estos títulos porque, aunque Carmen Martín Gaite renegaba del feminismo, todas estas obras están escritas para narrar las vidas de sus protagonistas reflejándose en el espejo de las mujeres y no en el de los hombres.
La novela que, como las otras citadas, utiliza bastante las claves del sicoanálisis; se inclina, sin embargo, a favor de la literatura.
Ambas protagonistas conocen el mundo de la sicología. Una como profesional, Mariana, la otra como paciente, Sofía.
La obra narra la amistad entre las dos. Tal amistad no es contada de una forma lineal; pero, para el resumen de la novela, diremos que hay dos fases de esa amistad. Una, la de juventud: época de estudiantes, época de buscar y de definirse; época de complicidades y de confesiones. Pero esta amistad, con el paso a la edad adulta, tiene que evolucionar o terminar. En el caso de ellas se ve truncada por un muro.
En la segunda fase, mujeres maduras ya, vuelven a encontrarse “casualmente” y deciden reanudar su amistad emprendiendo, al menos en principio, solo una relación epistolar. Sofía, mediante cuadernos de relatos, como los que redactaba y enviaba a su amiga de juventud; Mariana, mediante cartas, como las que mandaba a su amiga cuando viajaba. Las dos mujeres son, a su manera, escritoras: eso queda claro al leer la novela.
Aquí tenemos que hacer un aparte, para aclarar como se encuentra cada una de las protagonistas cuando se vuelven a encontrar.
Sofía está atrapada en su rol de madre y esposa. Su matrimonio es una mera formalidad hace tiempo, y como madre, aunque ella se valora como tal, los “pollos” hace tiempo que volaron del nido. Sabe que para salir de la frustración de su vida actual la solución no puede girar en torno a lo que soy, ya no es época de definirse, sino a lo que hago.
Lleva razón Mariana cuando le dice a su amiga que no la encuentra bien; pero ella, con todo su conocimiento y renombre, que le dan poder sobre la vida de otras personas y prestigio social, tampoco está bien. Cuando se mira en el espejo ve la imagen de Sofía o de cualquier otra mujer frustrada.
Volviendo a la amistad: cada una necesita a la otra como espejo e interlocutor.
“Ahora se por mis estudios y por mis confidencias del diván que las cosas que no se aclaran a su debido tiempo van formando un muro que al final no hay piedra que lo derribe.”Escribe Mariana a Sofía. Evidentemente el muro entre ellas fue Guillermo. Ambas mujeres se dan cuenta de que quieren escapar. El fracaso del matrimonio de Sofía la impulsa a buscar su identidad en otros espejos, aquellos que guardan la memoria de su autentica personalidad: Mariana le viene” pintipará

”.
 Mariana quiere huir de si misma, del papel de una persona poderosa que se conoce muy poco. Ha aprendido demasiado del diván; tanto como para saber que, en su caso, es más seguro y terapéutico escribir cartas a su amiga que tenderse en el. Cuando las vivimos las cosas nos pasan, pero cuando las escribimos las hacemos pasar.
Gracias a la escritura- literatura en suma- y no al sicoanálisis Mariana y Sofía (Sofía y Mariana) han descubierto algo que da sentido a sus vidas en una edad en que esto, el sentido y no la definición, es lo que importa. El lugar que cada una ocupara bajo el sol nadie lo sabe, como en cualquier vida, y quien lea la novela lo puede imaginar como quiera. Que para eso, para imaginar entre otras cosas, está la literatura.   


miércoles, 26 de febrero de 2014

Sobre cierto taller literario

ISABEL GARRIDO MUÑOZ

http://cartasdeunaflor.blogspot.com.es/2013/09/sobre-cierto-taller-literario.html



Buenas tardes, señores. Como ya dejé caer por Twitter comienza en el blog una “nueva temporada”, con el cambio de imagen ya comentado en la entrada anterior y entradas interesantes con la regularidad acostumbrada, siempre y cuando los estudios me lo permitan. Que este verano no sé cómo me las he apañado pero al final he actualizado menos de lo que pretendía.


Hoy me van a permitir ponerme nostálgica. Me apetece contarles una experiencia de hace tres añitos que guardo con mucho cariño en la memoria: el taller literario organizado en la biblioteca Cristóbal Cuevas (Málaga).

Debo decir que lo descubrí por casualidad. Me muevo mucho entre varias bibliotecas, según me interesen más o menos sus títulos, su catálogo, etc. Y a esta en concreto, un día, fui a por una de mis tandas de libros (me suelo llevar siempre más de uno conmigo) y me encontré un cartelito cerca del mostrador donde decía que en breves iba a comenzar un taller literario gratuito. Le pregunté al bibliotecario, Pepe de la Torre (¡hola!) un poco cómo iba el asunto y sin pensarlo demasiado me apunté.

A las pocas semanas estábamos ya allí sentados, alrededor de una de las amplias mesas del fondo: Pepe, Annick, Esther, Amor, Miguel Ángel, Julia, Antonio (disculpas de antemano si olvidé nombrar a alguien) y nuestro profesor, Juan Sedeño, del que ya hablé hace eones en este blog.

Fueron unas cuantas sesiones en las que Juan nos daba unos pequeños apuntes sobre cosas muy básicas y que nunca están de más: breves nociones sobre el tiempo en las historias, las partes de un relato, tipos de novelas, etc. Hacíamos ejercicios muy imaginativos y siempre nos mandaba deberes para casa, que luego entregábamos y corregía, o a veces los leíamos. La verdad es que lo pasamos muy bien todos, había muy buen ambiente.

Disfruté con la experiencia. Me llevo para el recuerdo muchos momentos, como la lectura de ciertos relatos en voz alta (Antonio tenía mucho arte para hacernos reír a todos con sus textos), así como la experiencia. De estas cosas que en el momento adecuado te expande el horizonte y sirve para ver mejor todo.

A estas alturas de la vida no participaría en otro taller. Quizás si lo organizaran de nuevo en esa biblioteca, porque la experiencia fue única y seguro que repetiría, pero no en cualquier otro. No fue un lugar de enseñanza al uso, como tantos que veo en internet (y que, y aquí me lloverán las piedras, los veo un timo). No fue nada de eso: fue un lugar donde nos ayudaron a ver qué tenemos dentro y nos dieron un empujón para sacarlo fuera.

Comprenderán que me ponga sentimental, pues. Llevaba tiempo debiéndoles esta entrada, aunque ellos no lo supieran. Tenía que contarlo y compartirlo por aquí. A mi yo de 2010 le hizo un gran favor todo aquello: entre otras cosas, este blog y todos los proyectos, ideas y demás que han venido después empezaron gracias a las recomendaciones de Juan.

Y no se me olvida la promesa que le hice hace tres años.




jueves, 20 de febrero de 2014

LOS SATISFECHOS. Trasto teatro

     Raúl Cortés se define como poeta frustrado. Pero, afortunadamente en mi opinión, escribe obras de teatro para  Salva Atienza, Nerea Vega y Pepi Gallegos, que forman la compañía TRASTO TEATRO.
     En sus composiciones intercala su vocación original, sobretodo en las acotaciones, porque está convencido de que el lector debe encontrar en el texto algo distinto que el espectador en la  representación, aun tratándose de la misma obra.
     El viernes en la biblioteca hicieron una lectura dramatizada de LOS SATISFECHOS, una recreación de la corte de los milagros, o como el autor dice, tres mal alimentados que llevan una funeraria en el gesto.
     Son una prostituta, “por necesidad..... y salvo cuaresma”, comida por el mal de las bubas. que prefiere la vida canalla a la honra de un muerto. Un mendigo, viudo de una pata, que reivindica que con su hambre desafía al mundo de los satisfechos. Y un fraile, enterrador y gitano, que con un espíritu contrapuesto al mendigo predica la  palabra de Dios para combatir la contumacia e imponer la continencia.
     La aparición fortuita ante sus ojos de un suculento plato de comida desarrolla la historia, que consiste en la exposición y el discernimiento de cada una de sus voluntades.
     Un propósito del autor es el acercamiento y la recuperación del lenguaje común, y el acierto en la sabia combinación entre cultismos y vulgarismos, tal como se da en aquel de forma espontánea. Así en expresiones como “la honra es del pobre”, “el hambre tiene cara de hereje”, “ya os lo advertí, este sapo es de otro pozo”,  “por las venas te corre vino picado”, “tienes una rata en la lengua”,....
     La originalidad de esta compañía, aparte de en los textos, queda reflejada en que Raúl, Salva, Nerea y Pepi dedican desde 2002 media temporada a representaciones en su propio piso, y la otra media en una gira nacional e internacional.  
     

Es de reconocer su compromiso local, aún habiendo sido reconocidos con distinciones como el X Premio Internacional de Teatro de autor de Canarias 2007, el Premio Escena Joven de Mälaga 2008, la Mención especial X Encuentro Intnal de Teatro Azul de Buenos Aires en 2009, el Premio de Creación de Cáceres en 2011..
     Creo que merecen también nuestro más sincero reconocimiento.

martes, 11 de febrero de 2014

CONCURSANTE, DE RODRIGO CORTÉS.

 
El pasado viernes vimos la película española “Concursante”, una comedia trágica acerca del maltrato a un hombre ingenuo por parte de los poderosos. Estrenada en el 2007, cuando en España muchas personas humildes de repente comenzaron a verse con más dinero del que acostumbraban a manejar, muestra las trampas en las que podemos caer a manos de pagadores, banqueros y supuestos magos de las finanzas. Una persona gana un gran número de lujosos bienes en un concurso de televisión, pero luego su poca pericia en administrarlo lo lleva a una ruina total y a la destrucción personal. Naturalmente, uno podría argüir que, al fin y al cabo, lo primero que hay que hacer es ponerse en manos de un asesor competente por el tan conocido asunto de los impuestos, pero la historia nos muestra cómo estos asesores suelen ser (¿o solo a veces?) unos estafadores muy cuidadosos a la hora de no dejar rastro legal de su falta de escrúpulos. 

  Entonces, ¿qué hacemos?, ¿no debemos ir a los bancos, ni pagar impuestos, ni buscar asesoramiento técnico? ¿hemos de volver a la economía primitiva del granjero autosuficiente? Quizá podemos reflexionar acerca de que, al fin y al cabo, todo el sistema económico basado en el crédito y el intercambio se basa en la mutua confianza. Da igual cuántos documentos y seguridades legales nos den: al final todo depende de que unas personas han de confiar en otras. Y esta claro que ver películas como éstas nos hacen desconfiar, de modo que quienes quieran hacer negocios honradamente tendrán que hacer a su vez mayores esfuerzos para ganarse nuestra confianza. 

  España es hoy el país de la corrupción y de la fulanería empresarial y financiera. Quién no conoce a un sinvergüenza. Y lo peor es que luego pueden decir que quienes están al final de la cadena de engaños, falsedades y medias verdades, resulta que son los dirigentes políticos (quienes hacen las leyes, controlan la administración y eligen a los jueces)...  y estos dirigentes políticos están donde están porque nosotros los votamos.

Francisco Martín.