domingo, 20 de mayo de 2018

SINTECHO, DE MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE


Por Francisco Torres Domínguez
Para conversar sobre  esta novela hemos tenido la suerte de contar, por segunda ocasión en el club de lectura, con  la presencia del autor, Miguel Torres. Le hicimos cuantas preguntas se nos ocurrió sobre su novela y sobre su mundo creativo en general. Preguntas a las que Miguel respondió de forma sencilla y esclarecedora. Pasamos un rato muy agradable.
La novela:
Es una obra que prácticamente gustó a todos los presentes. No hubo que hacer ningún esfuerzo de cortesía por la presencia del autor.
Sintecho está narrada en dos planos narrativos independientes, ambos en primera persona.
Primer narrador, un indigente que “vive” en un coche abandonado en la calle, aunque más que abandonado habría que decir estacionado de forma permanente. Coche, un opel meriva, que también tiene gran protagonismo en la historia.
Segundo narrador, un joven que, a comienzos de la obra, rompe con su prometida, con la que está a punto de casarse, aduciendo que quiere dedicarse a escribir una novela. Esta decisión supone dejar totalmente  su vida actual, él trabaja en la pequeña editorial de su futuro suegro. Termina viviendo en un piso vacío, el suyo, que es todo lo que le ha quedado tras llevarse su novia todos los muebles, menos los de la cocina, que ella había comprado.
El tiempo va pasando y no comienza a escribir la novela soñada, pero sí empiezan a surgir los estragos de vivir en el abandono físico y mental.
A partir de este planteamiento inicial, la novela adopta un modo narrativo propio de las novelas policiales, aunque no lo sea.
Un día se fija en el coche abandonado frente a donde él vive, el opel tiene todos los cristales tapados con periódicos desde el interior.
 En una primera “inspección” al coche descubre, casi accidentalmente, que hay una persona viviendo en él. Tal vez por la similitud con su forma de vida, o porque no tiene otra cosa que hacer, comienza a interesarse por el  autoinmóvil y su habitante.
Tras varias visitas inspeccionadoras  al opel, cuando el indigente no está, se hace con un dossier de recortes de periódicos que puede relacionar, así lo cree él, al morador del coche con la desaparición de una niña, hija de unos turistas alemanes, en una playa de Nerja.
Movido por sus sospechas comienza una “investigación”  que lo lleva a encontrarse, ayudado por otras pruebas que reúne por el camino, con la mujer del indigente. Esta lo utiliza para sus propósitos, como aquellas femme fatale de las antiguas novelas negras que usaban a los detectives.
En el otro plano narrativo Julio, el indigente, va contestando (eso creemos los lectores) en sus deliberaciones a las preguntas que se hace  el segundo narrador, el aspirante a escritor metido a detective.

Todo conduce hacia un magnifico final abierto- entre comillas-; cosa, lo de un buen final, que pocas novelas consiguen.
Al final, el escritor en ciernes, termina escribiendo su novela, pero de forma muy distinta, seguramente, a lo que el imaginaba sería escribir una novela. (Pero esto ya son conjeturas de lector).
Novela muy recomendable (a mi parecer) así como el autor.  Personalmente es la cuarta obra que leo de Miguel y ninguna me ha decepcionado.

lunes, 23 de abril de 2018

Homenaje al Club de Lectura de la Biblioteca Cristóbal Cuevas en el Día del Libro

NUESTRO CLUB 

Por Esperanza Liñán Gálvez


    Nos reunimos periódicamente y cada vez nos sentimos más integrados en este grupo de conocidos anónimos unidos por una afición común. Entramos sin identificarnos y nos sentamos alrededor de una mesa que crece con nosotros.  
     Entre estas paredes hacemos una terapia muy singular, rodeados de unos mudos amigos que están deseando contarnos sus vidas y abrirnos sus almas. Esperan pacientes a que las palabras nos lleguen y muchas veces de forma diferente a cada uno de nosotros.
     Aquí no manejamos traumas propios, sino ajenos y los resolvemos con mucha afición, algo de experiencia y los mejores moderadores. En cada ocasión nos zambullimos en nuevas historias y personajes que son retos por desvelar.   
      La mayoría llevamos años de tratamiento y estamos lejos de encontrar un final a esta dependencia. Los síntomas, lejos de desaparecer, se hacen más patentes cada mes. No padecemos ninguna locura, la disfrutamos página a página.

                                           
                  
 Para Pepe, Paco y los compañeros de este club que, con su entusiasmo y vitalidad, nos conducen mes a mes a cruzar fronteras literarias.


Esperanza Liñán Gálvez

23 de Abril 2.018


lunes, 16 de abril de 2018

Doctor Glas, de H, Söderberg. Club de lectura de Abril

Por Asunción Cabello López

¿Quién es el doctor Glas?

Averiguarlo puede costar toda una vida.
Sabemos, eso sí, que nos llega su estampa desde Estocolmo del XIX a nuestro espacio mental de hoy, mientras escribe un diario cara a la ventana de una habitación sobre suelo de voces mudas, anotando en un diario ciertas reflexiones, sin pudor, de hombre incompleto.

Le preguntamos si se ha enamorado alguna vez. Dice que sí, lo reflejan las hojas que no piensa leer mañana, ni las de mañana pasado tal día. De junio a octubre nos relata, entre otras cosas, la repugnancia que siente por el sexo desde que supo, durante un recreo de colegio, cómo se fabrican los niños. ¿Acaso asoma a sus palabras cierta tendencia homosexual?, no lo creemos. Ya nos avisó del asco que sentía de niño cuando su padre, desnudo, se empeñaba en enseñarlo a nadar. ¿Hetero?, tampoco, aunque trate de fascinarnos con el sentimental recuerdo de un corto enamoramiento juvenil una noche de S. Juan que no llegó a nada. Tiene treinta años y aun no ha dormido con mujer. ¿Se podría catalogar de asexuado? Sentimos ganas de alertarlo ante este posible descubrimiento. No podemos.
El autor no lo hubiera consentido, su criatura pertenece al mundo de Freud.

¿Qué puede pasar si un doctor virgen, inteligente, erudito, solitario, introspectivo, poco escrupuloso, nada creyente, enfrenta los terribles temas de la humanidad: aborto, eutanasia, asesinato? ¡De todo!

Un desasosiego progresivo nos fue sumergiendo en obsesiones varias del protagonista. Glas nos ilustró de su desprecio a mujeres casadas que engordan y se desentienden de su belleza primaria cuando consiguen marido e hijos. Pavoneó su orgullo de haber sido el más listo en los estudios, acabando la carrera muy joven, perdiendo todo interés en promocionarse más tarde. Nombró a su familia con cierto aire despectivo. Aseguró aborrecer los nacimientos, considerándolos repugnantes. Cree sentirse poderoso desde su posición de doctor-Dios.

Pero, ¿a qué juega realmente el personaje de Söderberg?

Su juego es sencillo, manifiesta al mundo profesionalidad, buenos modales, elegancia; hace siempre lo correcto. Asegura ser un buen partido para cualquier joven burguesa, incluso tontea con la idea de casarse, pero, ¿qué ocurre en los entresijos cerebrales del doctor Glas? ¿Acaso no está decidido evitar, a cualquier precio, encuentros sexuales entre Gregorius y su cónyuge? El embrujamiento que llega a sentir por la infiel del clérigo es inevitable. Ella, Helga de nombre, no duda en manifestar su deseo libidinoso hacia el hombre guapo, joven, aventurero que la posee en la clandestinidad. Glas, que la oye en la penumbra de una habitación cuya ventana deja entrar la noche sueca de ramalazos azules, silencio de tumbas bajo cristales a medio cerrar, siente llenar su corazón de un amor apabullante por el que se deja llevar, prometiendo lo imposible con el código deontológico en la mano.

La elección de alejamiento nos empujó a tomar posiciones: Apoyamos la reprimenda al marido abusador de respetar a su señora durante seis meses bajo empeoramiento de una "falsa" enfermedad peligrosa. Sin resultado a tan determinante prohibición, nos pareció estupendo que atacara a su propia salud, enviándole a un balneario a reponerse de una "simulada" dolencia cardiaca grave.

Glas consigue una tregua que emplea en relaciones ligeras con tres amigos de ayer, comentar meriendas en los duelos de su ama de llaves, ver pasear a la mujer, que pide su liberación, con su apuesto amante.

El diario oculto al siglo XIX, expuesto al XXI, avanza con acciones de omisión: abortos que pudieron liberar a mujeres de desgracias posteriores al parto. Reencuentro de ciertas píldoras rojas de cianuro, creadas para suicidio propio, según llegara alguna enfermedad denigrante...

Mientras escribe sin sueño, Glas observa la luna grande en un cielo azul negado a la noche. Pasea temprano por la ciudad de Estocolmo. Ningún lugar en el mundo le atrae más que esas calles transitadas por su imagen durante años. Siente, cumplido los treinta en soledad de mujer, que el goce en pareja le es negado.

¿Qué desea Glas con tanto anhelo?

¿Acaso creyó en algún momento que su objeto de deseo, una vez abandonado por el ardoroso Recke, se echaría en brazos de un hombre poco agraciado, además de no haber cohabitado nunca?

El autor no acusa, expone una actitud trastornada en un hombre manipulador de sus razones, según le convengan, sin culpa.

El asesinato del clérigo Gregorius nos lo canta Söderberg desde las primeras paginas.

13/abril/2018


VIDA Y OBRA DEL AUTOR

Hjalmar Söderberg (2 de julio de 1869 en Estocolmo—14 de octubre de 1941 en Copenhague) fue un escritor sueco de fin de siècle. Es uno de los autores suecos más leídos y populares en el siglo XX.
Söderberg nació en Estocolmo en una familia de funcionarios, donde creció. Tras un corto periodo de estudio en la Universidad de Upsala, empezó a trabajar de periodista en provincias, primero en Kristianstad y más tarde en Estocolmo, donde escribió para el diario Svenska Dagbladet. Pero regresó pronto a Estocolmo, pues la gran ciudad le atraía.
Su primer libro, Förvillelser, de 1895, pertenece más bien al género de la literatura de paseante propia del llamado fin-de-siècle. En él Söderberg describe a los vagabundos desilusionados y el ánimo decadente. El relato consiste en una serie de descripciones del Estocolmo de fin de siglo. Ya en la colección de cuentos Historietter, de 1898, Södeberg encontró su estilo particular: claro, preciso, corto y ligeramente irónico.
Y con su novela Martin Bircks ungdom (La juventud de Martin Birck, 1901) se muestra claramente al autor: describe la infancia, los años de estudio y la vida de un joven funcionario de Estocolmo de finales de siglo, con claros ecos autobiográficos.
Doktor Glas, novela publicada en 1905, es acaso la obra maestra de Söderberg. Está centrada en la visión en primer persona de una mujer, en el verano de Estocolmo, y es un relato inquietante. La novela, en la que el autor exculpa un asesinato bajo ciertas circunstancias, provocó un escándalo entre el sector conservador. Ataca aquí a las gentes autoritarias y represivas. La novela ha sido editada dos veces en España, siempre en versión de Gabriel Ferrater, y no traducida directamente del original sueco.
Tras su primera novela había sido ya acusado de corromper las costumbres y el buen gusto y fue aborrecido en los círculos conservadores. Söderberg había contraído matrimonio en 1899 con Märta Abenius, con la que tuvo tres hijos: Dora (1899), Tom (1900) y Mikael (1903). A causa del crecimiento de su familia, lo que ganaba como periodista y escritor no le llegaban para sostener el estilo de vida burgués y cayó en dificultades económicas, que se agravaron cuando su matrimonio se disolvió un año más tarde.
Gertrud
Poco después, Söderberg terminó con un largo romance con Maria von Platen (1871-1959) que había tenido mientras estaba casado desde 1903. Las vivencias que tuvo con Maria von Platen —mujer que tuvo luego varios romances con escritores— en este periodo, desembocaron en el drama Gertrud (1906); ahí narra las vicisitudes de Gertrud, mujer madura, casada e idealista, cuyas experiencias sentimentales se ven abocadas al fracaso, como comprueba dolorosamente al separarse de su marido, un conocido político pragmático, y enamorarse de un joven músico, que está replegado en sí mismo.
En 1964, Carl Theodor Dreyer rodó en Dinamarca la película homónima, con la actriz Nina Pens Rode (fue premiada en 1965, en Venecia).
El juego serio
Acaso también como consecuencia de sus avatares amorosos, Söderberg escribió su tercera y última novela Den allvarsamma leken (El juego serio, 1912), una de las más importantes de la literatura sueca de principios de siglo. Es de nuevo una historia de amor y fatalidad, narrada concisamente, sin exceso retórico alguno, desde la perspectiva masculina: Arvid es un periodista que rompe con su familia.
Plantea de nuevo un dilema moral y vital, situado en Estocolmo. Pero está lena de digresiones, a veces criticadas pero interesantes, como por ejemplo la narración de sucesos tales como la guerra entre España y EE UU, el punzante caso Dreyfus, o la guerra ruso-japonesa. Pues en realidad describe treinta años de vida sueca.1
Se mudó a Copenhague en 1906, primero en forma temporal, para alejarse, pero se instaló definitivamente en la capital danesa: conoció allí a la danesa Emilie Voss, con la tuvo un hijo en 1910; y se casó con ella en 1917, iniciando una vida apacible, que no dio ya frutos narrativos.2 Por lo que hace a sus problemas económicos, la editorial Bonnier le adelantó dinero, pero sobre todo dependió de las ayudas de su amigo y mecenas Ernest Thiel.
Luego, escribió sobre temas religiosos y sociales. Su empeño político se dirigió sobre todo contra el ascenso del fascismo, que combatió sobre todo en sus artículos en Göteborgs Handels- och Sjöfartstidning. Fue un verdadero "diario" contra la ocupación alemana. Murió en Copenhague, en 1941.

A pesar de ser uno de los autores más significativos de la literatura sueca, en España es todavía un gran desconocido, y las dos traducciones de sus novelas más importantes ("Doctor Glas" y "El juego serio") no han sido efectuadas directamente del original sueco, sino de lenguas intermedias como el alemán y el inglés
.

martes, 20 de marzo de 2018

La Ley del Menor. Ian McEwan

Por María Mérida Benítez


El libro está escrito bajo el punto de vista de una juez, magistrada del Tribunal Supremo, llamada Fiona Maye que se dedica a la defensa del menor. Al mismo tiempo nos relata su vida personal y en concreto su relación de pareja.
En la primera parte del libro nos cuenta los conflictos con su pareja, un señor correcto y profesor de profesión. Llama la atención la forma tan fría y civilizada de romper una relación de tantos años, y nos hace ver el estado de ánimo de la protagonista tras el abandono, su fortaleza por no decirlo a nadie y continuar con su vida profesional.
En el relato de su vida profesional, deja patente los problemas con los extranjeros que viven Inglaterra, sobre todo los relacionados con la religión. Describe un caso de judíos jeradí y otro de un testigo de Jehová, mencionando muy de pasada un caso musulmán, y olvidando casi por completo los casos que se darían en los niños ingleses.
Se centra en el caso del menor testigo de Jehová: un joven de 17 años al que visita en el hospital, con el que llega a conectar por su sensibilidad para la poesía y la música. La magistrada falla a favor de que se realice la transfusión de sangre con una sentencia digna de ser leída por sus explicaciones, que aunque esté en términos jurídicos es fácil de entender. A partir de ahí se establece una relación de dependencia del chico hacia ella (no deja de mandarle cartas y poemas).
La segunda parte del libro está muy centrada en esta relación de la juez con el joven. Una vez cumplida su mayoría de edad hay un encuentro entre ambos con malos resultados para los dos. El chico le sigue mandando cartas, algunas de reproche, y a final del libro se entera por medio de la trabajadora social que el chico ha fallecido.

El texto hace múltiples críticas:
·        Hacia el fanatismo religioso: define a los testigos de Jehová como “secta cristiana”, y llega a decir que “ los jóvenes han de ser protegidos de la religión”.
·        Al maltrato infantil, en muchas ocasiones por la mala relación entre los padres: “¿ Y los hijos? naipes de juego, fichas de negociación utilizada por la madre, sujetos de negligencia económica o emocional por parte de los padres, el pretexto para acusaciones de malos tratos, niños aturdidos que van y vienen cada semana de una casa a otra, fruto de acuerdos entre sus progenitores”.
·        A los hombres y mujeres que por un egoísmo personal destrozan familias.
·        A la justicia por no ser más eficaz a largo plazo. Cuenta un caso en el que se demostró que no existió violación y la policía se negó a investigar “Tenía objetivos que cumplir y Gallagher era el individuo ideal para ello”.
·        A los médicos: se sorprende de que tras la ocultación de datos de una autopsia el médico siga ejerciendo la profesión.
·        Al sistema: si una mujer quiere triunfar como profesional tiene que renegar de ser madre.

Deja una puerta abierta al debate sobre los sentimientos mutuos entre la protagonista y el joven testigo de Jehová.
El autor nos regala un final feliz.
”¿ Quién sabe cuánto? -dijo él- no muchos años. O empezamos a vivir de nuevo, a vivir de verdad, o renunciamos y aceptamos la desdicha desde ahora hasta el final. Un viejo tema suyo. Carpe diem. Ella levantó la copa y dijo solemnemente: Por vivir otra vez
 Ian McEwan (Aldershot, Reino Unido, 1948) se licenció en literatura inglesa en la Universidad de Sussex y es uno de los miembros más destacados de su muy brillante generación. En Anagrama se han publicado sus dos libros de relatos, Primer amor, últimos ritos (Premio Somerset Maugham) y Entre las sábanas, así como las novelas El placer del viajero, Niños en el tiempo (Premio Whitbread y Premio Fémina), El inocente, Los perros negros, En las nubes, Amor perdurable, Amsterdam (Premio Booker), Expiación (que obtuvo, entre otros premios, el WH Smith Literary Award, el People’s Booker y el Commonwealth Eurasia), Sábado (Premio James Tait Black), Chesil Beach(National Book Award), Solar (Premio Wodehouse), Operación Dulce, La ley del menor y Cáscara de Nuez. McEwan fue también galardonado con el Premio Shakespeare.
Editorial.
ANAGRAMA, edición de bolsillo, precio con IVA 17, 90. 216 paginas, traducción Jaime Zulaika. Publicación 7/02/2015.
ISBN-978-84-339-7935-3.




jueves, 8 de marzo de 2018

8 de Marzo. La pastora Marcela

           
¿Por  qué me puse a leer estas páginas de  El Quijote en vísperas del 8 de marzo?


Porque quería refrescar la historia de LA PASTORA MARCELA, que ocupa los  capítulos XII al XIV.    No sé si procede la bizarría de recomendar El Quijote.  Pero lo vuelvo a hacer porque, aparte de pasar un buen rato, sorprende una vez más encontrarse sorpresas tan inesperadas como esta que viene al caso en este día.


              Don Alonso Quijano se topa en sus andanzas con la  infortunada historia de amor de Crisóstomo por Marcela que, al no ser correspondido, le incita a un  desdichado final.  Ante las opiniones y acusaciones  de sus paisanos es cuando aparece el descargo  final de la propia Marcela, que hace una fundamentada defensa de su libertad de amar que no correspondería al contexto espacio temporal en el que estamos situados.  Tan convincente resulta su discurso que el de la Triste Figura se hace valedor de su causa, un apoyo que la temperamental protagonista ignora.

       A lo largo de los tres capítulos que ocupa la historia, también te encuentras con una  explicación de la orden de caballería desde sus orígenes, con que Don Quijote ilustra a sus interlocutores;  y si tienes el tiempo justo puedes prescindir de la lectura del testamento literario del desdichado Crisóstomo, “la
canción desesperada”, aunque te perderías una verdadera joya    pastoril.




                         Pepe de la Torre



lunes, 19 de febrero de 2018

HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO. Encuentro con Antonio Abad, autor de "Lucía y la inasible sustancia del tiempo"

             Por Asunción Cabello López
  
Antonio Abad (escritor español nacido en Melilla, 1949)
Pasó gran parte de su infancia en Marruecos. Las vivencias de esos años se reflejan en sus obras, tanto narrativas como poéticas.
En su ciudad natal estudió Magisterio, y Filosofía y Letras en la Universidad de Granada.
Miembro del extinguido Colectivo Palmo de Málaga, de profunda trascendencia cultural en dicha ciudad como movimiento artístico de las últimas vanguardias.
Dirigió durante diez años la revista Puerta Nueva de la Consejería de Educación de Andalucía.
Realiza una intensa labor como crítico de arte. Pertenece a la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés y al francés.
Toca diversos géneros: Poesía, Novela, Ensayo, Cuento.

“Lucía y la inasible sustancia del tiempo”.
Nuestro encuentro con Antonio Abad (16/02/2018) fue entrañable por su cercanía, amabilidad y saber conectar con sus lectores (nosotros).
De su novela “Lucía o la inasible sustancia del tiempo” comentamos con interés creciente los mecanismos de la protagonista y narradora de cómo escapar: a la monotonía, la vejez cercana, la ilusión perdida creída recuperada en brazos de un amor de ayer casi olvidado que revolotea su mundo.
Lucía no necesita saber si ese hombre exitoso le corresponde o solo pretende satisfacer un recuerdo punzante. Ella quiere experimentar la pasión sexual que nunca ha tenido con su esposo.
El miedo al qué dirán: maridos, hijos, amigos, es infinitamente menor que el deseo de libertad. Lucía se arriesga y pierde, ¿o gana?.
Le queda aceptar, sin marido, sin amante, con la cercanía de un nuevo nieto, “la inasible sustancia del tiempo”.

 
Hubo gran participación de los presentes. El autor, Antonio Abad, aclaró dudas (qué partes de la historia son reales y cuáles son producto del creador). Lucía no existe y existe. Debe haber en el mundo mujeres que, como ella, desean vivir otra vida, cumplir un deseo casi imposible.
La figura del marido la creímos ficción: paciente, generoso, lleno de amor, celos controlados, rabia guardada, recibidor de una mujer que nunca lo ha amado como merecía. Aún así, la recibe en su casa tras la fuga fallida. Sin embargo, el autor asegura que hay hombres como él.

Una vez desgranada la historia de Lucía comenzó otra no menos interesante: Marruecos, tan cerca, tan lejos y esas diferencias que nos separan.

Bonita tarde de invierno que se resiste a partir.


viernes, 26 de enero de 2018

Encuentro con la autora Silvia Herreros de Tejada

No hay mejor oportunidad para un club de lectura que la de encontrarse con el autor de la obra a la que cada miembro del club ha dedicado varias horas de su preciada intimidad, para compartir ese mundo que el autor inventa. Es como hacer un máster intensivo de una época, de la forma de enfrentarse a unas circunstancias históricas, de las intenciones que el autor ha pretendido, de la experiencia lectora de los demás miembros del club...

El encuentro con SILVIA HERREROS DE TEJADA en torno a su novela “LA MANO IZQUIERDA DE PETER PAN”, ha satisfecho las expectativas que en todo club de lectura despierta un evento de este tipo.

Silvia Herreros de Tejada  es Licenciada en Filología Inglesa, Máster en Literatura Comparada y doctora en Estudios Fílmicos. Enseña literatura, guión y escritura creativa en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nebrija). Trabaja de guionista y de analista de guiones y novelas. He escrito ensayo y teatro. 

Todo ello ha formado parte del camino de lo que, según confiesa, realmente quería hacer: ser novelista. Pero su principal formación para conseguirlo  confiesa que le viene de su experiencia como lectora.
A mí, leer y escribir me producen sensaciones tan fuertes que me siento lejos, diferente. Y eso quisiera poder provocar en el lector: la «otredad» que proporciona la experiencia de la literatura”.
“Juego a la posibilidad de tener otras edades, vivir otras vidas. Además, creo profundamente en la cualidad didáctica de la narrativa”
Tolkien hablaba de la «efervescencia de corazón» que debían provocar los cuentos de hadas. Para mí, como lectora, lo ideal es sentirla”.

Su novela “La mano izquierda de Peter Pan” es fruto de una beca de investigación en los archivos que sobre  J. M. Barrie, autor creador de un mito que le sobrevivió, están depositados en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale . Pero sobretodo descubre a una protagonista inesperada, una mujer singular para la época que trabajó como su secretaria, y que desarrolló una trayectoria literaria que pasó al olvido.

La narración alterna de forma acertada la época de los personajes estudiados con la época actual, ya que la autora “novela” su propia experiencia como investigadora. La sucesión de saltos temporales, la combinación de diferentes puntos de vista de los personajes, hacen que la lectura  enseñe, entretenga y emocione (las tres “es” que la autora pretende con su oficio).
 
Otras obras de la autora
“Todos crecen menos Peter”, ganador del VII Premio de Ensayo Caja Madrid en la editorial Lengua de Trapo
He reescrito a Peter Pan un par de veces, en las obras teatrales «Perdidos en Nunca Jamás» (dirigida por Lucía Miranda) y «Pan y los Nadies» (dirigida por Rennier Piñero).

Es además responsable de “Tomo y lomo. Los monográficos literarios de Carne Cruda”