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lunes, 17 de octubre de 2022

             


       

Por Francisco Torres Domínguez

La novela es de una gran complejidad en cuanto profusión de personajes, los principales son oscura e intelectualmente malvados. Aunque el lector, si está un poquito atento, puede seguir muy bien el avance de la trama que, como buena novela de suspense, siempre va hacia delante y no da respiro.

Me ha sorprendido la gran habilidad del autor para hacer avanzar al unísono una obra de personajes y situaciones tan dispares e ir haciendo que todo encaje.

También me parece digno de comentario aparte, lo bien que el escritor se ha documentado, cosa que en una novela de este tipo me parece fundamental. Aunque algunos hechos de la narración parezcan inverosímiles, cuando el lector curioso busque información sobre ellos vera que son perfectamente plausibles.

Se ve que el narrador posee una gran cultura, que despliega en las páginas de la obra: música clásica, arte, literatura y otros saberes varios que usa, como en el propio título de la novela, cuando la lean sabrán por qué.

La acción se desarrolla principalmente en la ciudad de Venecia, por la cual uno de los protagonistas principales, Rafael, tiene devoción. A través de él leemos descripciones maravillosas de la ciudad; y asistimos, descritos por el resentimiento del personaje, a la degradación y el solivianto que el turismo de masas trae en ocasiones a los grandes centros históricos y a sus habitantes.

Por cierto que, como ningún personaje se construye sin tener familia de ficción, en los comienzos mismos de la lectura   me vino a la mente cierto “Aníbal Lecter”.

En definitiva, para este lector, una buena novela de suspense, con sólidos y cuidados apoyos descriptivos y sociales que merecería estar publicada y respaldada por una buena editorial.

 En cuanto al autor es un misterio más, pues hasta su seudónimo parece haber sido compuesto para esta obra: Virgilius Hell. Que vendría a ser algo así como “Virgilio en el infierno”. Porque eso es la trama, un infierno. Aunque suceda en un infierno  tan bello como Venecia.                                       


                                   Por Pepe de la Torre

¿Quién es Virgilius Hell? El autor, imbuido en el espíritu veneciano, al que parece tener devoción, se enmascara bajo un seudónimo intrigante. No cabe duda de que es un buen narrador al que hay que terminar desenmascarando.

Toma como protagonista principal a un descendiente de una de las familias más poderosas de la ciudad, cultivado en las artes más nobles, y experto a la vez en las más perversas. Rafael Venier vive en su palacete. Es músico, pintor, restaurador arquitectónico, bibliófilo, encuadernador… . Incluso aficionado al aikido. La descripción de cómo practica cada una de sus habilidades nos despierta el interés por aprender más de cada una de sus aficiones. Aparte de eso es conocedor de otras “artes” menos sublimes: farmacología y narcóticos, anatomía y evisceración, …Pero sobretodo Rafael es un apasionado defensor de su ciudad. 

Casi todas las referencias culturales que aparecen en la narración, que son innumerables, son sobre artistas o tendencias vinculadas a ella; y el personaje demuestra hacer barbaridades a quienes considera que la agreden o la desprestigian. En este empeño se centra el relato y nos sorprenderá la violencia que puede desencadenar para llevarlo a cabo.

El escenario de la novela es por tanto la eterna, la singular y eternamente moribunda Venecia, sus tesoros culturales y su tradiciones… y sus terribles amenazas de defunción progresiva. Como dice Mario Colleoni, Venecia fue asesinada por la espalda https://www.jotdown.es/.../venecia-fue-asesinada-por-la.../

A Rafael Vernier le acompañan otros personajes, quizás en número excesivo, casi todos con características singulares y muy bien definidas, varios de ellos con un perfil perverso. Destacan sus dos únicos amigos. El inspector Ballarín y el Padre Pietro. La característica común de ambos es que no son fieles a su oficio, y que utilizan su posición privilegiada para desarrollar sus respectivas vocaciones, muy contrarias por cierto a lo que representan.

El relato provoca buenas expectativas al comienzo, con una escena propia del realismo italiano, mientras que, sin solución de continuidad se suceden un par de escenas sangrientas, que volveremos a encontrar intermitente a lo largo de la novela, y que algún tipo de lectores puede rechazar.

Lo que hay que destacar es que la narración, los escenarios, el vocabulario, la trama, los personajes… todos los elementos están bien cuidados y desarrollados, con gran complejidad, con un trabajo de documentación muy importante que aderezan la historia con innumerables condimentos que disfruta el lector que sea curioso.También están muy acertadas las escenas cruciales: el acoso a las víctimas, los ardides para eludir las sospechas de la policía… y, por ejemplo, aquel momento que pronostica el desenlace, como es el encuentro entre dos viejos amigos que han compartido desde su juventud un juego sangriento (pag 450). En general están descritas con la maestría del buen género negro

jueves, 26 de septiembre de 2019

BAJAD LA VOZ, de Asunción Cabello




El viernes 20 de septiembre hemos tenido la” rentrée”, después del parón de agosto, del Club de lectura. Lo hemos hecho con un encuentro con autor. Hemos vuelto, utilizando un lenguaje de cine, “con uno de los nuestros”. Aunque en nuestro caso sea una: Asunción Cabello, compañera de lecturas y comentarios en el ámbito de club de lectura y escritora en todos los ámbitos. Comentamos, mejor dicho, preguntamos y ella comentó, su libro de relatos Bajad la voz.
Fue una sesión totalmente abierta, como corresponde a aquellas sesiones en las que está el autor o autora. Pasamos un rato muy agradable y, al menos para mí, instructivo. Asunción habló en profundidad, y con la pasión que la caracteriza, sobre el proceso creativo de sus textos. Y se detuvo especialmente en el detalle y desarrollo de aquellos relatos concretos por los que fue preguntada, que lógicamente no pudieron ser todos. Estamos ante cuarenta y una criaturas literarias, cada una con vida propia. Aquí voy a hacer una pequeña digresión defensiva sobre los relatos en la literatura actual.
En nuestros lares el relato, como se llama ahora a todo lo que no es novela, está bastante desprestigiado. Esto creo que se debe a que se ha convertido en un cajón de sastre literario donde parece caber todo.
Respeto profundamente la iniciación en la senda creativa de cualquier persona, y está bien que se aliente la vena artística del personal. Lo que digo es que con tanto libro de relatos cuesta mucho distinguir el grano de la paja. A quienes hemos disfrutado, y seguimos haciéndolo, con un buen Cortazar, A. Bierce, O. Henry, Chejov, Quiroga, Moratín, Merino, etcétera, etcétera y etcétera, no nos gusta mucho que tengamos quebraderos de cabeza para buscar, entre lo que se publica actualmente,  una buena obra literaria con  textos de poca extensión.
Esta perorata, si se quiere, en defensa del relato  viene a cuento, nunca mejor traído, porque en el caso de la obra que nos ocupa, Bajad la voz, sí estamos ante una buena obra literaria que, con tanta paja como hay en el horizonte lector, puede pasar desapercibida. Os la detallo un poco.

La obra:
En cuanto al contenido, son cuarenta y un relatos, sin ningún tipo de conexión entre ellos; salvo el nombre de Raquel, alter ego infantil de la autora, en los textos que este personaje protagoniza. La extensión va desde una página, a otros que son casi una novela corta. El tiempo y el espacio narrativo transcurren desde la postguerra, en la que está ambientado alguno, hasta nuestra digital actualidad. Del argumento, os hablaré un poco en general, pero de ninguno en particular. No hay nada que se destripe antes que una historia corta, especialmente las que se centran en un solo hecho.
Lo que sí puedo decir, a futuros posibles lectores, es que  no hay relato sin contenido; recordad, son cuarenta y uno. Respecto a los asuntos tratados, todos transcurren en la cotidianidad. Aunque no es el hecho cotidiano normalito lo que se nos cuenta; supongo que eso no merecería ni ser narrado ni leído. La autora ha optado, sin amedrentarse ante ningún tema, por mostrarnos, en la mayoría de sus narraciones, el otro lado. En algunos casos, simplemente lo opuesto al tópico; en otros,  lo más sórdido escondido en la “normalidad” y, por último,  lo más oscuro al fondo, muy al fondo, del otro lado de lo normal; allí donde no debería estar nunca ninguna persona.  No hay límites: la maternidad como agobio, el amor como equívoco y como desgracia, el estupor y el asco infantil ante sordideces de los adultos; la familia, ah, la familia, como cárcel de competencias, obligaciones angustiosas, vejaciones, abusos, ausencia del cariño que no llega. La familia, lo mejor, pero también, para algunos, como nos muestra con dureza y valentía Asunción, lo peor. No quiero terminar la reseña sin decir que desde ese otro lado también se nos cuentan sorpresas positivas, por ejemplo la paternidad como sentimiento total.  Hecho, normalmente, no atribuido al hombre.
Por todo eso, y más, pasen y lean, Bajad la voz, les puede zarandear un poco, pero no muerde. Gracias Asunción.

sábado, 1 de diciembre de 2018

UNA CASA EN BLETURGE


Encuentro con la escritora Isabel Bono; como motivo principal, comentar su novela Una casa en Bleturge.  
Por Francisco Torres Domínguez

ISABEL y su admirado SAMUEL

     Aunque con un torbellino como Isabel hablar de un solo tema es, afortunadamente, casi imposible. Hablamos, como no, de su novela pero también de arte y artistas, de poesía, de música, de escritura de todo, en fin, lo que a ella y a nosotros se nos ocurrió y lo pasamos como niños pequeños mostrando sus juguetes preferidos.  
    No me extenderé hablando sobre Isabel, ya lo ha hecho, y muy bien, Asunción en su reseña. Lo que sí diré es  que es una persona de lo más cercana y de una jovialidad y humor sorprendentes.

Su novela, en la visión de este lector:
Lo personajes de Una casa en Bleturge, padre madre e hija, han perdido la capacidad de amar. Esta pérdida la ha provocado un hecho tan luctuoso como es la pérdida de un hijo, en el caso de los padres, y un hermano pequeño, en el caso de la hija.
La autora instala a sus personajes en el dolor y no los mueve de ahí. Pero el dolor, como todo, evoluciona y con el paso de los años se convierte más en un reproche a la vida misma y, por ende, a quien se tiene más  cerca.
Los tres viven en el dolor, o en lo que ha quedado de él, vale; pero nadie puede tener todo el tiempo en su cabeza una sola emoción, por fuerte que sea ésta.
El detalle significativo, ver dónde otros no ven o escuchan nada, o ven solo lo evidente, es lo que da valor y emoción al día a día, como si de un buen texto se tratase.
Ella, la madre, no puede, aunque quiera, negar esa capacidad de ver de oír de sentir: la vida es lo que pasa fuera de nosotros. (Aunque cada vez haya menos personas que sepan mirar algo que no sea una pantallita, pero esa es otra historia). Como nos afecta este paso, es lo que tenemos en la cabeza.
La narración nos muestra que el personaje principal no puede dejarse ir, como hacen los otros dos personajes, en modo automático o, por el contrario, solo centrados en sí mismos.
La autora nos va contando -más bien mostrando, cómo hacen los buenos narradores- cómo ha evolucionado la forma de ver la vida de su personaje, condicionada por algo tan insuperable como es la pérdida de un hijo.
Pero esta mujer, esta madre, también nos dice que sigue viva y despierta, y nos va contando, como hacen todas las personas que saben mirar y escuchar (no son tantas, no crean), la vida que pasa junto a ella: la anécdota, el  detalle, las conversaciones ajenas; todo, esas cosas a las que no puede, ni quiere, negar sus sentidos y entendimiento y que la siguen, también y aunque sea a su pesar, conformando como persona. 
Esta mujer, que no puede dejar pasar la vida sin implicarse, tiene sueños, como todos. Aunque en su caso sea solo uno: romper con todo, marcharse, tener una casa en Bleturge, allí donde todo sera mirado como nuevo; donde nada ni nadie le recuerden su vida pasada, su dolor.
Así he visto yo esta novela, centrándome, en esta reseña, en su personaje principal, la madre, en su dolor por la pérdida del hijo y en sus vivencias que a pesar de todo las sigue teniendo.
Si quieren saber cómo la ven ustedes, léanla. Merece el esfuerzo.


domingo, 20 de mayo de 2018

SINTECHO, DE MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE


Por Francisco Torres Domínguez
Para conversar sobre  esta novela hemos tenido la suerte de contar, por segunda ocasión en el club de lectura, con  la presencia del autor, Miguel Torres. Le hicimos cuantas preguntas se nos ocurrió sobre su novela y sobre su mundo creativo en general. Preguntas a las que Miguel respondió de forma sencilla y esclarecedora. Pasamos un rato muy agradable.
La novela:
Es una obra que prácticamente gustó a todos los presentes. No hubo que hacer ningún esfuerzo de cortesía por la presencia del autor.
Sintecho está narrada en dos planos narrativos independientes, ambos en primera persona.
Primer narrador, un indigente que “vive” en un coche abandonado en la calle, aunque más que abandonado habría que decir estacionado de forma permanente. Coche, un opel meriva, que también tiene gran protagonismo en la historia.
Segundo narrador, un joven que, a comienzos de la obra, rompe con su prometida, con la que está a punto de casarse, aduciendo que quiere dedicarse a escribir una novela. Esta decisión supone dejar totalmente  su vida actual, él trabaja en la pequeña editorial de su futuro suegro. Termina viviendo en un piso vacío, el suyo, que es todo lo que le ha quedado tras llevarse su novia todos los muebles, menos los de la cocina, que ella había comprado.
El tiempo va pasando y no comienza a escribir la novela soñada, pero sí empiezan a surgir los estragos de vivir en el abandono físico y mental.
A partir de este planteamiento inicial, la novela adopta un modo narrativo propio de las novelas policiales, aunque no lo sea.
Un día se fija en el coche abandonado frente a donde él vive, el opel tiene todos los cristales tapados con periódicos desde el interior.
 En una primera “inspección” al coche descubre, casi accidentalmente, que hay una persona viviendo en él. Tal vez por la similitud con su forma de vida, o porque no tiene otra cosa que hacer, comienza a interesarse por el  autoinmóvil y su habitante.
Tras varias visitas inspeccionadoras  al opel, cuando el indigente no está, se hace con un dossier de recortes de periódicos que puede relacionar, así lo cree él, al morador del coche con la desaparición de una niña, hija de unos turistas alemanes, en una playa de Nerja.
Movido por sus sospechas comienza una “investigación”  que lo lleva a encontrarse, ayudado por otras pruebas que reúne por el camino, con la mujer del indigente. Esta lo utiliza para sus propósitos, como aquellas femme fatale de las antiguas novelas negras que usaban a los detectives.
En el otro plano narrativo Julio, el indigente, va contestando (eso creemos los lectores) en sus deliberaciones a las preguntas que se hace  el segundo narrador, el aspirante a escritor metido a detective.

Todo conduce hacia un magnifico final abierto- entre comillas-; cosa, lo de un buen final, que pocas novelas consiguen.
Al final, el escritor en ciernes, termina escribiendo su novela, pero de forma muy distinta, seguramente, a lo que el imaginaba sería escribir una novela. (Pero esto ya son conjeturas de lector).
Novela muy recomendable (a mi parecer) así como el autor.  Personalmente es la cuarta obra que leo de Miguel y ninguna me ha decepcionado.

martes, 3 de octubre de 2017

Grietas, de Santi Fernández Patón

                      Por Francisco Torres Domínguez

En la primera reunión tras el parón del verano, hemos tenido la suerte de que nos acompañara el  autor, Santi Fernández, de la novela: Grietas.
Santi contestó amablemente al aluvión de preguntas que le hicimos sobre su obra y las circunstancias de sus personajes. Aunque, eso sí, en ningún momento adoptó pose de creador para pontificar sobre los personajes y sus “particularidades”.  Explicó con detalles cómo le había surgido la idea de la novela y cómo había creado sus partes, la interpretación la dejó a los lectores.
La novela:
La obra nos pone desde las primeras páginas ante un triángulo amoroso: el narrador, en primera persona, la chica que se relaciona con él, Lucía y la pareja de ésta, Toni.
Toni, aunque siempre está presente en la novela, es el otro para el narrador, es un personaje prácticamente sin voz. Así que la relación narrativa se centra en los diálogos entre narrador - chica y, sobre todo, en lo que piensa él de ella y sobre el padecimiento que la atenaza: Lucía es anoréxica.
Por otra parte, el narrador  es abordado en su domicilio por su antigua pareja que, sin avisarle siquiera, le deja a la niña, bebe´, nacida de su relación. Y lo hace con un incontestable: es  tu hija, yo ya no quiero saber nada más de ella. Él,  que podría haber dejado a la niña con sus abuelos maternos, da un paso adelante y decide hacerse cargo  de su hija, una decisión valiente y comprometida, teniendo en cuenta, además, que vive solo.
En cambio este poder de decisión no funciona en el caso de su relación con Lucía, ¿o en el fondo él no quiere que funcione? Mantiene con ella una relación más adictiva que otra cosa. El sexo con Lucía es más o menos “furioso”- satisfactorio, y, lo más importante,  compartir con ella, sin necesidad de comentarlo, una intimidad, no compartida con nadie, respecto a su anorexia, es un vínculo único para el narrador. Por lo menos es lo que él cree, y nosotros leemos la novela a través de sus reflexiones. ¿Qué pensará ella?
Esto en cuanto a los personajes principales, también hay otros secundarios que, como comprobará quien se ponga a la lectura de la novela, ayudan muy bien al andamiaje  que nos presenta el autor.
Los temas de la obra, son, entre otros, el político: el movimiento denominado 15M, que surgió en 2011 y que el autor vivió desde dentro. Las causas del descontento social: penuria laboral y pirateo empresarial y el abuso de los poderes fácticos con la pasividad, cuando no connivencia, de los políticos dirigentes.
El tema psicológico social: las grietas que corroen la vida de muchas personas, como Lucia, están planteadas en la novela como posible consecuencia de estas sociedades industriales de lentejas en la mesa pero relaciones humanas fallidas. Aquí la novela es muy freudiana.

En definitiva una novela  sobre nuestros tiempos y sus lacras que de lo social van, como no, a lo personal.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LAS UVAS DE LA IRA DE JOHN STEINBECK

Estamos ante un clásico del siglo xx. Y como de cualquier clásico se ha dicho casi todo de esta novela. Pero también, como ocurre con las obras que perduran, una obra que puede ser releída con total actualidad; comparando, por desgracia, los hechos actuales con los descritos en la novela, ocurridos en 1930.

Los hechos:



La novela sitúa en el año 1930, medio oeste, Estados Unidos.
La gran depresión del 29 (el crack del 29), la sequía más terrible que padeció el medio oeste norteamericano, duró años, y una mala gestión del terreno, agotado por monocultivos, propiciaron los acontecimientos.
Las granjas y sus pequeñas parcelas ya no eran de  las familias que las habían fundado. Estos pequeños agricultores y granjeros mediante préstamos y contrapréstamos  habían perdido sus propiedades  en favor de los terratenientes. Ahora eran meros aparceros en las que un día fueron sus tierras.

La situación se precipitó: los terratenientes, que no recibían beneficios, las familias arrendatarias no sacaban ni para ellas mismas, eran a su vez presionados por los bancos; que eran quienes de verdad lo controlaban todo.
Había que obtener beneficios fuese al coste que fuese. Aquí irrumpe la modernización del sistema, que es de verdad quien lo precipita todo: la maquinaria, el tractor, hace más trabajo que el hombre y es mucho más rentable.
Las consecuencias:
Tres millones de personas tuvieron que abandonar, fueron expulsados, de las que un día fueron sus casas y sus tierras. Más de medio millón de estas personas se encaminaron hacia otros estados, especialmente hacia los estados del oeste, en busca de trabajo.
Steinbeck cuenta estos hechos y este éxodo a través de la familia  Joad de Oklahoma que se pone en marcha hacia California. EL viaje:
Es imposible resumir el dolor y el sufrimiento que padecen. También los abusos, allá donde hay oportunidad de sacar beneficio, aunque sea de la miseria ajena, surge quien está dispuesto a sacarlo. Les venden cacharros que están más para el desguace que para una larga travesía. La “mafias de vendedores”, que proliferan a expensas de los no tienen otra opción que trasladarse, saben que aquellos pobres desgraciados, muchos de los cuales no han subido a un automóvil en su vida, darán todo lo que tienen de valor por un medio de transporte. Bastantes de estas "maquinuchas" rodantes, cual modernas pateras, no llegarán a su destino.
El destino:   
California, no es la tierra de promisión que ellos habían soñado. Los grandes propietarios quieren mano de obra recolectora para sus cosechas, sí; pero lo más barata que puedan conseguir. Por eso reclaman miles de obreros: a más gente para trabajar, menores sueldos a pagar. Y, además, hay algo que no están dispuestos a permitir: que esta mano de obra temporal se quede definitivamente a vivir con ellos.
Las consecuencias:
La miseria, el hambre y la desesperanza para miles de personas.
Los personajes:
Steinbeck creo personajes sólidos y simbólicos, que no estereotipados. Solo nombraré, para no extenderme, a tres:
El hijo mayor de los Joad, Tom Joad, representa la valentía y la rebeldía individual. Pero, como una tortuga que siempre camina solitaria, aunque no sepa adonde, uno solo no hace camino, ni puede remover barreras.  
El predicador, amigo de la familia Joad, que ve cómo su magisterio de fe no ha ayudado a sus vecinos. Aunque desencantado, no puede renunciar a luchar por ellos, sobre todo cuando descubre que en la unión está la fuerza.
 La madre, la gran base. Ella se sabe el cimiento sobre el que se levanta y cohesiona la familia. Busca fuerzas en lo más profundo de su interior para aguantar. Mientras ella aguante habrá esperanzas para ellos.
 El autor pone la esperanza en que la solidaridad, que también la hay en la novela, y mucha, parte siempre de los que se unen en el dolor y, cómo no, éstos son siempre muchos más.
La comparación:
Como en la novela vivimos en una época aciaga: grandes migraciones, hambrunas, desempleo y precariedad laboral, recelo de los que están hacia los que llegan, trabajos cercanos a la semiesclavitud…

Sí. Las uvas de la ira, es una novela de candente actualidad.
Esperanza, confiemos en que alguno de nuestros hijos o nietos pueda escribir la novela de lo que pasó en aquellos años en los que nosotros vivimos.

                      Francisco Torres Domínguez

LA TERNURA DE LO LOBOS DE STEF PENNEY

Sé que es un poco atrasado, pero como no me gusta dejar sin comentario a ninguna de las obras leídas en el club –por lo menos aquellas que he moderado yo- cuelgo hoy el comentario a dos obras: las leídas y comentadas en marzo y abril respectivamente.

“Entretenida”. Ese fue el comentario de la mayoría de quienes asistieron a esta reunión.
En la primera parte de la novela, la mejor, la autora pone en marcha diferentes mecanismos de acción en torno a un crimen. La acción se sitúa en los grandes espacios naturales de Canadá, en el siglo XIX, cuando las grandes compañías peleteras financian la caza por las pieles sin ningún tipo de mesura y, además, son las encargadas de hacer cumplir la “ley”.
Uno de éstos cazadores es encontrado muerto en su cabaña. Al mismo tiempo desaparece un joven que lo visitaba con frecuencia.
Ante este hecho la novelista pone en marcha una serie de personajes: gente de la compañía peletera, la madre del muchacho desaparecido, y otros; evidentemente, como se demuestra después, demasiados personajes.
En la primera parte la autora aprovecha muchos de los mitos clásicos de la literatura: El bosque como lugar siniestro y peligroso y por eso, tal vez, atrayente.
El lobo, animal de fábula presentado siempre como uno de los grandes peligros que asechan en el bosque, redimido, aquí, más tarde.
La novelista se inclina por el lado de inquietar al lector reutilizando los viejos mitos de la literatura universal más o menos actualizados – recuérdese que aunque ambientada en torno a 1860 está escrita en nuestros días -en vez de contemplar  a sus personajes como seres más o menos desvalidos ante tanto poder; personas que, como reprodujo el grande de aquella época, Jack London, sacan fuerzas de flaqueza para enfrentarse a la naturaleza  y, dentro de esta adversidad natural, afrontarse a sí mismos y a los demás. 
Hay que reconocerle a la autora que, aunque no adopta por este punto de vista narrativo, si logra transmitir las sensaciones humanas frente al poderío de la naturaleza (quizás, a mi juicio, lo mejor de la novela).
En la segunda parte de la obra todo se precipita. La narradora tiene puestos en marcha demasiados personajes. La acción ya ronda el final y al lector todavía no se le ha aclarado qué pinta más de uno en la trama. A  algunos de estos personajes los conduce la narradora hacia una solución poco convincente; y a otros, simplemente los abandona. El personaje que, creo, aguanta mejor el tipo es el contable de la compañía.
Teniendo en cuenta que es una novela de acción –más o menos policial- y de personajes que interactúan –nada de novela coral- este trato, o falta de él, a los personajes no ha gustado a casi ninguno de los asistentes a la reunión.
Mención aparte merece el uso que la  autora hace  de los prejuicios que imperaban en la época, y que por desgracia no han desaparecido del todo en nuestros días: escándalo ante la homosexualidad; especialmente, como ocurre en la novela, cuando es entre un hombre maduro y un chico joven. También la enfermedad mental y su rechazo social, además del uso de la misma como arma para apartar de la sociedad a personas “inconvenientes” para gente poderosa.
La solución final, mucho más que de novela negra como se podría pensar cuando se comienza a leer, es de western, con personaje duro, solitario, irreductible y sentimental, en el fondo, incluido.


En definitiva un buen producto de entretenimiento si esa es la aspiración de quien lee.

                              Francisco Torres Domínguez

viernes, 3 de marzo de 2017

MEDIO SOL AMARILLO DE CHIMAMANDA NGZI ADICHE

MEDIO SOL AMARILLO DE CHIMAMANDA NGZI ADICHE
Esta obra no la hemos comentado en la tertulia como hacemos siempre. La tertulia estuvo ocupada por un representante político en Málaga de aquellas personas que siguen postulando a Biafra como un estado independiente.
Así que, respecto a la novela, solo anoto aquí mi impresión personal y no la impresión general de los lectores del club.
También comentare algo de lo que nos expuso nuestro invitado, Fidel.
LA NOVELA:
La autora hace un magnifico retrato de lo que fue Nigeria  desde la independencia de los británicos (1960) hasta los hechos que desencadenaron la guerra civil (1967). Esta magnífica puesta en escena de lo que era el país previo al conflicto es muy importante. Lo es sobre todo para los lectores comunes occidentales que desconocíamos casi todo del país y las circunstancias que lo llevaron a la guerra. La autora nos cuenta todo esto como, a juicio de este lector, hay que hacerlo en una novela: nos muestra la vida del país a través de la actuación, las contradicciones y los sentimientos, muy bien expuestos, de un grupo de personajes lo suficientemente heterogéneo como para que el lector saque sus propias conclusiones.
A través de estos personajes la autora también nos relata la que fue una de las guerras más cruentas contra la población civil en el continente africano; sobre todo la gran hambruna que, debido a la guerra y al bloqueo económico,  padeció la zona que se  había proclamado como país independiente, Biafra.
 En esta parte los personajes  adquieren un relieve propio mucho más fuerte que en la primera, donde  se hacía necesario que estuvieran  más cercanos al estereotipo.

Durante la guerra es cuando los personajes adquieren su propia dimensión; nadie vive una situación tan extrema sin empantanarse en ella. La autora aprovecha muy bien este hecho para dotar a sus criaturas del empaque y fondo necesarios a todo buen personaje. Hay dos personajes que, por su fuerza, me parecen especiales: Olanna, que desarrolla toda la creatividad que tiene, y tiene mucha, para sobrevivir, sin perder la dignidad, en medio de la ignominia y Ugwu, que aprende lo que conlleva la consciencia de moralidad y el ladrillo mental de la culpa cuando se comete un acto grave de indignidad teniendo dicha consciencia.

LA TERTULIA

LA TERTULIA:
Nuestro invitado a la tertulia, Fidel, que se presenta a sí mismo como representante de Biafra en el exilio, nos expuso la realidad histórica que también cuenta Chimamanda en la novela:
Nigeria es la fusión de tres grandes territorios llevada a cabo por el colonialismo británico. Estos territorios, de poblaciones étnicas e históricas totalmente diferentes, obtuvieron la independencia como un único país, Nigeria, en 1960. Aunque se constituyó como un estado federal, el norte de mayoría étnica hausa- fulani, detentaba el poder político; mientras que la etnia igbo, de mayoría en el sudeste del país, aunque también muy introducida en el norte, ocupaba importantes áreas de la economía. Las rivalidades, el frágil equilibrio político, con mucha corrupción en todos los ámbitos,  y las diferencias religiosas (el norte de mayoría musulmana, el sudoeste de mayoría en creencias tradicionales y el sudeste de mayoría cristiana) condujeron a varios golpes de estado. Tras el triunfo del golpe militar definitivo del norte, lo igbos sufrieron persecución, se produjo una gran matanza. Los que pudieron escapar se refugiaron en el sudeste que se había independizado como país con el nombre de Biafra (1967). Tras la independencia, el nuevo país sufrió un fuerte bloqueo económico, llevado a cabo por el estado “federal” para obligarlo a retractarse, pero como Biafra no cedió se declaró la guerra. Esta  contienda fue apoyada por países occidentales que ambicionaban el petróleo descubierto en Biafra. Esto hizo que la guerra se prolongara durante tres años convirtiéndose en una de las mayores masacres de civiles en África. Esta masacre se cebó especialmente con los niños que perecieron a miles por el hambre. Los líderes de los bandos enfrentados no fueron, ni siquiera, capaces de ponerse de acuerdo para crear un corredor humanitario seguro por donde hacer llegar alimentos a la población sitiada. Biafra se rindió en enero de 1970, su territorio volvió a formar una región de Nigeria.

En la actualidad, según  nos lo cuenta Fidel, la comunidad igbo es relegada de cualquier toma de decisión sobre su territorio, y sus ansias  de libertades democráticas ferozmente reprimidas por el norte, que es quien controla el país como un estado islámico (siempre según lo que nos dice Fidel y los demás compañeros que asistieron a la tertulia). Ante esta situación y la imposibilidad de dialogo y de convivencia de dos formas de concebir la vida totalmente diferente, ellos, los igbos en el exilio obligatorio, vuelven a postular un estado independiente, Biafra.  

martes, 17 de mayo de 2016

Selección de libros para el Club de Lectura

Hola a todos:
Como habíamos acordado, durante esta semana procedemos a la selección de libros para la próxima temporada del Club de Lectura. 
Yo, más que añadir más libros a las listas que tenemos, pediría  que se votaran entre los libros que componen las listas y seleccionar para compra segura el que obtenga más votos. Respecto al resto de libros votados se intentará conseguirlos en lotes de instituciones o de las propias bibliotecas. 
Mis favoritos de la lista son: El abrecartas, de Molina Foix, y El hombre que amaba los perros, de Leonardo Padura.
También añadiría  El año de la liebre, de Arto Paasilinna (Finlandia). Este autor de gran éxito en su país esta considerado como el inventor del  humorismo- ecológico. 
También por si alguien quiere mirar la reseña en Internet y votar por el, uno, como me pidieron, sobre los estragos del capitalismo actual: La sombra del mundo, de Nir Baram ED.Alfaguara, 2015. Este escritor nació en Jerusalem en 1976 y es el autor revelación internacional actual. En esta, su segunda novela, el eje de la misma es como el capitalismo arruina a la mayoría para beneficio de unos cuantos. "Es muy simple y sutil: si no te plegas  al sistema estás fuera".
                    
                                                                                                      Abrazos, Paco Torres

Jose A. García: A tres y un destello cada veinte segundos 
Rafael Ballesteros: Los últimos días de Thomas de Quincey 
Miguel Torres Lopez de Uralde: Sintecho
Sara Mesa: Cicatriz
Eduardo Mendoza: ¿?
Siri Husval: Verano sin hombres (u otra)
Sophie Divry: Signatura 4000
Vicente Molina Foix: El abrecartas 
Arto Paasilinna: El año de la liebre
Ignacio Martinez de Pisón: Carreteras secundarias  
Javier Cercas: El impostor
Manuel Rivas: El último día de Terranova
Padura: El hombre que amaba a los perros
Muriel Barbery: La elegancia del erizo
Jaime Cabre: Las voces del Pamano
Gabriel Savit: Anna y el hombre golondrina
Saramago: La balsa de piedra
Ali Tariq: A la sombra del granado
Eslava Galán: Lujuria
Boris Vian: El otoño  en Pekín
Italo Calvino: El barón rampante
Italo Calvino: El viconde demiedado
Julio Llamazares: La lluvia amarilla 
Jonas Jonasson: El abuelo que saltó por la ventana
Philippe Claudel  La nieta del Señor Linh
Juan Marsé: Esa puta tan distinguida (También puede serRabos de lagartija y Ultimas tardes con Teresa)
John Steinbeck: La uvas de la ira 
Vladimir Nabokov: Lolita
Ernest Heminngway: El viejo y el mar  
Nir Baram: La sombra del mundo

(Las votaciones las podéis realizar por comentarios en el blog o a través del correo electrónico de la biblioteca)