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lunes, 22 de abril de 2024

Primer Día del Libro y ecos de la prensa

 Por Esperanza Liñán Gálvez

Según documentación histórica fidedigna el primer Día del libro se celebró en España el 7 de octubre de 1926, con la intención de fomentar la lectura y la enseñanza. La fecha se decidió por creer que coincidía con la del nacimiento de Cervantes. El precursor fue el editor, escritor y periodista valenciano, Vicente Clavel Andrés. Como gran admirador del Quijote y fundador de la editorial Cervantes, propuso la idea en la Cámara del Libro en Barcelona en 1923, que también fue aceptada por la Cámara del Libro de Madrid.

Un año antes de ser aprobado por el Gobierno, El Sol, uno de los mejores periódicos de España, guiado por la línea editorial de Ortega y Gasset, elogiaba la iniciativa, manifestando así el mayor atractivo del Día del Libro: La exhibición de los tesoros que guarda nuestra Biblioteca Nacional, y singularmente su patio central—que pocas personas conocen—, donde hay cerca de un millón de libros, y donde los que no abrieron jamás un libro suelen abrir la boca poseídos de asombro y espanto.

El 6 de febrero de 1926 la Gaceta de Madrid publicó el decreto del Gobierno instituyendo la fecha del 7 de octubre como primer Día del Libro. Se establecía que en las academias, universidades e institutos se celebraran sesiones solemnes dedicadas a divulgar el libro, así como en las escuelas militares y en la Armada. En los colegios, maestros y alumnos, debían dedicar una hora a la lectura de párrafos escogidos de clásicos españoles. Las bibliotecas oficiales y de centros educativos estaban obligadas a adquirir libros ese día y las diputaciones provinciales y ayuntamientos a destinar una cantidad a la compra y reparto de libros. Todos los años en esa fecha las diputaciones tenían que crear por lo menos una biblioteca popular en su territorio. Las Cámaras del Libro de Madrid y Barcelona debían instituir un premio para el mejor artículo periodístico que difundiera el amor al libro y recomendar a sus asociados que hicieran un descuento especial en la compra ese día, así como donar libros a hospitales, hospicios, colegios de huérfanos, centros de beneficencia y centros penales.

El mismo día de la celebración, El Imparcial, otro de los periódicos punteros de la época, en portada y en titulares, publicaba este artículo: La fiesta de hoy. El Día del Libro Español. Una iniciativa que puede ser en el porvenir un nuevo cauce para la difusión de la cultura. Su autor, Luis Álvarez Santullano, pedagogo y destacado miembro de la Institución Libre de Enseñanza, escribía: No es raro exigir a una nación de veinte millones de habitantes, entre los cuales sólo una mitad aproximada sabe leer y únicamente un cuarto o un tercio lee efectiva y cotidianamente, una producción editorial extraordinaria. Seguramente la Fiesta del libro puede contribuir a estimularla. También decía que lo que más le gustaba de ese decreto, era la obligación para los centros docentes y administraciones públicas de adquirir y repartir libros, así como de crear bibliotecas populares.

Se lee hoy poco porque no son todavía mayoría los españoles, así civiles como militares, laicos y clérigos, altos y bajos, que han adquirido desde la infancia la sana costumbre de la lectura; se lee poco también porque no abundan los libros al alcance de la mano, ni tampoco el dinero para adquirirlos en el modesto bolsillo del lector habitual.

La necesidad de elevar el nivel cultural era un sentimiento ampliamente compartido y así lo expresaban entonces distintos titulares de prensa:

En todos los centros universitarios y en todas las academias se expuso, por personas de competencia indiscutible, la importancia del libro y la necesidad de su propaganda. El libro leído y propagado es un negocio para todos, principalmente y casi únicamente para el que lo lee…Nos lamentamos con frecuencia de la falta de pan para los cuerpos y no se clama tanto por el pan para el entendimiento. Cuando este pan se haya hecho de uso ordinario para todos los españoles, podremos ver cómo ha subido el nivel cultural.

La celebración en Barcelona, donde surgió la iniciativa había triplicado el volumen de la producción editorial en los últimos cinco años. Los libreros de la capital estiman que se ha vendido en Barcelona un 40% más que días restantes, recaudando unas 15.000 pesetas. Comentaban los libreros que de cien compradores que entraban en los establecimientos, ochenta eran mujeres. Mujeres de clase media, sobre todo, eran las más asiduas a las librerías. Entre las obras más vendidas estaban las llamadas novelas blancas, es decir novelas románticas pero sin escenas de erotismo explícito, las de viajes y las de aventuras. El periódico publicaba también una lista de los autores más vendidos tanto españoles como extranjeros.

No había demasiadas fotografías de ese primer Día del Libro. La imagen más común, publicada en Nuevo Mundo y en Mundo Gráfico es el acto en la Real Academia de la Lengua, donde se ve a su director, Menéndez Pidal, con el ministro de Instrucción Pública y algunos académicos. En La Nación, un diario vespertino creado a instancias de Primo de Rivera para defender la dictadura, se inmortalizó con una foto de alumnos recibiendo libros en la Asociación de Escritores y Artistas con un texto bajo el título: El Día del Libro se ha conmemorado en toda España con extraordinaria brillantez.


La revista La Esfera, en su número del 9 de octubre publicó un reportaje de siete páginas encabezado por una fotografía de la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional y otra más pequeña de la pila en la que fue bautizado el escritor en la iglesia de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares. Entre grabados con ilustraciones del Quijote y el supuesto retrato auténtico de Cervantes, se podía leer un texto de la charla del periodista con el director de la Biblioteca, Francisco Rodríguez Marín, sobre las 275 ediciones en castellano del Quijote que se guardaban en las vitrinas, los ejemplares raros y en otras lenguas, la caja de caudales donde se conservaba la edición prínceps y otras curiosidades cervantinas.

Poco a poco el Día del Libro fue afirmándose y se incorporaron novedades. En 1928 el Ayuntamiento de Madrid, seguido después por otras ciudades, permitió que los libreros pusieran puestos en la acera de sus establecimientos, lo que triplicó las ventas. También hubo premios municipales para los mejores escaparates.

En 1929 el Día se convirtió en Semana, con descuentos del 10% en la compra de libros desde al 7 al 12 de octubre. Los escaparates y puestos callejeros se adornaron con los retratos de los escritores. El periódico La Libertad, aludía al éxito de libros rusos. La Revolución Soviética y la vida en la nueva Rusia atraían entonces fuertemente a los españoles.

Con motivo de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla se organizó una exposición permanente de libros modernos hispanoamericanos en la Biblioteca Nacional. Hubo charlas con escritores en diversos centros, concursos literarios y lo último en tecnología: entrevistas durante la semana en la emisora Unión Radio con un autor cada día, entre ellos Ramón Gómez de la Serna y Enrique Jardiel Poncela.

En 1930 fue el último año en que el Día del Libro se celebró el 7 octubre. Por decisión gubernamental la fecha se cambió al 23 de abril al llegar al convencimiento de que no

era seguro el día del nacimiento de Cervantes, aunque sí lo era la fecha de su muerte. A este cambio también contribuyó la presión de la Cámara del Libro de Barcelona, que buscaba una fecha más comercial como la del 23 de abril, coincidiendo con la fiesta de Sant Jordi y el tradicional obsequio de flores. Fue un acierto porque se consolidó la costumbre de los hombres de regalar flores y las mujeres libros. En Barcelona los libros concentraban a una gran multitud alrededor de los puestos de venta en Las Ramblas, y las librerías estaban abiertas hasta las doce de la noche. El libro de mayor éxito ese año era uno del líder de la India, Mahatma Gandhi.

El 14 de abril de 1931 se proclamó la República en España, así que el Día del Libro, celebrado por primera vez el 23 de abril, solo unos días después del cambio de Régimen, pasó algo inadvertido. Los acontecimientos políticos ocupaban, casi en exclusiva, la preocupación de los españoles. Al año siguiente, 1932, en el que el debate político se centró en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, el Día del Libro fue un gran día de fiesta en Barcelona. Ahora publicó un reportaje gráfico con el título: El Día del Libro y la Fiesta de San Jorge, con fotografías alusivas de los puestos de libros y los de flores.

El mejor año del Día del Libro en Madrid fue 1933. Por primera vez se celebró, en el paseo de Recoletos, la Feria del Libro del 23 al 30 de abril. Veinte stands de editoriales participaron con modernas casetas donde se exhibían las novedades con los autores firmando sus ejemplares. Se instalaron micrófonos y altavoces para que los discursos y charlas con los escritores pudieran ser oídos por el gentío que llenaba el paseo. El día 25, Ahora dedicó un reportaje gráfico a su inauguración, con el ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, y el alcalde, Pedro Rico. El último día de la Feria su portada mostraba la visita de las dos principales autoridades españolas que asistieron, el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora y el de Gobierno, Manuel Azaña.

En abril de 1936 se conmemoró el último Día del Libro antes de la Guerra Civil que puso un trágico paréntesis en la vida española. Un reportaje de la revista Crónica del 3 de mayo informaba que las Rimas de Bécquer había sido el libro más vendido de la Feria. Los libreros lo regalaban si la compra de libros superaba las 15 pesetas. El afán por hacerse con la obra del inmortal poeta disparó las ventas hasta un 100%. Como el preludio de esas ironías imprevisibles del destino, los versos de amor fueron los más leídos antes de la gran tragedia que marcaría para siempre la historia y los sueños de los españoles.

lunes, 24 de enero de 2022

FORMAS DE ESTAR LEJOS, de Edurne Portela

Por María Mérida Benítez


Edurne Portela, nacida en el País Vasco en 1974, fue profesora de literatura hispánica en la universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.  Hasta 2015 fue profesora titular en Pensilvania. En 2016 publicó “El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia”, trata sobre ETA. Se caracterizan sus obras por tratar la violencia en sus múltiples facetas.

“Formas de estar lejos”  está muy bien escrito y a pesar de empezar casi por el final no pierde el interés. Nos cuenta la relación de pareja de una becaria española que se va a Norteamérica a hacer un doctorado. Allí conoce a un chico de una familia con padre muy racista, machista y violento.

Ella es hija única de una familia española de clase media. A pesar de que nos cuenta muchas cosas tanto de su familia, y su relación con ella, como de la familia de su pareja, el principal tema es el maltrato.  Las descripciones del miedo son tan reales que llegas a sentirlo.

Está escrito por capítulos, lo que hace que su lectura sea más fácil. Trata la violencia, en este caso hacia la mujer, con ejemplos tanto de mujeres mayores, como la madre de Matty, el marido de Alicia la protagonista, como la propia protagonista que es una joven guapa y culta.

También nos relata la violencia en la universidad hacia las alumnas por parte de sus compañeros y profesores. En este caso, la violencia es sexual. Creo recordar que casos como los que cuentan salieron en la prensa hace unos años;  las autoridades académicas hacen oídos sordos hacia los agresores, tanto alumnos como profesores.

Otro detalle que se da en la vida real es cómo no dejas de sentir miedo y te sientes amenazada por el maltratador durante toda la vida. Incluso después de estar separada y con orden de alejamiento no deja de perseguirte.  Crea un ambiente que te cala sin recrearse en exceso en escenas violentas.

No quiero dejar de decir aquí una frase que pensé muchas veces y aquí lo vi claro y es: ”la mujeres que  sufren maltratos físicos son las más fuertes,  se llega al maltrato físico cuando no se consiguió dominarlas con el psicológico”.


  
Por Juan Tébar Valenciano 

Alicia,  una joven vasca va los Estados Unidos a hacer un máster en LITERATURA y emprender su vida laboral allí. Conoce a un joven, algo mayor que ella. Aunque se da cuenta que es un celoso y un controlador, termina decidiendo vivir con él.. 

Matty, procede de una familia conflictiva, cuyo padre tenía atemorizada a la madre y a los hermanos. Ella, Alicia, era de una acomodada familia vasca. 

Termina su carrera y se trasladan de Ciudad, para empezar una nueva vida,  comprándose una casa. Él, es analista de sistemas y trabaja en un banco y ella da clase en la Universidad. Y empiezan las discrepancias, dejando ver la cara del maltratador,  frente a una mujer que cree que va a cambiar. Tras años de muy difícil convivencia,  tuvo que pedir una orden de alejamiento, y vivir atemorizada dentro de su casa hasta poder regresar a Europa. 

Lo que más me ha impactado del libro es el análisis psicológico, de los puntos de vista diferentes,  que tienen la persona que está sufriendo maltratos (miedo y pánico), y el que los causa, (autojustificando su abominable forma de actuar) .... 

Un buen libro, de lectura amena, y que te hace reflexionar en lo complicadas que a veces se vuelven las relaciones..

  

Por Isabel Cárdenas Gómez

Estupenda novela, bien escrita, con una prosa dinámica. Se van turnando los capítulos del narrador, Alicia y Matti. Cada uno, con su punto de vista, va dando una perspectiva de la historia.

En el comienzo o final, según se mire, ya me he enganchado.

Edurne nos habla de la violencia en sus diferentes facetas.

Pinceladas referidas a ETA, a la homosexualidad, a la obesidad, al racismo ...

Nos presenta un maltrato  que aunque no sea explícito no por ello es menos dañino.

Hay una tendencia a manifestar descontento, a exigir sin que parezca que se exige, hacer que se sienta culpable de faltas minúsculas ante una reacción desproporcionada, ir socavando la seguridad en una misma.

Alicia queda paralizada, el miedo, las disculpas, asumir que la culpa de todo es suya, ceder ante las presiones de él.

Matty ejerce un control económico, psicológico, social y hasta sexual.

Ninguna mujer está libre de caer en semejante situación.

Afortunadamente, abre los ojos, se divorcia y vuelve a casa.

Ojalá todas las personas maltratadas tuviesen ese final "feliz".

 

 

Por Esperanza Liñán Gálvez 

En esta novela Edurne Portela nos sitúa desde el primer momento frente a una mujer que, vencida por el miedo a su agresor, se refugia en un armario. No sabemos cómo ha llegado hasta allí, pero ella nos lo va desgranando con palabras, silencios y gestos inequívocos de maltrato, físicos y psicológicos.

Desde el inicio, Alicia, la protagonista se nos presenta con unas frases muy esclarecedoras: No podría decir cuándo empezó todo. Cuando mi vida comenzó a torcerse y esa que fui dejó de existir y se convirtió en una mujer que se encerraba a llorar en un armario. Y todo lo que vino después.

A pesar de que la violencia de género es el eje principal de la novela, hay otras violencias raciales y laborales que también forman parte de la historia.

Su argumento es el de la evolución de una pareja,  Alicia y Matty, y sus caminos que se bifurcan con cada discusión. Los reproches, unos tácitos y otros manifiestos, definen paso a paso la insatisfacción que se va instalando entre ellos. Hay frases lapidarias que nos muestran la erosión de la convivencia, la paulatina pérdida del amor y cómo ese deterioro hace mella en la autoestima de Alicia y su identidad.

Lo que más me ha gustado de este libro es precisamente cómo la autora ha enfocado este tema tan duro. Nos lo muestra todo de una forma sutil, sin regodearse en lo agresivo. Detalla situaciones terribles sólo con la evidencia de algunas certeras pinceladas literarias. Al parecer, en alguna entrevista, la escritora explicó que rechazaba incluir escenas de violencia gratuita que pudieran servir para satisfacer cierto morbo del lector. Ante tantas escritoras y escritores que pretenden justo lo contrario, esta forma de escribir tiene un doble mérito.  

Primavera se titula su último capítulo. Es un final con esperanza, aunque antes de marcharse hacia su nuevo destino Alicia nos cuenta, casi como un resumen, esa parte de su vida y sus sentimientos más profundos: Tengo la sensación que mi biografía secreta pertenece a otra, a una mujer en la que no me reconozco, no me quiero reconocer, no quiero que otros me reconozcan.

Y aunque haya intentado romper con ella, aunque esté a punto de comenzar una nueva vida, ésa otra siempre estará agazapada dentro de mí.


lunes, 26 de abril de 2021

INTEMPERIE, de Jesús Carrasco

 Por Esperanza Liñán Gávez   

   Es una novela con una historia dura y conmovedora por el afán de supervivencia en un entorno agreste. La habitan unos personajes sin nombres propios: el niño, el padre, el pastor, el alguacil, el tullido o el colorao. Aunque el paisaje rural, seco y polvoriento, que nos sitúa en la geografía de una España central, es quizá el personaje más presente en su argumento. Una escapada a la intemperie, como su acertado título, es la que condiciona la trama. Tampoco se describe la época en que sucede, aunque por  los detalles descritos, parece situarse en los años cuarenta del siglo pasado.

    Empieza con un niño escondido, casi enterrado en medio de un encinar rodeado de la nada. Su angustia aumenta mientras se le entumecen los huesos. En principio no sabemos la causa de su huída, pero el alguacil y otros principales de su aldea lo buscan sin descanso. El gran interés en su hallazgo y el miedo terrible del niño a ser encontrado, nos indica que su partida no ha sido una ocurrencia infantil, sino que obedece a vivencias peores que al posible castigo si lo descubren.

   

    Cuando consigue salir del agujero se da cuenta de que sólo ha pensado en dejar atrás su vida y su familia. Apenas ha previsto las contingencias del agua y los alimentos, ni de cómo seguirá su camino. En ese trayecto aparece un pastor solitario y viejo. Un hombre cuyos huesos gastados luchan por mantenerlo en pie. Es parco en palabras y afectos. Sin hacer preguntas admite su compañía. Se convierte en la llave para el aprendizaje del niño en la subsistencia sobre esa tierra hostil: le enseña a pastorear las cabras de su rebaño, ayudado por su perro, a ordeñarlas, a buscar el tesoro del agua, los pastos, raíces y animalillos comestibles. Mientras, la persecución del alguacil es implacable y por ciertas palabras deslizadas sutilmente, descubrimos que esa búsqueda va más allá del interés por devolverlo a su familia. Y en las páginas siguientes, bajo un sol abrasador, la realidad más cruel sale a la luz.   


    Intemperie es una novela muy bien escrita, aunque sus asperezas no son fáciles de olvidar. El autor describe en profundidad la angustia del niño, que crece a cada paso en el camino inhóspito de su accidentada huída. Mantiene la tensión literaria de una historia grave y violenta, a veces evidente y otras veces soterrada, sin dar protagonismo al lugar ni al tiempo en que se desarrolla. Olores y horrores se mezclan con la tierra y el sudor, la escasez de agua, el paisaje desolador y el temor del chico a sentirse acorralado. A pesar de la dureza de esas vidas, de color gris terroso como el suelo que pisan, no abandonan sus firmes convicciones y dudas morales.


lunes, 18 de enero de 2021

Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. CLUB DE LECTURA ENERO 2021

 El club de lectura Cristóbal Cuevas, en su sesión del pasado viernes rindió un homenaje a Miguel Delibes, tras la lectura de Señora de rojo sobre fondo gris (1991), un recuerdo abrumador de su esposa fallecida, contextualizado en un convulso país que se encuentra en vísperas de la transición de la dictadura a la democracia.

Como estaba previsto, todos los participantes coincidieron en la calidad literaria del autor, aunque cada uno lo expresó desde su propia perspectiva

A continuación exponemos un resumen de las aportaciones de quienes nos las han enviado  por escrito. (Para leer las aportaciones completas de cada uno, pinchar los enlaces)

ESPERANZA LIÑÁN GÁLVEZ  resalta aquellos “detalles
cotidianos que en su momento no tuvieron importancia, pero tras la ausencia de esa mujer que fue su guía, cobran toda su relevancia. Es una novela de amor y admiración, pequeña en extensión pero inmensa al describir el dolor por la ausencia de su ser más querido”.

                Y en su opinión: “…sé que muchos llaman a este proceso, gestionar la pérdida de un ser querido. Personalmente, no creo que el verbo gestionar deba unirse en una frase a: la pérdida de un ser querido. .. me chirría como una bisagra oxidada”.

ISABEL CÁRDENAS GÓMEZ    “Como siempre,  destaca el dominio del vocabulario y la gramática de Delibes”. 

“Es enternecedora la forma en la que nos retrata esta figura tan humana: Ella no necesitaba un escondrijo para morir sino arrojo para no vivir del lamento como un jilguero cegado.

Este relato es un retrato literario de su mujer en la vida real y eso se hace patente en las expresiones de sus sentimientos”.

FELISA MOLINERO TORRES  Coincide
en señalar el estilo “La novela es una lección de humanismo y de madurez creativa. Escrita con sencillez, y un estilo impecable, sin ningún adorno estilístico. Es una narración intensa, apasionante en referencia a los sentimientos del escritor, con muy buenas descripciones de los espacios y acciones”

“Hace ya unos años que la leí, entonces me resultó más difícil, ahora, al retomarla de nuevo creo que la he entendido y sentido mejor”.

JUANA MORANTE CAYUELA  A mí la novela, como todo lo que
escribe Delibes, me ha parecido magnífica,  conmovedora, pero  qué  dura. Todos los que hemos sufrido la pérdida de un ser querido (quien no), vamos rememorando,  junto con él,  esos terribles momentos.  Volvemos a recordar el doloroso proceso de nuestro duelo a medida que el autor nos describe el suyo. Hermosa historia de amor y dolor  descrita sobre  el paisaje de un tiempo negro y gris,  y donde el rojo  vestido de la mujer del pintor, en cuadro pintado por otro, destaca, como su amor por ella, sobre   cualquier   circunstancia

ANA ARÉVALO PEREA  lo dice claramente: 

“Muy buena
novela, me ha gustado. Hay una frase que un día leí y me impactó, dice así: Nunca como al morir un ser querido necesitas saber que existe un cielo".

SALVADOR MORENO CONEJO   Opina que es “una historia
de amor y política. 

Un hecho que me impactó mucho al leerlo y es realmente cierto por mi experiencia en aquella época como sindicalista: la escena del reparto de las camisetas del sindicato en la cárcel”.

ARACELI YÉLAMOS PELÁEZ   “Novela


autobiográfica, en la que con el trasfondo del proceso 1001, y la situación política de España, un pintor que ya no es capaz de pintar "no vienen a visitarlo los ángeles" le cuenta a su hija, que acaba de salir de la cárcel,  lo que representa para él la figura de su madre”

GEMA GARCÍA RODRÍGUEZ En nuestro encuentro virtual
estuvimos recordando nuestras situaciones personales en aquella época del “final del franquismo” y como habíamos percibido y vivido aquellos tiempos…. Se hizo mención a que se apreciaban en el texto algunos leísmos y laísmos tan frecuentes en el habla vallisoletana. Algunos compañeros opinaron que era un libro muy triste y poco apropiado para la época que vivimos, incluso que el autor hacía demasiada mención al proceso médico, pruebas médicas… que podían haberse omitido en el relato

La novela ha sido del agrado de la mayoría de los asistentes al encuentro virtual y la mayoría coincidió en que era un texto triste, conmovedor, cercano.. y con un estilo impecable


MARÍA MÉRIDA BENÍTEZ   Nos resume la impresión general


que le dejó el encuentro: “En la reunión de ayer  había distintos pareceres, desde los que les había encantado el libro a los que les parecía muy triste escribir un libro sobre el dolor y la muerte…  A algunos nos pareció una mujer de una vida muy fácil ya que no se enfrentó a un trabajo fuera de casa  y además todo lo que hacía contaba con el beneplácito de su marido….En la reunión otros compañeros le consideraban una mujer muy excepcional. Sea como sea no es fácil dar a luz y criar 7 hijos por mucha ayuda que tengas, lo que no cabe duda es que es un buen escritor y  caballero”.

lunes, 14 de diciembre de 2020

El informe Brodeck, de Philippe Claudel

 


El informe de Brodeck (2007),  ha sido la novela del mes para el Club de lectura Cristóbal Cuevas en su sesión virtual, la quinta novela de Philippe Claudel con la que consiguió Premio Goncourt de los Estudiantes

Una narración impecable y exquisita para  construir una historia dura y necesaria sobre la conducta humana que provoca situaciones extremas como la guerra, cuyos efectos dramáticos se enquistan en las comunidades durante mucho tiempo. 

Claudel presenta un escenario imaginario para otorgar connotaciones universales a su relato, pero que evoca situaciones y paisajes históricos reconocibles.

Si el autor pretendía provocar una impresión y una reflexión en sus lectores no cabe duda de su éxito, quienes, como vemos a continuación,  nos hemos visto motivados a expresar por escrito nuestras conclusiones. 

(Para leer las aportaciones completas de cada uno, pinchar los enlaces)

 

JUAN TEBAR VALENCIANO nos presenta el desencadenante
de la historia.

Der Anderer (el otro) ha sido asesinado, en un bar de un pueblo perdido entre las montañas... Todos los hombres, estaban presentes. Todos, menos Brodeck,  al que le encargan que haga un informe,  para poder así justificar el crimen y redimirse… Sale a la luz la forma más cruel de manipular al pueblo,  para obtener unos objetivos determinados y conseguir la redención de la culpa individual,  diluyéndola en la colectiva ... A pesar de todo,  el libro nos refleja cómo en la voluntad de alguien aparentemente débil y golpeado cruelmente por la vida,  es capaz de aflorar, y sacarlos de lo más profundo de su alma , los sentimientos más nobles.

 

ISABEL CÁRDENAS GÓMEZ nos dice:


De la mano de Brodeck reflexionamos sobre el miedo a lo desconocido, a lo diferente, cómo una persona disfrazada de masa es capaz de hacer cosas con las que jamás habría soñado.Por amor el protagonista sacrifica su " dignidad" en el campo de exterminio pero logra sobrevivir.

Este magnífico libro me ha recordado un poema entrañable de Juan Ramón Jiménez.  (Distinto, de Juan R. Jiménez)

 

ANA ARÉVALO PEREA Enumera algunos de los párrafos que
más le han impactado

¡¡Qué libro tan maravilloso y triste a la vez!!. Sus personajes: La vieja FERODINE, tan buena, y qué no dormía para cuando viniese la muerte mirarla a la cara. EMÉLIA, su gran amor, porque eso sí es amor. Lo que más me ha impactado es cuando SHEIDEGGER, quien  le puso el collar a Brodeck, le pidió con la mirada perdón, y él le contestó con un ladrido.

Final feliz fue marcharse de ese horrible pueblo al que no tenía que haber vuelto.

 

FELISA MOLINERO TORRES. De su completa reseña
rescatamos lo siguiente:    Tiene una buena prosa, elegante con frases cortas y claras, sin muchos adornos más de lo necesario, buen ritmo, no se hace monótona, con buenos diálogos y buen desarrollo.  La historia que nos cuenta es dura, a ratos había que parar y dejar pasar un tiempo para proseguir después, la considero una novela para disfrutarla leyéndola con calma y sin prisas, meditando y pensar en las cosas que podemos llegar a hacer. No puedo dejar de pensar que todo no es malo y triste, y recordar momentos poéticos y llenos de esperanza, como por ejemplo; el episodio del anciano que acoge, de manera desinteresada, a Brodeck en su camino de retorno a la aldea tras su inesperada liberación. O la historia de Fédorine que acogió y crió a Brodekc, y eso sin dejarnos atrás la preciosa historia de amor que sobrevive a todo, incluso a los peores momentos, el amor por Emélia y por su hija Pouchette, porque le hace luchar y sobrevivir a todo.

 

JUANA MORANTE CAYUELA señala:

Cómo  iban a perdonarle al Anderer que les pusiera delante un espejo (sus dibujos) y se vieran por completo, iluminados por la claridad implacable de su mirada, que ponía  al descubierto todas las  cosas malolientes que habían  relegado a las sombras de su conciencia y que apestaban  como  una cloaca? Se vengaron. Luego buscaron a alguien (Brodeck) que les diera una razón  para perdonarse a sí  mismos.   Y Brodeck no pudo darles la absolución  que estaban buscando. Se convirtió  en otro testigo molesto.

 

ESPERANZA LIÑÁN  también nos regala una
amplia reseña, de la que extraemos el siguiente párrafo:

En El informe de Brodeck cobran visibilidad las peores tragedias humanas a través de la memoria de las palabras, muchas veces hechas metáforas para suavizar el horror de la vida del personaje. El perro Brodeck, como se llamaba a sí mismo, que sufrió maldades y vejaciones en un campo de concentración. Lo soportó todo por amor a Emélie, su mujer, y el deseo de volver a su lado, y a Fédorine, su madre adoptiva, que lo salvó de niño. Es sutil en los detalles: solo nombra con una S, la ciudad donde lo apresaron para hacinarlo, junto a muchas otras personas, en trenes hacia un destino desconocido. También al describir la rotura de los escaparates, en lo que parece ser La noche de los cristales rotos. Sin nombrar a los nazis, ni el campo donde deambula como un fantasma entre fantasmas. 

 

ROSA GONZÁLEZ LLAMAS  Yo destacaría: cuando  Brodeck
recuerda los paseos con su amigo de Universidad  y la presión que recibe para escribir el informe,  la manera de destruirlo.  En definitiva cómo se maneja al pueblo y se acalla a los diferentes para hacerlos desaparecer

 

MARÍA SUBIRE PALOMO  resalta lo siguiente

Una historia colmada de metáforas, muy dura y profunda pero, a la vez, llena de poesía, amor y esperanza. Allí donde los bajos sentimientos hacen aflorar los odios y miedos, propios de una jauría ruin y cobarde, que necesitan aunar sus manos para ejecutar un crimen; matar a Der Anderer y, que Brodeck, el único que sabe escribir y que no ha participado en el crimen, escriba lo sucedido para así, el pueblo, pueda redimir sus culpas y obtener el perdón.

 

OLGA GARCÍA CASAÑO, Nos resume la clave en el que todos
coincidimos:

Si eres diferente, no eres nada "Ich bin nicht'. Ser diferente es un peligro pues te deja fuera del grupo, no eres una Rex flammae, ni miembro de la hermandad del despertar, carentes de moral, pero que importa la moral cuando está en juego la vida. Al final Brodeck es el miembro amputado de un pueblo en septicemia.

ARACELI YÉLAMOS PELÁEZ  

Por mi parte tengo que decir que el libro me ha impresionado. Un gran relato.  El autor, como el Anderer, hace un sutil retrato del alma humana, de las luchas por el poder, la destrucción que causa la guerra. A mi entender, es  la  1ª Guerra Mundial la que deja al niño Brodeck huérfano  y desarraigado. Lo acoge Fédorine, que no sabemos de dónde viene, pero es la gran madre, que lo protege y  salva. Más tarde también salva a Emélia, el gran amor de Brodeck, y cuida a la pequeña Pouchette, su hija.


lunes, 9 de noviembre de 2020

CARTA DE UNA DESCONOCIDA. STEFAN ZWEIG. Crónica de un encuentro multicanal

En el encuentro virtual del Club de Lectura Cristóbal Cuevas del pasado viernes la participación se realizó por diferentes canales: videoconferencia, whatsapp, correo electrónico… El autor del mes parece que estimuló las aportaciones, que intentaremos resumir en esta publicación.

Recogeremos algunos párrafos de las intervenciones escritas, a cuyo contenido completo se puede acceder en el enlace correspondiente.

Empezamos  con el comentario de Isabel Cárdenas 


“Sí, una obra breve pero intensa, cargada de sentimientos. Creo que no se puede escribir mejor con tan pocas palabras.  Me ha enganchado desde su comienzo. …

…Qué tristeza! Un amor unidireccional. Y por la otra parte que quien amas no te reconozca. Zweig imagina un lindo final, a pesar de los pesares, a través de la carta quedan unidos de alguna manera.”


María Mérida    discrepa de esta perspectiva optimista respecto a la intención del envío de la carta:

“Tiene  detalles muy tiernos por parte de ella, como mandarle flores cada cumpleaños.  Pero en el amor no correspondido existe dolor y ese dolor se convierte en venganza, que es lo que hace ella contándole toda su vida y la de su hijo, cuando él no puede hacer nada para remediarlo. Por otra parte demuestra además mucho egoísmo ya que no tenía derecho a ocultar el hijo al padre ni el padre al hijo, y a pesar de sus frases de cariño le reprocha  su comportamiento libertino”


María Subire.    Nos sitúa en la historia y nos da una clave respecto al personaje femenino.

“Cuando el señor R recibe, en el día de su cuarenta y un cumpleaños, una carta sin remitente, poco se imagina que el contenido de la misma va a ser como un proyectil explosionando en su interior. La  desconocida protagonista de esta carta, va relatándole su vida y su amor por él, desde el mismo momento en que lo conoció,  cuando sólo era  una adolescente de trece años. De cómo este desenfrenado enamoramiento lo llega a sublimar, sin límites, hasta el punto de que todo lo demás: familia, amigos, trabajo, queda en segundo lugar….… “

“Al final de la página veintiuno hay un párrafo que, para mí, quiere decir algo muy importante:  <<Pero mi madre también estaba confusa. Me besó (cosa que no hacia nunca) afectuosamente en ambas mejillas>>. Significa que la protagonista a su corta edad se sentía sola, con falta de cariño y falta de atención maternal”.

Esperanza Liñán

“En nuestro siglo XXI quizá podría parecer irreal la forma entregada y desmedida del amor que siente la protagonista. No es una historia romántica al uso, ya que la habilidad narrativa del autor no le hace incurrir en juicios de valor sino que expone los personajes a través de sus hechos; si son o no irracionales, somos los lectores quienes lo decidimos. Sin llegar a esos extremos, ¿qué amor no tiene un punto de locura?...             

… La forma epistolar del relato me parece muy acertada: una confesión en una larguísima  carta donde la enamorada se abre en canal, aunque repite varias veces que no le reprocha nada, que solo quiere contarle su historia y sentirlo a su lado, al menos, en su final. Está considerada una de sus mejores obras y presencialmente daría para un debate interminable”


A modo de resumen tomamos el comentario de   Ana Arévalo

“¿Una historia de amor? Yo la llamaría de obsesión, no entiendo el amor de esa manera.

Escrito maravillosamente (cierto). Sí me ha gustado. (porque  es un libro) y en un libro se puede escribir toda clase de historias.

¿Os habéis fijado que el  único que la ha reconocido es el criado?.  Y en el segundo encuentro que tuvieron a él le pareció....que había vivido ese momento.

En resumen una historia bonita pero para mí inconcebible.”


lunes, 7 de septiembre de 2020

LA PUERTA, de Magda Zsabó

 Por Esperanza Liñán Gálvez


En esta ocasión el encuentro del Club de Lectura, debido a la labor de nuestro bibliotecario, cuya dedicación no tiene límites, respiró el aire de una terraza urbanita. La brisa y las ganas de vernos hicieron que, aunque con las caras a medias por las mascarillas, comentáramos sin parar el argumento. Escuchamos las risas amortiguadas, que junto a la expresión de los ojos, nos despertaron las numerosas anécdotas del libro y otras de nuestra cosecha. Muchas gracias Boss, por saciar las ansias del reencuentro con otros aires, tan necesarios en estos tiempos.

 

La puerta, su título nos evoca en sí mismo unas expectativas de lo que podemos encontrar entre sus páginas. Hay otras puertas entreabiertas que intervienen en la historia, sin monopolizarla, como el contexto histórico del régimen comunista húngaro que afectó a la obra literaria de Magda Szabó. Está escrito con una prosa cercana, sin dejar de ser impecable y precisa, además de envolvente. Nos sumerge desde el principio en el final: una prolepsis, que lejos de hacernos desistir, nos impulsa a descubrir con avidez en cada capítulo los aspectos desconocidos e inesperados de la vida de Emerence, la asistenta. Su constante interrelación con el personaje de la escritora y todos los que intervienen en su azarosa historia.

   

La puerta no es la que pensamos al principio. La autora despierta el interés de los lectores a pinceladas, hasta que Emerence decide contarle a la señora el secreto que esconde, celosamente guardado, detrás de ella, y hacerla cómplice del posible desenlace.  


Emerence es una anciana orgullosa, cuyo carácter ha endurecido una infancia terrible carente de amor, que solo desvela cuándo y a quién quiere. Es de una vitalidad fuera de lo común. Una mujer muy humanitaria que recorre el barrio con sus guisos de comadrona, para los enfermos que lo necesitan. Recoge a los gatos indefensos, incluso los adopta en la vivienda de su portería, saltándose las normas comunitarias. Da cobijo, bajo ese mismo techo, a los débiles y perseguidos por la justicia. Es una buena samaritana, que ayuda pero no admite ayudas. Que no comulga con el cristianismo, ni quiere saber nada de Dios ni de su Iglesia. Y conoceremos sus motivos…

 

Cuando asiste a la entrevista de trabajo con quién la va a contratar para el servicio doméstico de su casa, como si fuera el mundo al revés, interroga a su posible señora sobre sus costumbres, por si eran ruidosos o alcohólicos, y dice: «Yo no lavo la ropa sucia de cualquiera». Esta frase es una declaración de intenciones de su fuerte personalidad. Siempre fiel a sí misma, encontraremos unos rasgos de su carácter tan variados como opuestos, que se nos antojan de una convivencia casi imposible bajo una misma piel.

Se dice que la escritora basó esta historia en la relación, de muchos años, con su asistenta, Emerence Szeredás, y el argumento está centrado en ella, pasado por el tamiz de la ficción.

 

La voz narrativa de la historia es el personaje de una escritora, cuyo nombre solo menciona Emerence, casi al final del libro: Magduska, nadie más que la familia me llamaba así. El Amo, el esposo de la escritora, y Viola, un perro al que ella puso un nombre femenino, aunque era macho. Los demás personajes son: Polett, El teniente coronel, su sobrino (el hijo de su hermano Józsi), Adelká, Sutu, el señor Brodarics, sus familiares cercanos de sangre, aunque lejanos de sentimientos, y todos los inquilinos de la urbanización que ella cuidaba y limpiaba sin descanso. Algunos con mayor visibilidad que otros, pero todos como satélites girando alrededor de un Sol llamado Emerence. Magda Szabó consigue hacerla destacar por sus muchas peculiaridades. Desde las primeras páginas el personaje de la escritora intenta conocerla y se ve superada por su asistenta, esa mujer que «Solía vengarse de las preguntas indiscretas con esa ironía elegante y perspicaz tan suya».

 Protagonista y antagonista viven una amalgama de sentimientos encontrados. A pesar de la diferencia de criterios y lo difícil del carácter de Emerence, después de discusiones muy acaloradas, en las que ella siempre tenía la última palabra, se fraguó un fuerte vínculo afectivo entre Emerence y la escritora.

 «Emerence mantenía una actitud hostil hacia todo lo intelectual y consideraba que quienes se dedicaban a ello eran holgazanes. Cuando la base de mi vida eran los libros, y mi unidad de medida, las palabras».

«Según la visión política de mi asistenta, el mundo estaba dividido en dos clases de personas: los que barren y los que no».

Su lectura es ágil y no faltan elementos que nos atrapan en cada capítulo con la calidad creativa de la autora. Su brillantez nos demuestra que, en una historia con tintes domésticos aunque nada comunes, se pueden abrir infinitas posibilidades con las vidas de sus singulares personajes y una excelente narrativa. El libro comienza y termina con la pesadilla de una puerta y la sensación de una culpa.

 


Solo después de traspasar el umbral de La Puerta hasta llegar a su última página, somos conscientes de que hemos abierto, de la mano de sus palabras, muchas otras puertas simbólicas sobre la psicología humana.

Es la historia de un cariño convertido en amor materno filial, administrado a cuentagotas. Con muchas concesiones por ambas partes y una tolerancia puesta a prueba diariamente a través de los años.

 Quizá no todos los compañeros estarán de acuerdo, pero en mi opinión es de esos libros que supera, sin pretenderlo, el listón literario de los grandes, los que dejan huella en la memoria.