lunes, 6 de febrero de 2017

PATRIA, de Fernando Aramburu

                            Por Mariano Calderón Domínguez
   
     Escribo estas líneas porque no puedo dejar de recomendar, para mí,  esta extraordinaria novela, la mejor que he leído en mucho tiempo. La consideraría una obra maestra. 
     Sencilla, fácil de leer, que muestra de manera magistral por un lado lo que es la Patria en el País Vasco, sus costumbres, sobretodo su gente, cómo ha sido intoxicada, envenenada y atemorizada hasta perder la dignidad. No hay justificaciones, ni acusaciones, ni comprensiones, si hay un culpable con nombre y señalado; tan culpable como el pistolero, el párroco.
     La grandeza de la novela está en las victimas, su valor, valentía y coraje. Con su sola presencia exigen justicia y respeto, ser capaz de enfrentarse al vacío y al odio, y hacer que los cobardes y solidarios  de los asesinos se sientan incómodos.
Están los asesinos, sus búsqueda de justificaciones, su comportamiento y lo que implica para su familia, cómo derivan a ese mundo y al fracaso.
     La novela es completa, muestra al detalle  la vida de las familias, cómo eran antes y después del acoso y asesinato,  y antes y después de acosar, la ruptura de las familias y los amigos.
     Todo ello, y aquí radica su grandeza, sin dar lecciones, sentar cátedra, formular teorías, ... sólo  mostrando la vida sencilla de estas personas, cómo el asesinato trastorna  a todos, cómo reacciona cada uno ante la tragedia.
     El peso de la narración lo llevan las dos matronas, fuertes, vascas típicas con su tozudez  y sequedad defendiendo cada una sus razones. Los demás personajes son secundarios, pero cada uno con su personalidad.
No es una apología ni a favor ni en contra, pero sí se toma partido por las victimas, dejando patente donde está la justicia, y dejando en evidencia la sinrazón del odio y violencia. 
Con todo, la veo esperanzadora en su final, cuando se impone la verdad y la libertad, por encima de lo que aún hoy día quieren ser equidistancias  y borrar lo pasado cómo si nunca hubiera existido.
Por eso esta novela es un referente y creo que quedará como tal cuando superemos esta etapa, pero sin olvidar a los que sufrieron sin motivo por algo falso e injustificable.
Quizás. yo haya sido, en mi afán por recomendar la novela, más tendencioso que el autor, pero no me arrepiento. La novela merece  su lectura. ANIMO.

                   Mariano , 6-2-2017

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