Mostrando entradas con la etiqueta ANTONIO TABUCCHI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANTONIO TABUCCHI. Mostrar todas las entradas
lunes, 20 de mayo de 2013
LA CABEZA PERDIDA DE DAMASCENO MONTEIRO.
Cuando un autor muy reconocido, como es el caso de Antonio Tabucchi, aborda el género policiaco (o "criminal") siempre se arriesga a recibir críticas tanto de sus seguidores de siempre, un tanto desorientados, como de los amantes del género, muy exigentes en cuanto a las características propias del género.
Eso ha sucedido un poco durante nuestro encuentro con esta novela, que nadie ha calificado de mala ni aburrida, pero que hemos preferido discutir a partir del tema central del argumento: cómo la sociedad civil se enfrenta al abuso de poder de las autoridades, en este caso, una trama de corrupción policial. Tabucchi introduce un personaje que lleva adelante la mayor parte de la tarea “filosófica” con sus disertaciones a la vez rupturistas y escépticas.
A fin de ilustrarnos un poco, el debate abordó el tema, presentado por el personaje “filosófico” de la novela, de la “Grundnorm”, un concepto de teoría jurídica inventado por el sabio Hans Kelsen, que en el argumento de la novela, y referido al crimen cometido contra un pobre inocente por unos policías corruptos pertenecientes a la poderosa Guardia Nacional portuguesa (equivalente, más o menos, a la Guardia Civil española o a la Gendarmería francesa), vendría a ser algo “auténticamente kafkiano, es la Norma que nos enreda a todos y de la cual, aunque le pueda parecer incongruente, se deriva la prepotencia de un señorito que se cree con derecho a azotar a una puta. Las vías de la Grundnorm son infinitas (…) la Guardia Nacional es una institución militar, se trata precisamente de una perfecta encarnación de la Grundnorm”. Lo que nos lleva a comprender que estamos hablando de algo parecido a la “Razón de Estado” y lo que supondría el necesario abuso de ciertos estamentos de poder a fin de que se mantenga la solidez del sistema legal.
Y como nosotros no somos ni teóricos juristas, ni ciudadanos portugueses, pero sí españoles, el asunto nos dio para un intenso debate y las correspondientes escépticas conclusiones.
Francisco Martín.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
