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martes, 18 de septiembre de 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Lecturas que no dejan indiferente

A propósito del comentario de Orion a la entrada anterior, resulta, y seguramente no sea casual, que recientemente un lector en la biblioteca me recomendó la “Trilogía sucia de la Habana” de Pedro Juan Gutiérrez., un autor que hasta ahora me era desconocido.
La cita y el tema en cuestión, en torno al lenguaje políticamente incorrecto en la novela, me trae a la memoria la lectura de la obra del joven escritor Daniel Barredo, “Un viaje a Budapest”, Premio Andalucía Joven de Narrativa 2011, de cuya presentación en Málaga pude disfrutar el pasado mes de junio.
Es un libro a la vez rebelde y sentimental, según la dedicatoria que el propio autor me dejó manuscrita. Yo añadiría que es un viaje intrincado y tortuoso (no precisamente un circuito turístico) hacia los sueños incumplidos, por superar la siempre presente tentación de la desesperación, a la que el autor y su personaje se enfrentan con una narración llena de provocaciones a la mente biempensante del lector.
Además deja unas ganas tremendas de conocer Budapest. Y cuando lo haga sé que buscaré los rostros de Livia y de Daniel, en torno a los contenedores o sentados al sol en la Isla Margarita ocupados en sus trabajos artesanales.
Un saludo, Orion, y nos seguimos viendo. Pepe de la Torre
jueves, 30 de agosto de 2012
Por qué leer a Émile Zola
Fue en los años 80 cuando recurrí por primera vez a este autor. Buscaba inspirarme en sus argumentos de “J´accusse” para elaborar un artículo periodístico, en un momento en que varios de mis amigos que eran insumisos estaban o prisión o en vísperas de ser juzgados. Desde entonces no había tenido ocasión de volver a sus escritos.
Recientemente he cogido al azar de las estanterías de la biblioteca “El arte de morir”, producto de una cuidada edición en Narrativas del Olivo Azul, que recoge cuatro relatos de este autor naturalista. Me ha bastado leer el primero de ellos para ponerlo en la lista de los recomendables, siempre desde mi posición de mero diletante ocasional.
Para abrir boca (aunque algunos se puedan sentir espantados), voy a citar algunos de sus párrafos, por ejemplo al describir un frío ambiente hogareño como “alfombrillas raídas, tan desgastadas que tiritaban en medio de ese desierto barrido por todos los vientos, que se filtraba por las puertas y ventanas dislocadas”, o a una mujer objeto de deseo de uno de los protagonistas como “odre reventón de carne cuyos encantos desbordaban en rolliza grasa”; o por último cómo hace literatura intencionadamente descarnada, desvelando las consecuencias de los productos de la naturaleza humana: “deja morir de hambre a la vieja (la madre) y al mocoso (el hijo), pero respeta la caja y no metas en líos a tus amigos”.
He ojeado y hojeado el contenido del resto de los relatos, todos ellos con grandes dosis de tragedia, salpicados de ironía y en algún momento de comicidad, narrados con desgarro para describir una sociedad que presume de valores como el sentido del honor, el patriotismo y el sacrificio, por encima de la ternura en las relaciones sociales e incluso familiares. Y en este sustrato se percibe la ausencia del valor de la vida que conduce con facilidad al absurdo de la muerte.
También he leído este verano a Dickens (Tiempos Difíciles), otro del XIX, el siglo de los grandes novelistas. A esta nómina podría muy bien pertenecer otro autor que ha ocupado mi descanso estival, Maurice Druon (“Las grandes familias”), que en mi opinión se equivocó de siglo.
Pepe de la Torre
miércoles, 11 de julio de 2012
AFINIDAD, de Sarah Waters
-AFINIDAD: Sarath Waters
Lo primero que hay que decir sobre esta novela es que ha sido la primera vez- que yo recuerde-, desde que funcionamos como club de lectura, que una obra le ha gustado a todos, con más o menos intensidad. Este es un hecho nada desdeñable a favor de la novela, aunque en la reunión da menos juego para afrontar puntos de vista y conclusiones lectoras.
Cuando la novela se pone realmente en marcha, con el inicio de las visitas de la protagonista a la cárcel de mujeres, ya sabemos de ella:
-Ha perdido recientemente a su padre, académico al que ella ayudaba en sus estudios. Es esta figura, la del padre, la que es presentada en clave más simbólica y moderna en la novela. El padre era el gran compañero, compresivo y admirado. Con él pensaban hacer un viaje a Italia, Ella, Margaret la protagonista y su amiga (su primera relación amorosa) que también la acompañaba siempre cuando trabajaba con su padre.
-Esta ilusión de libertad se rompe cuando el padre fallece y la amiga-su amor- opta por volver al redil de lo licito, lo esperado y, por qué no decirlo, de lo seguro; eligiendo como marido al propio hermano de Margaret.
-Sin su amor y sin su padre, sus ventanas al mundo; la joven decide suicidarse antes que someterse a un destino abúlico y vacío.
Es este punto, importante para saber el desastroso estado físico y mental de Margaret, es donde se inician, por recomendación del director de la cárcel, amigo de su padre, sus visitas a la sección carcelaria de mujeres. Estas visitas las realizará como obra de caridad para servir, como señorita bien que es, de ejemplo y ayuda espiritual para seguir” el buen camino”a las que allí se encuentran.
Comienza el horror:
La protagonista queda impresionada, y el lector también, ante tanta podredumbre e infamia como hay en aquel centro de presas incomunicadas y aisladas. La descripción de la cárcel es magistral. Si bien, como son muchas las visitas, en algunos puntos puede resultar un tanto repetitiva. Aunque esto no entorpece para nada el ritmo de la novela.
Aquí en este submundo claustrofóbico y brutal, es donde entra en la trama Selina.
Presentada desde el primer momento de forma misteriosa; la autora no quiere que el lector tenga la oportunidad de ver en Selina un personaje normal. En su primera visita, Margaret observa, es decir, espía, a Selina y queda fascinada por aquella mujer que, en la incomunicación de su celda, acaricia una pequeña flor que tiene en su mano.
Visita tras visita la atracción, fascinación y admiración de la visitadora por la encarcelada va en aumento. Ve en la otra fuerza de carácter, que ella no tiene, una roca en medio de tanta opresión. Selina convence a Margaret de que su fuerza le viene de los espíritus, con los que ella, como espiritista que es, se comunica y a los que puede pedir cosas. En este trance la autora también sale airosa, pues no solo convence a la protagonista, sino incluso a la mayoría de lectores. Para validar esta verdad –la de los espíritus- varios objetos aparecen y desaparecen de forma “mágica” de casa de Margaret.
Cuando ya está casi todo dicho, y hechas las oportunas insinuaciones físicas, Selina da el paso definitivo: le confiesa su amor a Margaret; le asegura que son almas gemelas, y que la AFINIDAD que existe entre ellas, no hay fuerza ni muros que la contrarreste. A partir de aquí la novela da un acelerón. Se pone en marcha la solución final (la parte a la que se leven más las costuras, según la mayoría de los que la hemos leído y comentado).
Selina planea fugarse de la cárcel con ayuda de los espíritus. Queda en reunirse con Margaret, fuente de aporte económico, pasajes y documentos falsos, para huir juntas y vivir su amor en un paraíso soleado.
Destape de las incógnitas:
-La “magia” de Selina es su criada y amante, que previamente se ha introducido como sirvienta en casa de Margaret.
-El “espíritu” que la ayuda a fugarse de la cárcel es una celadora, a la que también ha embaucado con la promesa de que el espíritu de su hijo fallecido aparecerá ante ella.
Selina deja plantadas a ambas y se fuga con su criada, cómplice y amante. La protagonista queda peor que al principio de la novela: engañada y utilizada por quien ella había creído su espíritu afín; el amor de su vida.
Uno, lector, se queda preguntandose, ¿Cómo ha caído en tal engaño una mujer sensible, culta e inteligente? ¿Tan necios y crédulos nos hace el amor? No lo se. Pero mi conclusión como lector es que la DESAFINIDAD que hay entre ellas, y que Selina ve enseguida, es lo que hace posible el engaño. Son espíritus opuestos en si mismos:
-Selina es una superviviente nata, inteligente, y capaz de enfrentarse a las situaciones más extrañas o dolorosas como espiritista para sacarle los cuartos a quien se tercie. Puro cerebro enfrentado a la tarea de sobrevivir lo mejor posible.
-Margaret, por el contrario, esta criada en la más pura observación de las normas, sobreprotegida, y siempre bajo el cuidado solicito de la servidumbre. Sin más ocupación que atender a sus desazonadas sensibilidades; que eran bastantes y difíciles de llevar a cabo.
Y claro, cuando se enfrentan sensibilidad y supervivencia… ya se sabe quien acabara perdiendo.
Saludos.
sábado, 30 de junio de 2012
JUAN MARSÉ, ROSA MOTERO Y LA MENDA
Gracias al artículo de Rosa Montero “La libertad de ser uno
mismo” http://elpais.com/diario/2011/04/02/babelia/1301703165_850215.html , me picó el gusanillo por leer esta novela.
Estaba a su acecho, cuando vi “CALIGRAFÍA DE LOS SUEÑOS” en la lista de
novedades de la biblioteca. Ya solo era cuestión de tiempo poderla cazar.

Se
refiere Rosa Montero en su artículo, a la aparente falta de pretensiones de
Juan Marsé, tanto hacia el mercado literario como hacia
el “qué dirán” los entendidos. Comenta que el autor forma parte del tipo de
escritores ERIZO porque se “enroscan sobre sí mismos y siempre escriben la
misma historia”. La vida del protagonista Ringo, un chaval del barrio de
Gracia, en la Barcelona de los años 40, guarda mucho parecido con la propia
vida de su autor.
El hilo
conductor de la novela es la desventurada relación amorosa entre la voluptuosa
señora Mir y su amante, un exfutbolista
cojo. De hecho, la novela comienza con el aparente intento de suicidio de esta
vecina que “no ha sabido preservar su intimidad” y es carne de cotilleo en el
barrio.
Los ojos y los oídos de Ringo, un muchacho solitario, siempre con un
libro bajo el brazo o en el bolsillo, son
el radar para detectar las sutiles corrientes de vida dentro del ambiente enrarecido de la
postguerra. Las limitaciones políticas y económicas, que en cualquier otra
ciudad española serían un marco oscuro y
pesado, en la Barcelona de esta novela no es más que un manto casposo, “una
plaga de ratas azules” que la ciudad terminará sacudiéndose.
Después
de leerla no puedo dejar de agradecerle a Rosa Montero que sea la culpable de
mi primera lectura de Juan Marsé, a quien sin duda volveré.
Matilde Marín
lunes, 25 de junio de 2012
Taller de Literatura "DESTINOS LITERARIOS"
Hola amigos:
Me gustaría hacer algún comentario sobre el “Taller de animación a la lectura” que tuvimos en la biblioteca los días 5-7-l2-14-19 y 21 de este mes de junio. Lástima, como siempre que la gente se anota y luego no participa. Estuvo muy bien, por lo menos desde mi punto de vista. Las tres primeras sesiones nos la dio Dianely Rosales una mexicana muy linda y linda también fue su presentación.. Ella lo hizo muy ameno, con su vocabulario riquísimo, nos mostró los diez derechos del lector y luego nos adentró en la historia de un cigarrillo, lo interesante fue ver cómo cobra vida un cigarrillo, a través de un pequeño documental. Vimos y leímos algunos fragmentos de Pigmalion y Un cuento fantástico del autor Alfonso Reyes .
Luego nos visitó una francesita encantadora Fanny Ribon. Ella nos mostró también un documental que recibió el Oscar recientemente. Este se llamaba “El fantástico vuelo de los libros”.Luego leímos a cuatro voces unos cuentos de Quim Monzo un escritor catalán que nos dejo bastante asombrados, por los finales de estos cuentos, Nos resultó algo inquietantes, ya que entre todos llegamos a un acuerdo que los mismos podrían tener distintos finales, de acuerdo a la interpretación que uno le quiera dar. Digo que fue leído a cuatro voces porque estos fuimos los participantes en este taller. Fue muy intenso y gratificante.
Convinimos en que la hemos pasado muy bien. Esta es mi segunda vez en estos talleres.
Soy Cecilia Salomón, una de las participantes.
viernes, 22 de junio de 2012
EL HOMBRE ELEFANTE Y LA PUREZA INTERIOR.
Creo que esta es la película que opiniones más unánimes ha recogido de las que llevamos vistas en el cine-forum. A veces me pregunto que hubiera sido del cine de David Lynch si hubiera seguido por esta senda de cine clásico, insertando alguna que otra imagen onírica. Ya he visto esta película varias veces pero, como a la mayoría de la gente, me sigue conmoviendo profundamente.
Es la historia de un hombre puro, de un hombre bueno y noble atrapado en un cuerpo de pesadilla. El médico que intenta darle algo de luz a su vida (Anthony Hopkins) se horroriza cuando descubre que, contra todo pronóstico, Joseph Merrick es un ser humano inteligente y extramadamente sensible, que ha tenido una existencia horrible, despreciado por el resto de la humanidad por sus enormes taras físicas.
Joseph Merrick no es una invención, existió verdaderamente en la Inglaterra victoriana y gozó incluso de una fama efímera, porque su periodo de felicidad duró poco. Hasta los once años, Joseph había vivido protegido por su madre, que intentó ofrecerle una educación y una vida lo más normales posibles. Cuando ésta murió, su padre y su madrastra insistieron en que trabajara, a pesar de que sus deformaciones apenas le permitían caminar y padecía frecuentes dolores de cadera. Al final acabó escapando de casa y, tras una serie de periplos, exhibiéndose como atracción de feria, el único trabajo para el que creía servir.
En esta situación se produjo su encuentro con el doctor Frederick Treves, que consiguió acogerlo en el Royal London Hospital, donde por fin Merrick pudo tener algo parecido a un hogar. La fama del hombre elefante se acrecentó cuando la mismísima familia real se interesó por él. Comenzó a recibir visitas de gente distinguida. Todo el que trató con él destacó su amabilidad y sus exquisitas maneras. Además, era un gran aficionado a la novela romántica y a la escritura. Su sensibilidad y sus ganas de agradar se manifestaron aún con más intensidad cuando aprendió el oficio de cestero: solía regalar uno de sus trabajos a todo el que le trataba bien.
La película de David Lynch es un estimulante retrato de este ser humano excepcional. Sin transitar en ningún momento por el camino fácil de la sensiblería, la historia conmueve, porque el personaje de Merrick ofrece al espectador la mejor lección vital sin proponérselo: la auténtica felicidad consiste en ser apreciado por los demás.
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