lunes, 24 de junio de 2019

¡Literatura fantástica y mucho más!




Si te gusta la literatura fantástica, ¡este es tu sitio!

En la Biblioteca Cristóbal Cuevas podrás disfrutar de una amplia variedad de títulos como estos de abajo. Si te gusta alguno, aquí puedes encontrarlos. ¡Te esperamos!





miércoles, 5 de junio de 2019

X Aniversario Biblioteca Cristóbal Cuevas

Con el motivo del décimo aniversario de nuestra biblioteca nos gustaría rendir homenaje a todos nuestros colaboradores, muy especialmente a D. Mariano Calderón Domínguez, con este cuadernillo en el que hay una breve recopilación de sus aportaciones a este blog.


jueves, 9 de mayo de 2019

PROFESIÓN


UN HOMENAJE AL X ANIVERSARIO DE LA BIBLIOTECA CRISTÓBAL CUEVAS                 
                        Por Esperanza Liñán Gálvez  


          



      
A veces dudo de mi existencia, porque soy silenciosa y callada hasta la mudez. Me agazapo ensimismada en algún rincón cuando no es importante mi presencia. Me gusta respetar la elocuencia de los silencios. Esa soledad, lejos de ser tan triste como muchos creen, es el tiempo de vivir hacia dentro para que, tras la metamorfosis,                                           pueda surgir con aires renovados.

        
     Soy dual, lo reconozco, porque en otras ocasiones abuso de la incontinencia y puedo llegar a confundir realidades.


        
     
     Convivo feliz con una multitud o con un solo individuo. Como ciudadana del mundo viajo sin detenerme en fronteras. Me mimetizo en cada país y con distintos pueblos, renombrándome una y mil veces.
      

     Siento pasión por los enamorados, por sus promesas de amor acompañadas de besos y caricias. Soy cómplice de esos sentimientos en un tiempo leales, que se tornan en ausencias y lágrimas cuando los invade el desamor. Aun así, merece la pena formar parte de esos momentos.
       

    Apasionada o distante. Tímida o atrevida. Cobarde o valiente. Joven o adulta. Orgullosa o humilde. Me es indiferente cómo llegar a quienes me reclaman, solo pido estar viva.
         

     Escrita o hablada, soy afortunada por ejercer la profesión de ser palabra.



jueves, 2 de mayo de 2019

ENCUENTROS CON EL AUTOR. GRANDES EXITOS de Antonio Orejudo



Por Juan Tébar Valenciano


Argumento.
            El libro es un compendio de historias, algunas autobiográficas y otras relacionadas con su mundo, que van vistiendo la vida que el autor quiere mostrarnos sobre sí mismo o  sobre otras personas de su entorno, cuyas anécdotas se las auto-atribuye.
            Entre ellas destacaríamos las siguientes:
            La de un profesor de Física, que entabla relación con una profesora holandesa, y se siente atraído por ella, sin atreverse a dar el primer paso. Y cuando en la noche, pasea por el barrio rojo, ve a la joven en uno de sus habitáculos.
            Otra historia es la del muchacho que se prenda de una chica, le escribe el teléfono en un autobús, y ella no siente amor, sino miedo.
            Ya, refiriéndose a sí mismo, nos habla de que terminó yendo a trabajar a EEUU y también, de las dos novelas que marcaron su vida: El Quijote y El libro del Buen Amor. Nunca terminó de adaptarse a la sociedad americana. Tuvo problemas con una alumna de color, a la que suspendió y ésta le acusó de racista. Y lo sorprendente, es que los demás profesores la creyeron.
            Nos cuenta también, lo difícil que es conseguir premios literarios si no tienes padrinos, y así mismo, nos narra los exámenes para acceder a un puesto de trabajo en una universidad americana, donde el candidato está respaldado por el entorno local que lo rodea.
            Cuenta, con qué facilidad, el sistema capitalista acoge a algunas personas, las apadrina, y cuando no les conviene, las deja caer. Es la historia del hijo de un portero, que se codeó con grandes escritores, y cuando les resultó incómodo terminaron olvidándolo y él trabajando, como su padre, y oyendo la radio.
            Con estas y otras reflexiones (como que las religiones mezclan cuentecillos folklóricos y los confunden con la Historia), y va desgranando relato de un enorme interés para el lector.

Encuentro con el autor.
            Daremos algunas pinceladas de lo que nos contó Antonio Orejudo.
            1ª.- El libro fue un compendio de historias deslavazadas, algunas publicadas en revistas y otras inéditas, a las que fue dando vida y se las atribuyó o no, según las iba escribiendo.
            2ª.-  Que un escritor tiene que enganchar al lector y “obligarle” a que lo siga con interés, ambos -uno escribiendo y otro leyendo- cada uno en su mundo.
            3ª Que en cualquier historia, hay muchas caras y el autor elige la que  considera más idónea y no tiene por qué ser una verdad absoluta. Ni tan siquiera estar lejos de la realidad.
            4ª.- Que aunque al principio, la novela Grandes Éxitos no le entusiasmó, (porque la veía como que le faltaba “vida”), conforme la fue escribiendo, se enganchó a ella y al final está muy contento del resultado obtenido.
            5ª.- Y por último, decir que su exposición resultó muy atractiva para los asistentes, que no dejaban de formularle continuas preguntas, demostrando así el interés que el autor y su obra habían despertado en todos nosotros. 

viernes, 12 de abril de 2019

Vida, estética y arte



              Por José L. Heredia Castilla


 "La belleza es un estado de ánimo"  

Émile Zola



 • ORIGEN DE LA ESTÉTICA Y DEL ARTE 
     Mientras se puede considerar que algunos organismos son sensibles a los estímulos estéticos de su propia especie y de lo que le incumbe de su entorno, el ser humano es sensible no solo a una parcela propia y reducida sino que lo es a las cualidades estéticas de cualquier otra especie y de todo lo existente. Parecemos hiperperceptores de cualidades estéticas. 
     De una forma general hay formas, colores, olores o sonidos -también tactos- que percibimos y procesamos. Coexisten, en el conjunto de lo perceptible, fenómenos con cualidades generales y neutras y otros que actúan como estímulos estéticos activos. Entre los primeros estarían por ejemplo los astros cuyos aspectos ni han surgido ni han evolucionado para gustar, aunque lo hagan, y entre los segundos está la cola del pavo real que sí evolucionó para ser decisiva en la elección de pareja de las pavas y de paso a nosotros también nos puede gustar y dejarnos asombrados. 
     Si hacemos una prospección de las bases de lo estético sabemos que hay una modificación en las características de los organismos debido a la sexualidad. En ese terreno los seres han desarrollado una apariencia que atrae fuertemente y estimula la capacidad receptiva del otro de la misma especie. En este sentido ya se ha mencionado el caso claro del pavo real y podemos mencionar también aquí otros ejemplos como el de las flores con sus formas, texturas, colores y olores o el propio atractivo de los cuerpos y los seductores comportamientos y formas de ser de nuestra especie. Asimismo se pueden intuir otros factores que han podido servir de base a nuestra formación estética, como la relación estrecha con el hábitat, lo relacionado con los afectos o lo relativo a la alimentación.¹ 
     Nos fijamos en algo y ello posibilita la experiencia estética. El objeto que nos atrae o que apreciamos abarcaría tantos intereses y necesidades como tengamos, yendo desde lo que simplemente llama algo nuestra atención hasta lo que pertenece a una esfera vital. Realmente somos unos seres capaces de apreciar la estética de todo lo que nos rodea, contemplando tanto lo que tiene alguna intención de gustar como lo que se muestra indiferente. Y entre lo que nos puede gustar y disgustar está lo originado por la naturaleza sin intervención humana o lo que tiene participación de esta última. Sorprende comprobar cuánto hay tocado por la mano humana en nuestras vidas. Y tocado por la mano humana quiere decir en muchísimos casos «diseñado» o hecho para ser práctico y gustar.
     Así podemos deducir que lo que tuvo su inicio siendo parte de aspectos biológicos básicos amplió su campo de influencia multiplicando los objetos capaces de seducirnos debido a nuestra inteligencia y sensibilidad en tanto crecía nuestra faceta cultural como especie, habiendo tenido esto su origen en algún «momento evolutivo» de la prehistoria y desarrollándose hasta la actualidad. Este fenómeno conlleva, además de la apreciación y valoración de múltiples y disimiles cosas, la selección y creación de elementos con contenido estético dotados de cualidades visuales, táctiles, relacionadas con el gusto, los olores y los sonidos; y con posibilidades narrativas, expresivas, etc. Todo lo cual llevaría implícito el nacimiento del arte cuando de entre las artes generadas y de entre sus obras se contemplaran y se tuvieran a algunas de ellas (obras y artes) como poseedoras de valores especiales.

 • UNA CONDICIÓN PARA LA APRECIACIÓN ESTÉTICA ES NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO 
     Generalmente con un buen estado de ánimo se perciben con gusto los rasgos definitorios de las cosas. Posibilitando un modo de ver que puede estar en la linea de lo observado por Marco Aurelio, que tiene en cuenta la complementariedad de los aspectos de la realidad en su conjunto: 
     El pan al cocerse se agrieta en ciertas partes. Pues bien, esas grietas se forman de tal modo que nada tiene que ver con el arte del panadero, pero en cierto sentido son un gran acierto y sobre todo estimulan en gran manera el deseo del alimento. Del mismo modo los higos, cuando están muy maduros, se abren. Por otra parte, contemplamos las aceitunas que han alcanzado la madurez total: precisamente ese aspecto tan cercano a la podredumbre añade al fruto una belleza especial. También las espigas cuando se inclinan hacia la tierra; la fiera expresión de los leones; la espuma que fluye de la boca de los jabalíes e innumerables ejemplos que, si se consideran en sí mismos, están muy alejados de la belleza, pero que en cualquier caso, por el hecho de perseguir un orden natural, añaden a este adorno y deleite. Sucede, pues, que si alguien tiene sensibilidad e inteligencia suficientemente profunda para captar lo que sucede en el conjunto, casi nada le parecerá, incluso entre las cosas que acontecen por efectos secundarios, no comportar algún encanto singular.² 
    Continuando con el repaso iniciado podríamos señalar que un estado de ánimo predominantemente eufórico (manía en su versión patológica) nos dará una visión distorsionada en la que el ego tiene una prevalencia exagerada; asimismo un estado triste (depresivo en su grado patológico) aportará una visión apagada y desmotivada. En esos estados depresivos los rasgos definitorios de las cosas parecen rehuirnos y no se alcanza satisfacción en la mirada.³ Los estados de ánimo, parece pues, condicionan nuestra vivencia de nosotros mismos y de lo que nos circunda siendo decisivos para nuestras impresiones estéticas. 
     Ilustraremos con dos ejemplos literarios extraídos de Anna Karenina, la novela de León Tolstoi, cómo actúan dos estados de ánimo contrapuestos a este respecto. En ellos el autor nos muestra lo que están viviendo y viendo sus personajes en sintonía con sus estados anímicos. En primer lugar Vronski, el enamorado de Anna Karenina, disfruta del siguiente momento de dicha de este modo: 
    «¡Estoy contento, contento!», se dijo. Ya antes había experimentado esa misma sensación de complacencia física en su propio cuerpo, pero nunca se había sentido tan contento de sí mismo y de su cuerpo como ahora. Le agradaba notar el ligero dolor en la membruda pierna, le agradaba la sensación de movimiento muscular en el pecho cuando respiraba. Ese día de agosto, claro y frío, que tan desalentada había dejado a Anna, le parecía a él sobremanera estimulante, refrescándole la cara y el cuello que aún le escocían por las abluciones en agua fría. El aroma de brillantina en su bigote le parecía especialmente agradable en ese aire fresco. Todo cuanto veía por la ventanilla del coche, todo en ese aire puro y frío a la luz pálida del ocaso, estaba tan fresco, alegre y lozano como él mismo: los tejados brillantes bajo los rayos del sol poniente, las lineas precisas de las verjas y esquinas de los edificios, las figuras de los transeúntes y los coches que pasaban de vez en cuando, el verdor inerte de los árboles y la hierba, los campos plantados de patatas en surcos paralelos, las sombras oblicuas que proyectaban casas, árboles y arbustos, y hasta las hileras de patatas… todo era bonito, como un lindo paisaje recién pintado y barnizado.⁴ 
    Y tenemos en cambio a Anna -más avanzado el libro- desdichada, con una aversión generalizada, en los momentos que anteceden al trágico desenlace de su historia: 
    Tocó la campana de la estación y cruzaron deprisa varios jóvenes feos e insolentes y, sin embargo, conscientes de la impresión que estaban causando; seguidamente Piotr [criado y cochero], en su librea y polainas, con su cara estúpida y animalesca, pasó también por la sala de espera y se acercó a ella para acompañarla al tren. Los jóvenes vociferantes callaron cuando Anna pasó junto a ellos en el andén, y uno de ellos dijo algo al oído de otro acerca de ella, alguna grosería, por supuesto. Subió al alto estribo del vagón y se instaló en un compartimento vacío, en un asiento sucio que en tiempos había sido blanco. Su valija rebotó en los muelles y luego quedó quieta. Con una sonrisa boba Piotr se quitó el sombrero galonado junto a la ventanilla para despedirse de ella; un revisor insolente cerró de golpe la portezuela y dio vuelta al picaporte. Una mujer fea, con polisón (Anna se lo quitó mentalmente y quedó asombrada de su monstruosidad), y una muchachita que reía con afectación pasaron junto a la ventanilla. -Katerina Andreyevna lo tiene. Lo tiene todo, ma tante- gritó la pequeña. «Es todavía una niña y ya está también mentalmente tullida y llena de posturitas», pensó Anna. Deseosa de no ver a nadie, se levantó apresurada y fue a sentarse en el extremo opuesto del vacío compartimento. Un campesino pringoso y deforme, con un gorro por debajo del cual salía una pelambre enmarañada, pasó junto a la ventanilla, encorvándose sobre las ruedas del vagón. «Hay algo que me es conocido en ese horrible campesino», se dijo Anna.⁵ 
    Tolstoi, escogiendo una forma en el relato que reflejara claramente los estados de ánimo de sus personajes, se alía con ellos y nos transmite sus sensaciones, impresiones y sentimientos en una amalgama junto al entorno. Ambos personajes están bajo las condiciones de sus respectivos estados de ánimo. Vronski está en disposición de ánimo para apreciar la belleza que le circunda y su mirada alegre la encuentra prácticamente en todo. La alegría, que es también la del paisaje se caracteriza por hallar belleza. Mientras que Anna está en una disposición contraria y ve fealdad, y su mirada la encuentra también en casi todo. La desdicha que se funde y confunde con esa estación y ese vagón de tren desvela insistentemente fealdad(6)


  • CONCLUSIÓN
     Para terminar, se ha dicho aquí entre otras cosas, que coexisten estímulos estéticos activos junto a cualidades neutras, que el origen de la estética estaría en nuestra biología, que la evolución de la inteligencia (y la sensibilidad) habría ampliado nuestro bagaje estético propiciando con ello el crecimiento de la incipiente cultura y el nacimiento del arte (entendido ampliamente) y que el estado de ánimo influiría de forma decisiva en nuestras apreciaciones estéticas, habiendo realizado un acercamiento a la comprensión de todo esto. 

Notas: 
1- «Otras adaptaciones del cerebro [aparte de las relacionadas con el sexo], como las que ayudan a un animal a encontrar alimento, a evitar que se lo coman o a reconocer la diferencia entre su madre y su padre, pueden tener consecuencias imprevistas pero relevantes en su definición de la belleza.» (Michael J. Ryan. «El gusto por la belleza. Biología de la atraccción» Ed.: Antoni Bosch editor, 2018, pág.: 16) 
2- Marco Aurelio. Meditaciones, III, 2. Citado en «Historia de la Fealdad», Umberto Eco. Pág.: 33. 
3- A este respecto Richard J. Davidson en su libro «El perfil emocional de tu cerebro» informa de un estudio sobre la base cerebral de las emociones en el que comprobó que las personas con depresión tenían una baja actividad de la corteza visual. (Schaffer, C.E., Davidson, R.J. y Saron, C., «Frontal and Parietal Electroencephalogram Asymmetry in Depressed and Nondepressed Subjects», Biological Psychiatry, 18 (1983), págs. 753-762.) 
4- Anna Karenina. León Tolstoi. Págs.: 408 -409 Ed.: Alianza Editorial, S.A., Madrid. Traducción: Juan López-Morillas. 
5- Anna Karenina. León Tolstoi. Págs.: 961-962 Ed.: Alianza Editorial, S.A., Madrid. Traducción: Juan López-Morillas. 
6- «No hay una linea divisoria neta entre las emociones y el resto de procesos mentales. Los límites entre unas y otros se difuminan. En consecuencia, prácticamente todas las regiones cerebrales desempeñan un papel en las emociones o se hallan a su vez afectadas por ellas, algo que ocurre incluso en el caso de la corteza visual y de la corteza auditiva. Estos hechos sobre la organización neural de las emociones tienen importantes consecuencias para entender por qué nuestras percepciones y pensamientos se alteran con las emociones.» (Richard J. Davidson. «El perfil emocional de tu cerebro» pág.: 110. Ediciones Destino, S. A. 2012. Libro electrónico). 

José Luis Heredia Castilla 
Málaga 6 de abril de 2019

martes, 26 de marzo de 2019

Chismorreo pedante y asustadizo. Un relato de Juana Morante Cayuela




Me cuenta mi amiga y vecina Pepita Cotilla, (a mí, que me registren, que lo dice ella, no yo), inquilina del ático del viejo bloque en el que convivimos, como buenamente podemos, los habitantes con menos poder adquisitivo del  barrio,  que en el bloque de enfrente, ocupado por los envidiados ricos  de mi calle, es decir, los que ganan más de dos mil euros al mes por persona, en el Primero Principal, reservado a los más de los más, vive un matrimonio <que allí no pega>, al decir de mi amiga, que no soporta que alguien combine unos zapatos verdes con un sombrero rosa, formado por Don Diccionario Global y Doña Lenguas Sin Fronteras. 

Dice mi amiga, que lo sabe de buena tinta, porque es amiga de la portera de tan insigne bloque, (que  está que trina porque  no han querido subirle el sueldo y la han amenazado con sustituirla por un portero automático, de esos que tienen un vídeo para saber quién llama). Pepita aprovecha esos momentos en que el lenguaje corporal de la portera dice <estoy que trino> expresado con  vigorosos escobazos al trozo de acera que le corresponde limpiar, para lanzarse,  desde su atalaya, sobre ella.  <A ver, estoy jubilada y así me entretengo y no me deprimo>, me dice Pepita.  Sin necesidad de tirarle de la lengua, la incauta víctima le regurgita todos los trapos sucios que ha ido recogiendo de las basuras depositadas en las puertas de los ocupantes de tan exquisito edificio.

Bien, una vez aclaradas las fuentes de las que proviene el paisaje que describo, retomo el caso de los  inquilinos del Primero Principal que trae de cabeza a todos sus pulidos convecinos.  La causa: Se les ha colado  en el mejor de todos los apartamentos, el matrimonio referido anteriormente. Al parecer, los escarceos amorosos de tan curiosa pareja, frecuentes y nada ortodoxos, escandalizan a sus vecinos de al lado, Doña Sociedad Reinante y Don Gobierno a su trono pegado, y por lo tanto a todos los demás, ya que ellos son <los que más mandan>, según la portera.
      - Es verdad que nosotros los recomendamos -  dicen,  ahora, a modo de disculpa  - pero, ¿quién podía figurarse que hijos de tan honrada familia, de honestidad acrisolada por siglos de esplendor, iban a exponernos a semejante vergüenza? -  Lo peor del caso, es, dicen llorando,  - que son tan prolíficos, que ya mismo no van a caber en el amplio piso que generosamente les hemos otorgado.  No podemos explicarnos cómo le da tiempo a ella para dar a luz a tanta y variopinta prole entre fornicio y fornicio; estamos pensando, si todos estáis de acuerdo, en llamar a un buen exorcista. Es casi seguro que están ocupados por una legión de íncubos y súcubos, y que se multiplican por partenogénesis. Y él, ¿no será también una ella disfrazada, tan blandito como es?   ¡A saber! lo mismo dan a luz los dos y se turnan. Y están infestando a todo el barrio. Cuando salen a pasear con su variopinta prole de colores varios que hablan en distintas lenguas, es evidente que todos ellos son hijos de Satanás. No sé a qué estamos esperando. ¡Pidamos un exorcista al Vaticano, Ya!     



Aprobada por unanimidad de toda la comunidad asistente a la convocatoria, en el portal de la casa, excepto por Don Diccionario Global y Doña Lengua sin fronteras, que a esa hora, las siete de la tarde, estaban viendo un documental sobre el maltrato en general, y que pasaban del tocino rancio. La portera, mientras limpiaba los buzones del portal, iba tomando notas, a falta de notario, y resumió el acta en una escueta nota que decía: TENED CUIDADO CON ESTOS MAJARAS, OS QUIEREN METER EN UN MANICOMIO. Después, disuelta la reunión, metió la nota en el buzón de la pareja discordante.